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domingo, 25 de octubre de 2026

Romance de otoño

 

 


 

      El suelo viste de gala

 con amarillos, ocres y rojizos

 que alfombran el caminar

 de los zapatos de lluvia

 que salieron del armario.

    Dormida está en la basura

esa página arrancada

que abandonó el calendario.

     Y las locas vacaciones

 de la vecina de enfrente

 ya no servirán de escarnio.

 

      La luz se viste de niebla

empañando los cristales

donde poder dibujar

con el dedo un corazón

dejando el amor al viento.

     Vacías quedan las calles

de gritos y algarabía

con los chiquillos corriendo.

     Desnudas quedan las ramas

dejando al aire los nidos

pues se aproxima el invierno.

 

     Romance de otoño,

en las manos temblorosas

de los ancianos que quedan

sentados junto a la lumbre.

      Romance de otoño,

soledad entre paredes

donde acompaña la noche

la mecedora de mimbre.

 

    Ya no suenan en la torre

las campanas en domingo

con el repicar de fiesta

pues la ernita está cerrada

y el campanero se ha ido.

    Los polluelos ya crecieron,

emigraron a otros sitios

 dejando nidos vacíos.

    Solo quedan esperando

cabellos y barbas blancas

refugiándose del frío.

 

     Romance de otoño,

duro como el pedregal

con que se cubren las fosas

que llenan en cementerio.

    Romance de otoño,

largo como la canción

que va silbando en la noche

la melodía del viento.


Carlos Torrijos

C.a.r.l. (España)

 

 


 

 

 

miércoles, 23 de septiembre de 2026

Ojos de Gata, poeta

 

      Llevas versos en tu boca

una mujer en el alma.

    En tus manos los horarios

de trenes que nunca pasan.

 

      Paseas por los tejados

mirando estrellas y luna.

     Dejando un poema escrito

en la ventana desnuda.

 

   Con sentimiento nocturno,

con mi calor en tu piel.

     Si me pronuncias bajito

mis ojos, te dejo ver

 

     Ojos de Gata, poeta,

cruzas la noche despacio

con las palabras al hombro

y el frío prendido en los labios

 

     Ojos de Gata, poeta,

cruzas la noche sin ruido

con una libreta abierta

y un corazón escondido.

 

 

     La madrugada te extraña

con su perfume de lluvia.

      La farola se asombra

cuando tu sombra la cruza.

 

     No prometamos mañanas,

ni eternidad, ni razón.

      A que me recites versos,

esperaré en mi balcón.

 

   Tu pluma escribe en los muros

con susurros de mujer.

     Ojos de Gata, poeta,

quisiera volverte a ver.

 

      Ojos de Gata, poeta,

quédate hasta amanecer.

    La ciudad se quedó muda

para escucharte al volver.

 

     Ojos de Gata, poeta,

cuando el mundo está dormido.

     Tus versos marcan el tiempo

como reloj escondido. 

 

Carlos Torrijos.
C.a.r.l. (España)

 


sábado, 15 de agosto de 2026

Otro 15 de Agosto

 

Un año más

 

  Estimados compañeros y compañeras.

       Montadores, técnicos, cantantes, músicos, y danzantes, que os dedicáis a este bello arte de la verbena.   Siempre bajo la protección del manto de santa Farándula.

 

       El 15 de agosto, no tiene porqué ser distinto de otro cualquiera de verano, donde se realizan fiestas en cualquier lugar, con el fin de celebrar algún evento o conmemorar la exaltación del patrón o patrona de la localidad, cerrando el día con una tradicional e imprescindible verbena o espectáculo musical.

   Cada año os repito lo mismo.

      Que tengáis mucho cuidado con vuestra peor enemiga:

    La carretera. El cansancio y el sueño acumulado no es cosa de broma y mientras  andamos de un sitio a otro, con el pensamiento dando vueltas, y con la duda de en qué lugar y en qué condiciones nos tocará realizar el trabajo mañana, hay otras personas, seguro, a mucha distancia, esperando una simple llamada, para oír vuestra voz, y poder pasar el resto de horas hasta le próxima llamada tranquilas sabiendo que habéis superado un día más.

 

       No hace falta ser creyente, para en un ratito, alzar la mirada a lo alto y hacer un guiño.

      Sí,  a esa, que prefiero pensar que nos echa un capote, en esas circunstancias en que la cosa está al límite.

      No importa, si es fijándose en una estrella que brilla durante el viaje, o simplemente dedicándole unas notas.

   Es simplemente el tener un recuerdo, hacia ella en cualquier momento, como agradecimiento a su protección.

 

     Nuestra querida Santa Farándula, puede verse también representada por cualquier persona, que sabemos que está ahí, cuidándonos, y alargando su mano para ayudarnos a levantarnos en cada tropiezo en nuestro camino.

    Quién de nosotros, no tiene ahí arriba a alguien querido, bien sea familiar o compañero de fatigas con el que compartimos días y noches, carreteras y escenarios, venturas y desventuras, que al final quedaron como anécdotas de nuestras andanzas por esos mundos de Dios.


    Simplemente, me queda deciros:

Felicidades por haber escogido esta profesión, y sobre todo:

    GRACIAS… por seguir repartiendo alegría por esas plazas de pueblo, donde vuestra presencia convierte una jornada cualquiera en una fecha especial.

 

VIVA SANTA FARÁNDULA.

 

Carlos Torrijos

C.a.r.l. (España)