Adoquines que se aferran
con sus uñas desgastadas,
a la planta de
los pies
en el caminar
pausado.
El firmamento que enseña
sus colmillos
afilados,
en esa noche
de invierno
bajo el abrigo
oxidado.
Crujen las tablas del puente
creando dulce
armonía.
Las riscas piden abrazos
mientras les
silba la brisa.
Casas miran el abismo
colgando de
una sonrisa.
El río pasa tranquilo
susurrando se
desliza.
Senderos oscuros
recobran la
luz
en huellas
calladas
pasos olvidados.
Palabras de antaño
con sabor a
tierra
se tiñen de
acento
ya casi enterrado.
El llanto que fluye
saliendo del
alma
en breve momento
de gesto espontaneo.
En un sin querer
la leve
sonrisa
cerrando los
ojos
recuerda el
pasado.
Con fachadas inclinadas
casas viejas
arropando,
los peldaños desgastados
en el paseo
olvidado.
Rincones difuminados
ojos de nuevo llenando,
la farola entre tinieblas
que se
enciende saludando.
Portones cubren el rostro
bajo corona de
espinas.
La mano abierta del pobre
sentado en la
misma esquina.
Ventanas engalanadas
con el hierro
de sus verjas.
Miserere que se escucha
en el eco de
la hiedra.
Los viejos recuerdos
en tiempo
olvidados.
Los tiempos que mueren
sin ser
recordados.
Ojos de Gata@2025
Esperando para musicalizar.

Para quitarse el sombrero. ¡Cómo se notan las raíces! Me ha encantado
ResponderEliminarMuacksssssss
EliminarNostalgia y recuerdos de nuestra tierra
ResponderEliminarHermoso poema cargado de nostalgia...
ResponderEliminarEs tu hermana tribal Mariana
ResponderEliminarEs tu hermana tribal Mariana
ResponderEliminarUn poema hermoso, felicitaciones
ResponderEliminarWow, Carl, me hiciste viajar en la imaginación. 100% bueno.
ResponderEliminarVeo las casas que cuelgan sobre el tajo que abre el abismo hacia el río. Hermoso poema, maese. 👏🏻👏🏻👏🏻
ResponderEliminarMe has cambiado el río.
EliminarJa, ja,
Hermoso y descriptivo poema. Amalgama de sentires y recuerdos. Felicitaciones mi caro amigo.
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