Asomado a la ventana
para cantarle a la luna,
regalando a mis amigos
unas letras de mi pluma.
Saboreando los frutos
que en la vida recogí,
disfrutando de miradas
por las que yo enloquecí.
Esperando que este invierno
me traiga otra primavera,
compartiendo la nada
que en mis bolsillos abunda.
A mis espaldas errores
que no tienen solución,
súplicas a las alturas
cargadas de devoción.
Sabiendo, que el no saber,
me hizo sabio en ignorancia,
releyendo los poemas
que a los vientos le canté.
Con preguntas que me hice
esperando a responder,
pensando, en que cambiaría
si hoy volviera yo a nacer.
Suplicando la caricia
de pestañas en mi rostro,
sollozando por recuerdos
que nunca pude olvidar.
Lanzando besos al viento
para aquellos que se fueron,
los que dijeron palabras
que nunca supe escuchar.
Respirando la fragancia
del amor que me acompaña,
oyendo la melodía
que compuse hace mil años.
Suspirando por vivir
consumiéndose la vela,
de ese irrealizable sueño
dejando escurrir su cera.
Dándole gracias al tiempo
que ha pasado por mi lado,
acompañando los versos
de un amor apasionado.
Agradeciendo a los años
que van tiñendo mi pelo,
de grises amalgamados
con blancos de los anhelos.


