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martes, 30 de abril de 2024

Blancos o negros

 


 

      Siéntate aquí, junto a mí,

sin miedo ni cautela,

cierra los ojos y vuela.

 

    Imagina un mar profundo,

extenso, dormido, sin olas.

     Ahora un cielo celeste

sin nubes, ni aves

que perturben su luz.

     Un universo cerrado,

negro como el carbón

sin luna ni estrellas.

     Un extenso prado

exento de flores y colores

que escapen del verde.

     El infinito de un trigal

con la quietud

de la ausencia de brisa,

sin final, ni horizonte.

        Por último piensa;

   Sobre la mesa inexistente

un folio virginal, blanco,

esperando a ser leído

con los ojos del alma.

 

     Ahora abre los ojos,

vuelve a mirar.

     Verás  el mar agitado,

bravío y tormentoso.

      Un cielo cubierto

con nubarrones grises

que amenazan lluvia.

    El universo repleto

de incertidumbre

sobre el más allá,

que cae sobre tu pecho

aplastando tu sueño.

    Un verde difuminado

por flores de mil colores

que no te dejan

apreciar la hierba.

    El viento agita los ocres

tumbando la mies,

levantando un amasijo

de pajas y polvo.

 

   Aquí sigue estando el folio,

blanco, virginal, impoluto.

    Ni la bravura de las olas,

ni la tormenta cargada

de truenos y rayos,

ni el más allá, ni el más acá,

ni tan siquiera los colores,

ni los remolinos polvorientos

inmutarán su virtud

ante tu mirada.

 

     Solo yo lo convertiré

en guerra o paz,

en inquietud o sosiego,

en oscuridad o luz,

en mal o en bien.

 

    De mí mente depende

lo que plasme la pluma.

      De la tuya dependerá

cómo lo quieras leer.

 

 

Ojos de Gata@2024

 

 

 


 

 

 

 

 

domingo, 28 de abril de 2024

Mil quinientos

 


 

     Este último mes he estado estirando las publicaciones para que esta, (la publicación nº 1.500 en mi blog) coincidiera con el intervalo del 28 al 29 de Abril “cumpleaños de Lucía y Raquel”.

     Lucía ya con 25 y Raquel 29; el tiempo pasa deprisa y mis neuronas cada vez están más confusas a la hora de escribir para no repetirme con tanto como ya les he escrito en estos años.

       Seguro que un día de estos, me vendrá a visitar el ingenio y los dedos en el piano les compondrán algo precioso acompañado de palabras maravillosas hacia ellas; dará igual cuando sea porque con ellas todos los días seguirán siendo especiales independientemente de la fecha del año.

      Hoy no sé si al final les escribiré algo o me limitaré a un simple:  felicidades   (Y qué más da)

          Esta publicación tendrá la trascendencia de ser especial aproximándose ya a las 130.000 visitas de gente la mayoría anónima que se ha molestado en leer mis pensadas, poemas o textos.

      Hay momentos en los que no sé “tal vez me exijo demasiado” me gustaría tener un traductor para plasmar mis pensamientos en palabras o en notas, porque de mi mente brotan conceptos inexistentes en el diccionario y sonidos jamás escuchados bajo el manto de las estrellas.

    Si les dijera que las quiero, que las adoro, que son todo en mi vida, les estaría mintiendo, pues ninguna de esas expresiones es comparable a mis sentimientos.

      Les podría hacer una serie de melodías superpuestas, pero necesitaría inventar algunas escalas inimaginables, alteraciones difusas e instrumentos fabricados con los rayos del sol conjugados con el agua y así poderles cantar con los sonidos del arcoíris.

     Sigo soñando y pensando, oyendo y sintiendo en mi interior algo inexplicable;  Algún día, tan solo algún día seré capaz de llevarlo a cabo siendo capaz de plasmar esta loKura.     Seguro que ese día me pillará dormido y en sueños lo regalaré el firmamento; allí quedará a merced del viento para que sea escuchado por aquellas que sueñan bonito, para endulzar los sueños de Raquel y Lucía después del beso de buenas noches.

No importa si yo jamás lo vuelvo a escuchar; tan solo ellas sabrán que es suyo y a sus sueños dedicado pues entre las notas se deslizarán las letras:   C.A.R.L.
     Carlos, Ana, Raquel y Lucía.

 

Muchas Felicidades.
Feliz Cumpleaños.

 


jueves, 25 de abril de 2024

Etapa perdida

 


 

    Alegre, cantando va

por la calle de la vega.

    Lleva zapatillas viejas,

falda de segundas mano

heredada de su hermana,

una camisa sin cuello

y chaquetilla de lana,

un cántaro en la cabeza

que ha de llenar de agua.

 

     El delantal recogido

doblado hacia la cintura.

    Los brazos puestos en jarra

dibujando las hechuras,

y la cara colorada

igual que fruta madura.

 

     Manceba que va creciendo,

es moza que no casada.

    Aun le quedan muchos años

para que llegue el amor,

los encuentros  con muñecas

hace tiempo que olvidó

con prisa en necesidad

pronto el trabajo llegó.

      De niña a mujer pasó

sin saber de adolescencia

el tiempo de pubescencia

en un limbo se perdió.

 

Ojos de Gata@2024.