Translate

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Pajaritas de papel


   Entraron de la mano. Una pareja joven, que después de un escueto, buenas tardes, se dirigió al fondo de la sala.
   Una moneda se oyó caer al cajón metálico casi vacío de una máquina recreativa. La música repetitiva empezó a sonar indicando que estaba en funcionamiento, pero no se oía el golpear del disco contra las bandas laterales. Solo una persona estaba junto a la pared, esperando, la otra se había ido al servicio mientras el tiempo corría, agotando la partida.
   Justo al lado otra pareja que había estado jugando al billar, se ponía las cazadoras y se marchaban, después de terminar su partida.
    Aquella pareja a su rollo, al fondo de la sala y yo al mío, escribiendo en el ordenador, en la entrada, tras el mostrador del kiosco.
  Pasaron unos minutos, la música ratonera dejó de sonar, el tiempo se había acabado y se pusieron en el billar.
   En un momento dado, volví la cabeza para ver como jugaban. he de reconocer que mi primera reacción fue la de apartar la vista. Las dos jovencitas se estaban besando en la boca apoyadas en una columna, cundo volví a mirar seguían jugando, entre tirada y tirada, se miraban, abrazaban y se volvían a besar. Me pareció una secuencia de imágenes bonitas, tiernas, dos personas que indiferentemente de su sexo demostraban su amor.
   Una cosa es saber que es normal y otra aceptarlo con normalidad.    Pese a mi edad y la sorpresa del primer momento, solo veía en ellas a dos adolescentes que tonteaban con sus miradas limpias de prejuicios. Sabían claramente que las estaba observando. Para evitar mi incomodidad en vez de cambiar su aptitud, siguieron con sus carantoñas, dando un aspecto de cotidianidad a su relación.
     Cuando se fueron, el escueto y frio buenas tardes de la entrada  se cambió por un hasta mañana agradable con una mueca en sus labios, a lo que respondí giñando un ojo con un gracias, hasta cuando queráis y una sonrisa de aceptación y complicidad.

martes, 19 de noviembre de 2013

I love you


    En aquel barrio obrero, de casas bajas y fachadas de ladrillo, ya no juegan los niños por la calle, los adolescentes y sus gritos ya nunca pedalean en sus bicicletas, las parejas de tortolitos enamorados dejaron de esconder sus besos por los rincones.

   Marcharon a un lugar más moderno, todas sus vivencias quedaron esparcidas sobre la hierba de ese abandonado parque, junto a los columpios destartalados cuyas cadenas nunca volvieron a chirriar.

   Aquellos que poblaron sus calles en un primer momento, fueron muriendo. Los que sus descendientes habían tenido suerte laboral, estaban en geriátricos y las viviendas vacías,  habían sido espoleadas de recuerdos y enseres. Cada vez que alguno de los herederos volvía a revisar el estado del nido, lo iba despojando ramita a ramita.

   Cercamos a aquella estufa de leña, una de las últimas parejas que sobreviven, se distraen oyendo el chisporrotear de unas piñas recién echadas al interior.

   Bajo sus cabellos, jardín marchito color ceniza, los recuerdos se van disipando. Su decrépita existencia, se refleja en su rostro arrugado, la vista nublada, el oído opaco y su boca sin dientes.

   Sus ilusiones volaron cual mariposas de alas coloreadas. Con la edad llegó la decadencia, dejando escapar de entre sus manos temblorosas toda una vida sacrificada al bienestar de sus hijos, manos que tanto trabajaron bajo las inclemencias del tiempo por un simple trozo de pan untado con tocino que llevarse a la boca.

   Sus rodillas y tobillos hinchados, con sus cartílagos y  huesos desgastados de soportar caminatas de ida y vuelta al tajo, dando siempre un rodeo para intentar encontrar alguna hortaliza perdida en aquellos huertos que se encontraban a la vera de los caminos.

    Juntos toda una vida.   El candil se va quedando sin aceite y su luz cada día es más tenue.  Ninguno tiene la certeza de volver a amanecer mañana.  Nada tienen, nada esperan sentados en aquellos orejeros de esparto.  Tan solo queda el amor.



   

 

 

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Pruebas de la exintencia de DIOS



       Esto ha llegado a mis manos, un día de estos me entretendré leyéndolo. Mientras tanto lo pongo en el blog. Si alguien no tiene nada mejor que hacer. Que le interesa que lo lea.  Si le ha gustado no hace falta que me lo diga.  Simplemente, que haga un resumen y me lo pase.
Está solo escaneado, por lo que tendrás que ampliarlo para evitar la dificultad de su lectura.