CLARA
Trenzas doradas (segunda parte)
Capítulo 02
Un día, la maestra, a la
salida del colegio, esperaba cogida de la mano de Clara, hasta que se acercase
Julia.
Esta, al verlas, aceleró el
paso, pensando en qué habría hecho ahora esa mocosa.
Julia.- ¿se puede saber que has preparado ahora?
Maestra.- no, no ha preparado nada, estaba esperando
porque esta niña cuenta cosas muy raras y quisiera hablar con sus padres.
Julia.- es que sus padres andan trabajando,
cuéntemelo a mí, si no le es mucha molestia
Maestra.- mejor le dice a los padres,
que el día que les venga bien, que se pasen por aquí. Yo
estoy en el colegio todos los días hasta las ocho de la tarde repasando cosas y
organizando el temario del día siguiente.
Julia.- Vamos para casa enana, allí
me vas a contar tú, que tostadas tienes en la cabeza.
Clara.- pero si no es nada, esta
maestra que está boba y no entiende.
Julia.- vamos, vamos, verás cuando
se entere tu madre.
---Llegaron a la tienda con caras largas --
Ángela.- bueno parece que no anda bien la cosa, a ver,
porqué habéis discutido ahora.
Clara.- por nada
Ángela.- entiende que no te puede comprar todo lo que
se te antoja
Julia.- menuda se ha puesto la
maestra conmigo, que no me ha querido contar nada. Ya podéis ir buscando un día para ir a hablar
con ella, que esta se debe estar inventando historias que no son normales
Ángela.- cómo, que tenemos que ir a hablar con la
maestra
Julia.- sí, y me ha dicho que
vayáis los dos. Pues están las cosas
últimamente que lo mismo hasta os quitan la custodia de la niña
Ángela.- venga no seas exagerada
Julia.- lo mismo ha dicho que le
pegáis o algo y ya veras
Ángela.- Clara, tú no habrás dicho
nada de eso
Clara.- que no mamá, que esta
inventa. Si es porque le he contado a una amiga que algunas noches hablo con
una niña en mi habitación y la chivata, ha ido a contárselo porque dice que me
van a tener que llevar al médico de la cabeza.
--Ángela la abrazó entre
sus brazos y se echó a reír—
Julia.- pues no sé yo donde le ves
la gracia
Ángela.- y dime mi reina ¿Cómo es?
Clara.- no lo sé, solo oigo su voz,
está dentro de mi almohada.
Julia.- tú ríete, que ahora tenéis
muy consentidas a las niñas y todo os parece bien.
Ángela.- venga Julia, que tampoco es
para tanto
Julia.- y tú, cuando te acuestes, a
dormir, que coño tanto hablar con la almohada, que luego para levantarte no
tienes prisa, me toca vestirte medio adormilada.
Normal, si no duermes.
Clara.- Julia, te estás poniendo
pesada
Julia.- ¿pesada? Vamos arreando
para casa, que esta tarde vas a hacer los deberes sin merendar, para que me vuelvas a llamar
pesada.
--Ángela se quedó en la tienda
riendo, ya se apañarían entre ellas----
No habían terminado de
hacer los deberes cuando Héctor entró por la puerta.
Héctor.- hola, qué tal todo, ¿ya has merendado?
Julia.- tú cállate, hoy no hay merienda
Héctor.- buff, está la cosa que echa
chispas, ¿Qué le has hecho a Julia?
Clara.- yo nada
Julia.- ¿nada? Primero me ha echado la bronca la maestra y
luego la mocosa esta, me dice que soy una pesada. Claro y su madre, se parte de risa. Pues yo no quiero saber nada, lo que tengan
que hablar que lo hablen con vosotros, claro como yo no soy nadie.
Héctor.- a ver, contarme lo que ha
pasado pero con tranquilidad; y no
vuelvas a decir que tú no eres nadie, sabes que eres una más de esta familia.
Julia.- pues eso vas y se lo dices
a la maestra
Héctor.- vamos, no seas niña, hago
algo de merendar y nos sentamos los tres juntos y lo hablamos.
Sentados comiendo un sándwich, Héctor miraba
con atención escuchando las explicaciones de Julia, que no paraba de hablar y
hablar, repitiendo siempre lo mismo y con la cantinela de que iba a venir
servicios sociales a quitarles a la niña. Mientras Clara aburrida de tanto sermón,
resoplaba, desando que terminase de una vez de hablar para escuchar lo que tenía
que decir su padre.
Héctor.- bueno pues ya está, si yo
se que tienes razón, pero no debemos adelantar acontecimientos; tampoco creo yo
que Clara haya hecho nada malo y mira, el día que vayamos a hablar con la
maestra, vienes tú con nosotros y así te quedas más tranquila y que vea que no
eras solo la que cuida de Clara; eres algo más, bueno, mucho más de lo que ella
se cree.
Y tú y yo, ya hablaremos
(Guiñando un ojo a Clara) que es eso de llamar pesada a Julia.
---Clara agachó la cabeza, sin decir nada---
Julia.- ven aquí mi pequeña,
que no pasa nada, pero estaba muy nerviosa y me sentó mal. No le riñas Héctor, que ha sido una cosa sin
importancia. Y ahora vamos las dos a
terminar los deberes.
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