Después de compartir de
nuevo el pequeño relato de Flavio,
pienso en el porqué escribí de ese modo el capítulo final.
El porqué “JESÚS” (padre
de Javi y hermano de Herculino “Flavio”)
cuenta su historia en el capítulo final en tercera persona.
Esto es un recuerdo a aquellos emigrantes que se fueron a las grandes ciudades a buscar una oportunidad que su tierra les negaba.
Todos hemos oído las
historias de aquellos que se fueron a trabajar fuera con la ilusión de hacer
fortuna y volver a su pueblo natal para terminar sus días junto a su familia y
amigos de la infancia, en una posición acomodada.
Desde Andalucía, Extremadura
y castilla, se desplazaban principalmente a Madrid por ser la gran capital,
donde el auge de la construcción proveía de empleo para muchos trabajadores sin
apenas cualificación; otros a Barcelona
que estaba experimentando un gran boom industrial que necesitaba mano de obra
urgente, necesitada de ampliar horizontes;
y como no, Bilbao, allí donde se decía que estaban los mejores
sueldos, sudando en el duro trabajo de la siderometalúrgica en los altos
hornos.
Pero poco se habla de esos
tantos otros que dejaron su tierra asqueados de malvivir en ella y sin ganas de
volver a pisarla. Para qué. Hombres y mujeres, que desayunaban necesidades
en campos resecos, llenos de miseria destripando terrones, comían calamidades y cenaban las sobras de la
comida, es decir más hambre.
Personas con una única
imagen en sus ojos, esa, la de su padre
diciendo sí al señorito, con su rodilla hincada en la tierra ante el poder y el
clero. Niños y niñas que solo conocieron la cultura
del cinto y la frase:
Porque lo digo yo.
Esa pobre gente que emprendió
su camino sin ninguna posesión, pues hasta las albarcas eran prestadas.
Esos que cuando perdieron de
vista el campanario de su pueblo, tomaron la decisión de no mirar nunca más atrás
y olvidarse para siempre de las cicatrices que acarreaban consigo en el
interior de su cuerpo, mente y alma.
Para ellos, muchas personas como Jesús, su pueblo, su familia y sus
amigos, siempre serían parte de la tierra olvidada del nunca jamás, a la que no
merecía la pena siquiera recordar, pues solo
pensar en ella provocaría pesadillas que solo servirían para alterar su
descanso.
P.D.
Miro hacia el pasado y el
presente viendo a personas que ahora viven con una simple pensión pagada con su
sudor durante años y años. Ahora viven "acomodados" y de tanto querer
olvidar, se han olvidado de todo.
Nunca les contaron a sus
hijos la realidad de su infancia y adolescencia, en un entorno de opresión y miedo a hablar, SÍ, e incluso a pensar.
Miran por el balcón; ven a personas
bien alimentadas, con buena ropa, teléfono móvil, estudios universitarios,
libres de palabra y pensamiento.
SÍ, LIBRES.
No sé explicar si es por
envidia o incultura, cuando sus labios piensan en voz alta sin pensar y delante
de hijos y nietos, como convencidos de
lo que están diciendo…
Pronuncian la frase:
Entonces, SE VIVÍA MEJOR.
C.a.r.l. (España)

Hay quienes heredan riqueza y libertad, hay otros que cadenas y miseria.
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