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viernes, 6 de noviembre de 2026

CLARA. Cap.- 03

 

 

CLARA

Trenzas doradas (segunda parte)

 

Capítulo 03

 

        Como es natural, Ángela planifico las cosas para ir a recoger a Clara al día siguiente al colegio y así escuchar lo que quería decirles la maestra.

     Héctor, llegó a la tienda y allí estaba Julia mirando las estanterías.  Hacía tanto tiempo que no se preocupaba, que ya ni recordaba donde estaban colocados los distintos tipos de calzado.

 

Ángela.-  bueno, pues vamos a ver quiere esa señora

Héctor.-  vamos, deja de fisgar que hay que cerrar la trapa

Julia.- es qué…. Dice tu mujer que yo me quede aquí por si viene algún cliente

Ángela.- si va a ser un momento y ella sabe cómo atenderlos

Héctor.-  sal para fuera y si viene alguien que venga más tarde.  Tú eres una más de la familia y ya te dije que iríamos los tres

Ángela.- ¿vamos a ir allí toda la tropa?

Julia.- déjalo, si da igual

Héctor.- he dicho que vamos los tres.  Es más pon un cartel de cerrado esta tarde y punto

Ángela.- claro, toda la tarde cerrado

Julia.- como va a cerrar toda la tarde.

Héctor.- hazme el favor de callarte y sal de una vez, que a mí me cuesta muy poco trabajo irme a casa a dormir la siesta y si quiere algo la maestra, que venga a casa a hablar conmigo.

Julia.- eres más cabezón que tu padre

Héctor.- lo mismito que el tuyo.

 

  ---  Al final cerraron la verja, pegaron el cartel y se encaminaron calle adelante hasta el colegio de Clara---.

 

   Entraron dentro y esperaron a que saliese la maestra de clase.    Esta los llevó hasta un despacho con cara de no parecerle muy bien que fueran los tres.

     Solo había un sillón donde se sentó la maestra y dos sillas al otro lado de la mesa, por lo que Héctor y Clara se quedaron allí de pie.

 Maestra.- les he llamado porque al parecer su hija tiene síntomas de déficit de socialización fuera del centro escolar.

Ángela.- un momento, explíquemelo de forma que yo lo entienda

Maestra.- no habla nada más que de una amiga, y esta es irreal, no existe, por lo que yo les aconsejaría que la llevasen a cursos extra-escolares para que socializase con más niños de su edad. No es bueno que su compañía diaria se limite a una persona mayor.

Julia.- oiga, que conmigo está muy bien, vamos muchas tardes al parque y juega tranquilamente con otras niñas; claro, eso cuando nos da tiempo, porque la pobre niña lleva deberes todos los días como si no hubiera un mañana.

Maestra.- hagan lo que quieran, pero yo empezaría a buscar ayuda psicológica especializada antes de que esto vaya a más.

Héctor.- yo por mi parte creo que ya he oído bastante; le agradezco su preocupación y esta tarde para que vea que socializamos, nos vamos a ir a merendar juntos los cuatro a una cafetería;  que si quiere usted venir está invitada y si quiere traer a sus hijos para que no estén solos en casa y socialicen un poco, pues también.

Maestra.- yo estoy hablando en serio

Héctor.- coño y yo, que les invito a merendar de verdad

Ángela.- vale Héctor, que esto no es para reírse

Héctor.-  vamos Clara, que se entiendan entre las tres. Tú y yo aquí ya no pintamos nada.       Por cierto, un consejo: no le ponga tantos deberes a los niños, que no les queda tiempo de jugar; y el juego es muy importante en edades tempranas según los estudios psicológicos.

     ---salieron los dos al pasillo y allí dejaron a las mujeres con discusiones absurdas a las que no pensaba hacer ni caso.---

--Pasado un rato que no llegó a un cuarto de hora----

 

Ángela.- desde luego, mira que salirte de esas maneras

Clara.- mamá y que os ha dicho más, ¿me tenéis que llevar al médico?

Julia.- es que eres una boca-chancla, pero a nadie que le importa si tienes una amiga o no

Héctor.- bueno a ver si ahora va a tener la culpa la niña, que parece mentira que seáis personas adultas

Ángela.- si es que esto ya me lo veía yo venir, ya se lo teníamos que haber contado

Julia.- contarle qué

Héctor.- nada, nada de nada, ya llegará la hora. Y tú haber si te pones una cremallera en la boca en ciertos momentos

Julia.- a mí con secretitos no, que luego siempre la culpa la tengo yo de que la niña tenga sueños y cosas de esas

Ángela.- bueno, vamos a dejarlo y a buscar un sitio buena donde  merendar

---Héctor cogió por los hombros a Clara y Julia.---

Héctor.- son cosas que no entenderíais; tú eres todavía demasiado pequeña, y a ti, ya se te pasó el arroz.

Julia.- y ahora me estás llamando boba o qué

Ángela.- Héctor, te has pasado

Héctor.- que no julia, no te lo tomes así, digo que eres una viejecita entrañable y que como te quiero tanto pues lo mejor es dejar las cosas como están.

Julia.- vamos, que no me pensáis contar nada; pues vale, pero que sepáis que no me parece bien.

 

---Después de merendar se fueron a casa y prefirieron meditar con tranquilidad, antes de enfrentarse al posible problema---

 

 

N.º de registro: CQjNmPLp-2026-10-20T22:51:22.355

 


jueves, 5 de noviembre de 2026

Mundo imperfecto

 


      Años trascurridos,

ásperos como la lija

suaves como el algodón.

    Texturas contradictorias

amalgamadas en días

 de espera y de decepción.

 

     Arenas en el desierto,

condicionadas a un oasis

donde calmar la sed.

      Espejismo en la lejanía

que alimenta la esperanza

de lo que no puede ser.

 

       Olas en un mar de dudas

que se acercan a la arena

queriendo robarle el alma.

       Remanso en el riachuelo

que apacigua la corriente

dando un instante de calma.

 

     El canto de un ruiseñor

que quiere alegrar el día

aliviando la tristeza.

     Las palabras que enmudecen

el silencio de los labios

que en la soledad se quejan.

 

      Una sonrisa envuelta en llanto,

lágrimas blancas, lágrimas negras.

     Días cargados de nubes

junto a iluminada noche.

        Pesadillas tormentosas

con sueños en alas blancas.

      La verdad inaceptable.

          Mentiras como ilusión.

     La imperfección de este mundo.

Tu mundo…

                El mundo en que vivo yo.

 

Carlos Torrijos

C.a.r.l. (España)

 

 


 

 

 

miércoles, 4 de noviembre de 2026

Por qué. Y... Por qué no.

 


       Miradas borrosas

sin saber dónde mirar.

     Un pasado y un futuro

que nadie puede cambiar.

 

      Hay preguntas que nadie hace.

   Respuestas que nadie aclara.

Dudas, que deambulan en el tiempo

noche tras noche, alba tras alba.

 

     Los caminos de la vida

que ningún sitio te llevan.

     Las pesadillas sangrientas

que en la noche te desvelan.

 

     Se mira hacia las estrellas

pidiendo su comprensión.

      Se hacen versos a la luna

llenos de desilusión.

 

      Me dijeron preguntase

con una frase concreta

a eso que llamamos Dios.

       En la oscura soledad.

Por qué.   Pregunté yo.

    Pasado un tiempo de duda,

recibí contestación

con una escueta respuesta :

Sus palabras.  Y…   Por qué, no.

 

     Miradas borrosas,

noche tras noche, alba tras alba.

    Las pesadillas sangrientas

llenas de desolación.

     Por qué.  Pregunté yo.

Por qué no.  La respuesta de ese Dios.

 

©Carlos Torrijos.