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sábado, 24 de enero de 2026

Algún día

 

Algún día;

     Cuando ya no puedas verme

en la lejanía del tiempo,

siempre quedarán las letras

que aquel día te envié

para entretener las noches

de insomnio en un sin vivir.

      O sacarte una sonrisa

con mis frases sin sentido

abstractas de realidad.

   Motivos que simplemente

acaso, hicieron pensar.

 

     Que no quede en el olvido

aquello que te hizo bien,

lo que hizo volar tus sueños

y fue agua para tu sed.

     Que no entristezca tus días

la ausencia de algún poema

en ratos de soledad.

    Sé que no echaras de menos

en tu vida mi presencia,

pues solo fui personajes

que hablaron a tu conciencia.

       No extrañes el comentario

Que siempre dejé en la red:

(Besiños de buenas noches)

A quien quisiera leer.

 

    Cuando te acuerdes de mí

no quiero ser un extraño

por no decirte mi nombre.

    Asume que soy historias

que en las noches tú leíste.

    Recuerda, que fui la pluma

que inventó esos personajes

que te abrazaron el alma.

    Piensa que el rostro no importa,

si en las manos hay verdad,

pues los ojos de una gata

alumbran tu oscuridad.

 Ojos de Gata@2026

 


 



 

 

 

viernes, 23 de enero de 2026

Versos perdidos


      Me vi rodeado de trastos, tarjetas de crédito, teléfonos y gafas de sol;  no sé, tal vez por error en el pozo de los objetos perdidos. El túnel que te lleva, al deseo de ser encontrado de nuevo.    La alcantarilla que da a las catacumbas por las  que a veces después de deambular entre etiquetas con una fecha, la tinta que se va disipando, hasta que una manta de polvo te abriga hasta el infinito.

  

   En el lugar de los más buscados, estaban los objetos de valor; esos por los que se preguntaba a diario “tal vez en el sitio equivocado” pero que encontrarían otro dueño sin problemas, en el momento que saliesen a subasta por un precio menor al real de mercado.

     Cerca estaba el sitio de los también buscados pero sin mucho empeño.  Un sitio terrible donde el paso de los días eran una cuenta atrás, hacia la fosa de los destruidos.  Objetos de plástico, papel o metales poco nobles, que tenían  rentabilidad para alguien, y volverían a dar servicio de nuevo tras su reciclaje.

 

         Tras un tiempo en aquella habitación donde reposan los nunca buscados, esos  por los que nadie pregunta, esos que no tienen nada, ni tan siquiera valor especulativo, los destinados a la cremación para evitar almacenar inutilidades, pude escuchar como hablaban del sitio de los acompañados.

    Todos los perdidos, nunca recogidos y llevados aquel lugar, los que deambulan a su aire por ahí, sin dueño ni ganas de tenerlo de nuevo.

       Salí de mi rincón, desempolvé mis manos para deshacerme de aquella etiqueta inservible, pero no pude encontrarla, pues nunca la había tenido, nadie me había encontrado perdido, nunca me depositaron en el mostrador, nunca pasé por ningún registro de entrada.

   Entonces recordé: había llegado hasta allí por mi propia voluntad, con al intención de seguir buscando algo que no quería terminase en el lugar del olvido, y el olvido había sido mi destino.

   Recorrí pasillos interminables llenos de ilusiones fragmentadas  y pedacitos de sueños, hasta ver la luz que conducía a ningún sitio en concreto.

    

      Un zapato navegaba sobre las aguas de un charco y la tetina de un chupete picoteado por los pájaros, daba vueltas sobre la arena a la sombra de un columpio.   Los cordones de unas botas se trenzaban entre unas ramas transformados en una cazoleta que serbia como nido.  La pequeña medalla colgaba de su cadeneta brillando en lo más alto de un castaño. Un lazo de terciopelo esperaba sobre el banco de madera, a que el viento lo hiciese volar.   Allí, oculto a la vista, ente los densos helechos, dormía sus días el botón de una chaqueta.

 

    Hoy vuelvo a recordar aquella carpeta llena de poemas y canciones de juventud.   Hoy de nuevo he reescrito fragmentos que aún conservo en mi memoria.     Mañana seguro seguirá perdida por los recovecos de algún cajón en esos mundos de lo nunca encontrado, pero ahora sé donde nunca deberé buscarla.  

   En la habitación de los objetos olvidados.

 

 


 

domingo, 18 de enero de 2026

El amor es amistad

 


    No me prometas la luna

pues aunque estires el brazo

jamás me la podrás dar.

     Solo una mano tendida

cuando necesite hablar.

 

     Ni pronuncies las quimeras

que se envuelven en las frases

de para toda la vida.

    Si no quieres ver mi sangre,

no me hagas ninguna herida.

 

   No quiero amores de amantes

que se esconden en la noche

disfrazados con sombrero.

    Esos que ocultan su rostro

para robar unos besos.

 

      Ni el liquido de la copa

que se sirve en la penumbra

lejos de la claridad.

     Que suele ser de amargura

y falto de lealtad.

 

   Dame un amor simple y puro

con textura delicada

y cargado de amistad.

     Dame un beso en la mejilla

que no necesito más.

 

       Déjame coger tu mano

en las noches que haga frío

para sentir su calor.

      No hace falta, ni siquiera,

que me digas que es amor.


Ojos de Gata@2026