CLARA
Trenzas doradas (segunda parte)
Capítulo 03
Como es natural, Ángela planifico las cosas
para ir a recoger a Clara al día siguiente al colegio y así escuchar lo que
quería decirles la maestra.
Héctor, llegó a la tienda y
allí estaba Julia mirando las estanterías.
Hacía tanto tiempo que no se preocupaba, que ya ni recordaba donde
estaban colocados los distintos tipos de calzado.
Ángela.- bueno, pues vamos a ver quiere esa señora
Héctor.- vamos, deja de fisgar que hay que cerrar la
trapa
Julia.- es qué…. Dice tu mujer que
yo me quede aquí por si viene algún cliente
Ángela.- si va a ser un momento y
ella sabe cómo atenderlos
Héctor.- sal para fuera y si viene alguien que venga
más tarde. Tú eres una más de la familia
y ya te dije que iríamos los tres
Ángela.- ¿vamos a ir allí toda la
tropa?
Julia.- déjalo, si da igual
Héctor.- he dicho que vamos los
tres. Es más pon un cartel de cerrado
esta tarde y punto
Ángela.- claro, toda la tarde
cerrado
Julia.- como va a cerrar toda la
tarde.
Héctor.- hazme el favor de callarte
y sal de una vez, que a mí me cuesta muy poco trabajo irme a casa a dormir la
siesta y si quiere algo la maestra, que venga a casa a hablar conmigo.
Julia.- eres más cabezón que tu
padre
Héctor.- lo mismito que el tuyo.
--- Al final cerraron la verja, pegaron el cartel
y se encaminaron calle adelante hasta el colegio de Clara---.
Entraron dentro y esperaron a
que saliese la maestra de clase. Esta
los llevó hasta un despacho con cara de no parecerle muy bien que fueran los
tres.
Solo había un sillón donde
se sentó la maestra y dos sillas al otro lado de la mesa, por lo que Héctor y
Clara se quedaron allí de pie.
Maestra.- les he llamado porque al parecer su hija tiene
síntomas de déficit de socialización fuera del centro escolar.
Ángela.- un momento, explíquemelo de
forma que yo lo entienda
Maestra.- no habla nada más que de
una amiga, y esta es irreal, no existe, por lo que yo les aconsejaría que la
llevasen a cursos extra-escolares para que socializase con más niños de su
edad. No es bueno que su compañía diaria se limite a una persona mayor.
Julia.- oiga, que conmigo está muy
bien, vamos muchas tardes al parque y juega tranquilamente con otras niñas;
claro, eso cuando nos da tiempo, porque la pobre niña lleva deberes todos los
días como si no hubiera un mañana.
Maestra.- hagan lo que quieran, pero
yo empezaría a buscar ayuda psicológica especializada antes de que esto vaya a
más.
Héctor.- yo por mi parte creo que ya
he oído bastante; le agradezco su preocupación y esta tarde para que vea que
socializamos, nos vamos a ir a merendar juntos los cuatro a una cafetería; que si quiere usted venir está invitada y si
quiere traer a sus hijos para que no estén solos en casa y socialicen un poco,
pues también.
Maestra.- yo estoy hablando en serio
Héctor.- coño y yo, que les invito a
merendar de verdad
Ángela.- vale Héctor, que esto no es
para reírse
Héctor.- vamos Clara, que se entiendan entre las tres. Tú y yo aquí ya no pintamos nada. Por cierto, un consejo: no le ponga tantos deberes a los niños, que no les queda tiempo de jugar; y el juego es muy importante en edades tempranas según los estudios psicológicos.
---salieron los dos al
pasillo y allí dejaron a las mujeres con discusiones absurdas a las que no
pensaba hacer ni caso.---
--Pasado un rato que no llegó a un cuarto de hora----
Ángela.- desde luego, mira que
salirte de esas maneras
Clara.- mamá y que os ha dicho más,
¿me tenéis que llevar al médico?
Julia.- es que eres una
boca-chancla, pero a nadie que le importa si tienes una amiga o no
Héctor.- bueno a ver si ahora va a
tener la culpa la niña, que parece mentira que seáis personas adultas
Ángela.- si es que esto ya me lo
veía yo venir, ya se lo teníamos que haber contado
Julia.- contarle qué
Héctor.- nada, nada de nada, ya
llegará la hora. Y tú haber si te pones una cremallera en la boca en ciertos
momentos
Julia.- a mí con secretitos no, que
luego siempre la culpa la tengo yo de que la niña tenga sueños y cosas de esas
Ángela.- bueno, vamos a dejarlo y a
buscar un sitio buena donde merendar
---Héctor cogió por los hombros a Clara y Julia.---
Héctor.- son cosas que no
entenderíais; tú eres todavía demasiado pequeña, y a ti, ya se te pasó el
arroz.
Julia.- y ahora me estás llamando
boba o qué
Ángela.- Héctor, te has pasado
Héctor.- que no julia, no te lo
tomes así, digo que eres una viejecita entrañable y que como te quiero tanto
pues lo mejor es dejar las cosas como están.
Julia.- vamos, que no me pensáis
contar nada; pues vale, pero que sepáis que no me parece bien.
---Después de merendar se fueron a casa y prefirieron meditar con
tranquilidad, antes de enfrentarse al posible problema---
N.º de registro: CQjNmPLp-2026-10-20T22:51:22.355

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