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martes, 16 de diciembre de 2025

Cabellos plateados

 

   Asomado a la ventana

para cantarle a la luna,

regalando a mis amigos

unas letras de mi pluma.

    Saboreando los frutos

que en la vida recogí,

disfrutando de miradas

por las que yo enloquecí.

 

    Esperando que este invierno

me traiga otra primavera,

compartiendo la nada

que en mis bolsillos abunda.

     A mis espaldas errores

que no tienen solución,

súplicas a las alturas

cargadas de devoción.

 

    Sabiendo, que el no saber,

me hizo sabio en ignorancia,

releyendo los poemas

que a los vientos le canté.

   Con preguntas que me hice

esperando a responder,

pensando, en que cambiaría

si  hoy volviera yo a nacer.

 

     Suplicando la caricia

de pestañas en mi rostro,

sollozando por  recuerdos

que nunca pude olvidar.

    Lanzando besos al viento

para aquellos que se fueron,

los que dijeron palabras

que nunca supe escuchar.

 

     Respirando la fragancia

del amor que me acompaña,

oyendo la melodía

que compuse hace mil años.

     Suspirando por vivir

consumiéndose la vela,

de ese irrealizable sueño

dejando escurrir su cera.

 

    Dándole gracias al tiempo

que ha pasado por mi lado,

acompañando los versos

de un amor apasionado.

     Agradeciendo a los años

que van tiñendo mi pelo,

de grises amalgamados

con blancos de los anhelos.

 

 



 

 

 

domingo, 30 de noviembre de 2025

Microrelato.- lo que nunca vio

 

Prohibido ser diferente

 

    Corría sin rumbo por las calles, perseguida por pijamas blancos.

     La gente se escondía cerrando puertas y ventanas a su paso.

     La rodearon personas vestidas de uniforme, pero ella, no había hecho nada.

   Sus manos doloridas y el camisón empapado en sangre, producto de las heridas infringidas por la alambrada que cubría los muros que acababa de saltar.

    Tan solo, quería llegar al mar.

           Había oído de pequeña en labios de su abuela, que allí, donde se junta el mar con el cielo, las estrellas bailan al compás del reflejo de la luna sobre las olas.

       En eso momento se produce el milagro, que permite comunicarse con las almas que se fueron lejos.

    Solo quería hablar con su madre, y decirle que aquel tiempo que estuvo a su lado, fueron los únicos días felices de su vida.

 

Pero las batas blancas dijeron ¡NO!

          Todos la Gritaron ¡LOCA!

 

    Ahora de nuevo, en esta habitación vacía y sin sentido, sin mar, sin estrellas bailando al compás del reflejo de la luna sobre las olas;  solo espera que su locura sepa soñar algún día, con aquello que nunca llegó a ver.

 

 

P.D.:    Una niña como tantas otras.

     Culpable de su retraso en el hablar y caminar.

 Culpable de sufrir esos temblores y ataques tan extraños cada cierto tiempo.

      Culpable de no poder controlar sus gritos en la noche, cuando las pesadillas la abrazaban.

     Una niña como tantas, repudiada por la sociedad. Incomprendida por los suyos, desahuciada por la ciencia. 

   Al morir su madre, los únicos brazos protectores; sería  ingresada donde no pudiera dar miedo a la necedad de los valientes.

   Años y años, sola en aquella habitación, pretendiendo imaginar eso que nunca vio.

 

Ojos de Gata@2025




miércoles, 26 de noviembre de 2025

Maestro.


 Estos versos, con todo respeto y admiración al maestro:

MARIO TEGLI (Argentina)




         El maestro se ha despedido.

    Las cuerdas enmudecidas

ocultan los sentimientos

de la partitura herida.

         El horizonte oscurece.

   Dando paso a la penumbra

para ensordecer arpegios

de quien llora su partida.

 

     Las teclas adormiladas

sin sus manos apoyadas.

    Sin la yema de sus dedos

acariciando el marfil.

    La banqueta está vacía

 para los ciegos del alma.

     La partitura lo extraña

con tristeza en el atril.

 

    Solo quien sabe escuchar

con los ojos empañados,

sentirá su melodía

en la soledad callada.

    Fluyendo desde la noche

dejando sonar sus notas,

como campanas al vuelo

en cada noche estrellada.


   En tono menor,  acordes,

doblando de desconsuelo.

Junto a blancas y redondas

en la oscuridad del duelo.

 

       Maestro. Sigue tocando.

    No dejes callar las notas

de tu sutil melodía.

       Maestro.  Sigue tocando.

   Mostrándome tu armonía.

    Acompañando mi noche

hasta que despierte el día.


Carlos Torrijos
C.a.r.l. (España)