Me duelo en el
inicio
de un
pensamiento inacabado.
Me duelo en
cada pisada
que deja
huella en la nieve.
Me duelo en
los momentos
carentes de
tiempo .
Me duelo en
cada verso
disonante por
pereza.
Me duelo con
el gesto
que oculta el
llanto.
Me duelo con
los sinsentidos
ausentes de
sentimientos.
Me duelo en la
soledad
acompañada de
olor a lluvia.
Me duelo de
las canciones
que mintieron
por no ofender.
Me duelo en
los fracasos del alma
que hicieron
caso al corazón.
Me duelo por
la omisión de palabras
cuando
necesitaba gritar.
Me duelo en
los sueños que por miedo
no me atreví a
realizar.
Me duelo en el
camino andado
sin volver la
vista atrás.
Me duelo de
las ausencias
y permanecer
ausente.
Me duelo de
haber olvidado a gentes
que nunca me
olvidarán.
Me duelo de renunciar al amor
de quien me
brindo las manos
y en el olvido
se hundió.
Me duelo de aquella
estrella
que mi mirada
borró.
Me duelo hasta
en el dolor
que ya, ni
siquiera duele.
Ojos de Gata@2025

Cuan profundo es cada verso. Inmenso.
ResponderEliminarGran poema, maese. Profundo de pensamiento, sentimiento y sabiduría. Acabo de despertar y mi sueño inquieto también ha sido de duelo por un tiempo "de esplendor en la hierba". Sincronía al ser lo primero que veo en el día.
ResponderEliminarSentimiento irrefrenable en reclamo del poeta, ante el dolor que se inflinge el poema queda en una herida que no cicatriza.
ResponderEliminarReverdece una tristeza que sólo la admiración puede dar consuelo. Precioso Carlos y muy conseguido.
Qué profundidad tiene este poema. Es hermoso.
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