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miércoles, 22 de octubre de 2025

Que cosas

 

     Después de compartir de nuevo el pequeño relato de Flavio, pienso en el porqué escribí de ese modo el capítulo final.

 

        El porqué “JESÚS” (padre de Javi y hermano de Herculino  “Flavio”) cuenta su historia en el capítulo final en tercera persona.

 

     Esto es un recuerdo a aquellos emigrantes que se fueron a las grandes ciudades a buscar una oportunidad que su tierra les negaba.

    Todos hemos oído las historias de aquellos que se fueron a trabajar fuera con la ilusión de hacer fortuna y volver a su pueblo natal para terminar sus días junto a su familia y amigos de la infancia, en una posición acomodada.

    Desde Andalucía, Extremadura y castilla, se desplazaban principalmente a Madrid por ser la gran capital, donde el auge de la construcción proveía de empleo para muchos trabajadores sin apenas cualificación;    otros a Barcelona que estaba experimentando un gran boom industrial que necesitaba mano de obra urgente, necesitada de ampliar horizontes;   y  como no,  Bilbao,  allí donde se decía que estaban los mejores sueldos, sudando en el duro trabajo de la siderometalúrgica en los altos hornos.

 

   Pero poco se habla de esos tantos otros que dejaron su tierra asqueados de malvivir en ella y sin ganas de volver a pisarla.  Para qué.  Hombres y mujeres, que desayunaban necesidades en campos resecos, llenos de miseria destripando terrones,  comían calamidades y cenaban las sobras de la comida, es decir más hambre.

     Personas con una única imagen en sus ojos, esa,  la de su padre diciendo sí al señorito, con su rodilla hincada en la tierra ante el poder y el clero.     Niños y niñas que solo conocieron la cultura del cinto y la frase: 

Porque lo digo yo.

    Esa pobre gente que emprendió su camino sin ninguna posesión, pues hasta las albarcas eran prestadas.

    Esos que cuando perdieron de vista el campanario de su pueblo, tomaron la decisión de no mirar nunca más atrás y olvidarse para siempre de las cicatrices que acarreaban consigo en el interior de su cuerpo, mente y alma.

   Para ellos, muchas personas como Jesús, su pueblo, su familia y sus amigos, siempre serían parte de la tierra olvidada del nunca jamás, a la que no merecía la pena siquiera recordar, pues solo pensar en ella provocaría pesadillas que solo servirían para alterar su descanso.

 

P.D.

    Miro hacia el pasado y el presente viendo a personas que ahora viven con una simple pensión pagada con su sudor durante años y años.   Ahora viven "acomodados" y de tanto querer olvidar, se han olvidado de todo.

    Nunca les contaron a sus hijos la realidad de su infancia y adolescencia, en un entorno de opresión y miedo a hablar, SÍ, e incluso a pensar.


    Miran por el balcón; ven a personas bien alimentadas, con buena ropa, teléfono móvil, estudios universitarios, libres de palabra y pensamiento.

SÍ, LIBRES.

    No sé explicar si es por envidia o incultura, cuando sus labios piensan en voz alta sin pensar y delante de  hijos y nietos, como convencidos de lo que están diciendo…

Pronuncian la frase:


       Entonces, SE VIVÍA MEJOR.

 

C.a.r.l. (España)

 

 

 


 

 

1 comentario:

  1. Hay quienes heredan riqueza y libertad, hay otros que cadenas y miseria.

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