Soñando despierto,
viviendo
dormido,
me di la
oportunidad
de vestirme de
mendigo.
Me imaginé entre cartones
en una noche
de frío,
sin futuro que
ofrecer
tapado con un
abrigo.
Entonces moví mis manos
rebuscando en
los bolsillos,
amontonando
las cosas
que habían
quedado sin brillo.
Los recuerdos a un montón,
a otro los
sueños perdidos,
las monedas en
un bote,
y en las manos
sin sus dedos
unos guantes
corroídos.
Como batuta un palillo,
como pincel
una tiza,
como papel las
baldosas
que limpié con
mi camisa.
Ya estaba todo
dispuesto.
Cinco líneas acompañan
a una clave
con dos alas
que baila con
el compás.
Primero una simples notas
adornadas con
colores.
Debajo cuatro palabras
con que
comenzar a andar,
dando la
vuelta a la plaza
rodeada de
farolas
las que me
habrán de alumbrar.
Notas suben, notas bajan,
creando la
melodía.
Palabras que se disponen
dejando atrás
la tristeza
y cargadas de
alegría.
Por fin está terminado.
Ya la es hora
de dormir.
Esperaré a que amanezca,
para volver a
leer
esa canción
que escribí.
Antes de llegar el alba
salpicado por
el agua
me despierto
resoplando.
.-Tenía que ser esta noche,
justo cuando
no hacía falta,
que el camión
de la basura
tenga que
pasar regando.
Seguiré viviendo sueños.
Durmiendo la realidad.
Algún día si me acuerdo
me tomaré la
molestia
de vestirme de
mendigo
para otra oportunidad.

Qué certero lo "del camión del riego"... Versos como la vida misma, por lo menos como la mía. Besiños, maese.
ResponderEliminarHermosa oportunidad, gracias al poder soñar: se logra vivir en realidad, con cada idea y señales: que nos motiva a ir más allá de lo cotidiano. Mientras estando despiertos se desvanecen nuestros deseos y anhelos. Felicitaciones Carlos.
ResponderEliminar