A ti;
Que
tanto me ocultaste negándome acariciar la verdad, distrayendo con quimeras todo
lo que me fuiste robando, en los días cegando mis ojos con la luz del sol y
llenando las noches de esas promesas fingidas mirando la luna. Tú, que nunca me diste aquello que por derecho
me correspondía.
Te empeñaste en que asumiera tu perdón,
cargando la culpa sobre mis hombros; cuando solo tú, eras quien deberías haberte
postrado a mis pies para reclamar mis disculpas.
Nunca
dibujaste ni un solo gesto amable en el rostro o en la comisura de los labios,
que pudiera recompensar o paliar en parte mis pérdidas; ni me tendiste la mano
después de arrojarme una y otra vez a la ciénaga de la desolación, lo que
siempre me hiciste asumir con pulcra resignación y describiste como merecido.
Me perdiste entre los
laberintos de sueños ilusionantes cargados de vacías metáforas inexplicables,
sumiéndome en la indescriptible tarea de avanzar entre una bruma que hiciera
desvariar a mi razón y así poder manejar a tu antojo mi enclaustrada lokura.
Me hiciste creer que la luna llena
reflejada sobre el mar era la idealización de la luz y la oscuridad; que todas las olas, siempre bailan al ritmo de
un vals y que el susurro del viento moviendo las hojas, es la perfecta armonía que
amalgama la paciencia con que se mece la cuna.
Te disfrazaste de benevolencia para engañar a
mi mente joven e incauta, haciéndole creer que todo el poder supremo, residía
en la bondad del corazón.
Que así, conquistando otras almas e impregnándolas
de misericordia se podría trasformar la realidad. El estruendo de la guerra se convertiría en
paz, y de las cenizas y escombros volvería a resurgir la hierba verde y fresca, reemplazando el desconsuelo de la muerte por
esperanza de vida.
Me inculcaste que el negro más
opaco era el elixir de la sublimación, pues el blanco tan solo definía la
ausencia de color. Que el resto de colores en toda su gama, era
una burda mentira inventada para ocultar el bien y el mal; un efecto óptico inspirado por charlatanes
de feria y divulgado por tahúres que hacen juegos de manos con cartas de
adivinación. Cuantos pensamientos absurdos envueltos en descripciones
filosóficas para no decir nada intentando confundir lo intangible con lo evidente
tras un abstracto que se muestra representando el todo y la nada, relacionando
al universo con el infinito.
Me conformaste convenciéndome durante todo
este tiempo de que es mejor vivir de ilusiones, que morir de realidad. La cruda transparencia borrosa que empaña el
inhabitable entorno viciado en que nos toco caminar, abrazados a la impotencia de
palabras mudas, ante los gritos provocados por la injusticia. Qué ironía, que la moneda de cambio para ser
libre, sea siempre el pago de la propia libertad.
Jamás pongas mis actos, como testigos de tus
palabras.
Jamás, jamás insistas de
nuevo en que mis palabras sean encubridoras de tus acciones.
Deja de repetirme que las
neuronas enfermas mejoran vertiendo lágrimas sobre el abismo de acantilados
donde los barcos naufragan en el romper de las olas. No pidas que sea el faro que con cantos de
sirenas atrae hasta las rocas a los necesitados de luz y hambrientos de
descanso en tierra firme.
Solo reclamo lo mío. Eso
que nunca pude tener en mis manos. Lo que ocultaste tras el tupido velo y nunca
logré capturar en mis pupilas. Mis
pensamientos con sus luces y sombras, sin necesidad de maquillaje que envuelva
sus defectos disimulando las imperfecciones.
Quiero un espejo ni cóncavo ni
convexo, uno que tenga la libertad de reflejar la realidad clara en cada
momento, teniendo en mi mano la posibilidad de romperlo después de darme cuenta
de lo que nunca fui y nunca seré, pues me convertiste en luz, reflejo y sombra
de tu imagen.
Entonces estaré preparado para
ser lo que siempre has querido. Pero lo
haré sin engaños, lo seré porque así lo he sido siempre, y seguro que también, por el miedo a
enfrentarme a la duda de lo que podría
haber sido.
C.a.r.l. (España)

...y todo el aprendizaje inculcado, fomentado o enseñado un conjunto de conceptos para reconocer la lógica de un mundo.
ResponderEliminarDese cuenta, maese, que un espejo, aunque no sea cóncavo ni convexo, nunca ha de reflejar la realidad. El espejo muestra lo opuesto, la derecha es izquierda y así con todo. Su reflejo nos engaña. Realidad, qué realidad? Deme vos un hecho y, sí en él hay observadores, ninguno estará de cuerdo en lo que pasó. Somos sueños y como dijo aquel gran escritor de nuestras letras patrias, los sueños sueños son.
ResponderEliminarBuen desahogo.
Abrazos Dulcy
EliminarHabrá que comprender de manipulación y engaños. Más que un espejo,un caleidoscopio Don hasta los cristales de colores engañan y lo que juega es la ilusión óptica..Corazonadas para intuir
ResponderEliminarY corazón de piedra. Siempre se aprende. No hay duda. Gracias,tocayo. Cuanto se aprende cada vez que escribes.
Ayyy, pero mirá que sublime tu decir!! Cómo tu mente guió la pluma para escribir menudo reproche. Me produjo un enojo irracional qué ella habitara *El Castillo* y desatara esos pensamientos . Cuidado ese lugar es SAGRADO. Abrazos Tu Bruja.
ResponderEliminarDuro, muy duro. Me ha encantado
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