Galopa la muerte erguida
sobre su
caballo negro,
crines negras,
negras alas,
ensalzando su
guadaña
que brilla
bajo la luna,
desafiando al
destino
que nadie
escribió en el libro
donde se
plasma el final.
Renglones rectos,
que intenta
retorcer
y doblegar a su
antojo,
demostrando su
poder
ante los ojos
de un mundo
que se niega a
acompañarla
sin quererla
conocer.
Accidente, sobresalto,
un tiempo de reflexión.
Aún no me llegó la hora
tengo mucho
que contar.
Aún me quedan que hacer cosas
que no las
puedo olvidar.
Promesas que concluir
antes del
punto final.
En caballo de alas blancas
huiré de tu
presencia
para conservar
la vida.
Sujeto a las crines blancas
evitaré mi
partida,
pues no se
escribió mi fin,
con letras de
despedida.
Mañana, tal vez, no sé,
te acompañe en
mi partida.
Quizás me llegue la hora
en la que
decir adiós.
Pero hoy no estoy preparado,
por eso debo decirte:
No
te esfuerces, pues hoy, NO.
Ojos de gata@2024

Eso es, hoy por hoy aún no.
ResponderEliminarIntenso poema gata!!
Qué nos espere muchos años gata. Aún quedan muchos maullidos que regalar a la luna. Besiños maese.
ResponderEliminarHasta el infinito y más allá. Precioso
ResponderEliminarMenos mal. Todavía tienes que dar guerreta.
ResponderEliminarCon ella estamos unidos desde el momento de la concepción y así la vida es un espejismo que pronto concluye su magia.
ResponderEliminarQue nos espere muchos años y que cuando llegue nos encuentre asidos a las crines de un caballo blanco. Qué le podamos decir que vivimos, que amamos y que dimos lo mejor de nosotros mismos, aunque a veces no haya sido apreciado. Feliz noche, gata. Soñaré que maulla tristes melodías en el pico de mi tejado. Feliz noche, maese.
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