Mis alas, en la noche oscura
se desplegaban
luminosas
abrazando con
sus plumas al universo
y acariciando
la blancura de la luna.
Extendidas en un aleteo pausado,
que hacía
balancearse
a Las sabanas
de seda,
que cubrían
los cueros desnudos
marcando su
silueta tras los cristales.
Mis largas pestañas
infringían
sensuales caricias
a mejillas de
piel morena
que
descansaban ajenas a mi presencia.
Y mi voz, mi voz susurraba al oído
de los poetas
soñadores
que esperaban
el beso de su musa
con una leve
mueca en sus labios.
Los dedos de mis manos
se encogían
por vergüenza
al tacto de
una piel sedosa.
Por miedo a la ficticia
sensación
imaginaría,
que podría
atrapar mis sentimientos
en un elixir
exótico
con perfume a
deseo.
Os diría que aquella noche,
soñé con que
era mujer,
sí, una
hermosa mujer.
Pero cuando desperté
me di cuenta
que aparte
de otras
cualidades,
andaba escasa
de paciencia.
Decidí seguir
siendo gata,
con mis uñas,
seguir dejando
mis letras por
los tejados,
y con mis ojos
observar
aquello que
contar la noche siguiente.
Ojos de Gata @ 2025.