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sábado, 25 de mayo de 2024

!GRITA!

 

¡GRITA!

 

Cuanto sufrió la desnudez

      deshojando margaritas

      que repiten resultado.

Cuantas hermanas se fueron perdiendo

    empujadas al abismo de la indiferencia

    tras la soledad de un nicho austero

   cubierto de ladrillo sin nombre.

Cuantas cosas quedaron ocultas

      por el paso de los años

      impregnados por el miedo.

 

   Gafas de sol que en primavera

impedían diferenciar los colores

de los campos rebosantes de vida.

    Manga larga, fular al cuello,

acompañando las lardas tardes

de tórridos veranos.

     Otoños como espejos,

reflejando tu silueta

en los árboles desnudos

resignados a la hibernación.

    Enclaustrados inviernos

con el frío como pretexto,

para no pisar los charcos

recordando la niñez.

 

                 El alma sumisa.

      Las gargantas mudas.

El corazón complaciente

justifican su sinrazón.

      Abandona el silencio

                         ¡GRITA!

 

Ojos de Gata@2024.



Enamoradas

 

     Cogieron sus manos como enamoradas

las dos transitaban el mismo camino

dando que pensar a quienes su voz escuchaban

embelesados con su dulzura y dualidad

a cada paso armonioso que daban  de su caminar.

 

   La vida misma parecía relatarse en cada suspiro

llevando a las mentes olvidadizas las añoranzas.

            A los oídos sordos, el sonido de la brisa.

       A los ciegos ojos, la luz del amanecer.

    A los labios resecos, el sabor del primer beso.

El vuelo de sus faldas se mecía con el viento

hasta sonrojar las miradas sensuales

que se clavaban en sus muslos.

 

      Sus melenas onduladas cubrían sus rostros

para no mostrar su identidad, conocida por todos,

ignorada por aquellos que nunca conocieron

la sensación de soñar en libertad.

      Aquellos que las criticaban

se sintieron avergonzados

de no entender sus fraseos

cómplices de un idilio

al que se le negó la opción de amar.

 

      Una se llamaba música,

 la otra atendía  al nombre de poesía.

     Las dos enamoradas siguieron su camino,

de sus entrañas nació una hermosa criatura

a la que bautizaron  con esencias de felicidad

poniéndole por nombre: Canción.

   Criatura que en brazos, oídos y boca de todos

dio un nuevo sentido a conocidos y extraños,

convirtiendo a envidiosos de vidas ajenas

en protagonistas de su propio caminar.

 

Carlos Torrijos

C.a.r.l. (España)

 

 

 


 

 

 

 

 

 

jueves, 23 de mayo de 2024

Nada me he de llevar

 

La escuela me enseñó a escribir,

      los años me hicieron contar,

          la vida me obligó a pensar.

Ahora escribo contando mis pensamientos.

 

      El universo nos muestra que no estamos solos.

Las nubes nos muestran lo hermoso que es llorar.

    Las flores  la gama de colores en cada gesto.

             Las montañas  nos demuestran

 que no es imposible tocar lo más alto.

 

     Plantar una semilla,

arropa la esperanza de verla crecer.

    Contemplar el árbol,

enjuga la paciencia de ver sus frutos.

    Recoger la cosecha de lo sembrado,

reconforta las nostalgias de lo bien hecho.

 

Lo que aprendes, no es solo tuyo.

   Lo que das, nunca lo pierdes.

      Lo que recibes, es para repartir.

          Lo que te llevas al otro mundo,

es todo aquello, que aquí has dejado.

 

Carlos Torrijos

C.a.r.l. (España)



jueves, 16 de mayo de 2024

Y se apagó la luz

 

Y se apagó la luz;  Sus ojos se cerraron junto a un gesto de felicidad compartido al tiempo que sus manos eran acariciadas por su nieta Andrea que fue sintiendo el último sudor frío de la palma de sus manos , la cabeza sobre su pecho inmóvil y agudizando el oído para así intentar captar algún resuello de respiración.

       El tiempo trascurría lentamente impregnado por los recuerdos vividos junto a aquel cuerpo que palidecía por momentos y al que no quería mirar para así, recordarlo siempre con su mirada viva y sonrisa afable al pronunciar su nombre para estrecharla entre sus brazos.   

   Nadie se percató de nada hasta pasados unos minutos.

  Todos estaban demasiado distraídos en conversaciones distendidas para hacer más amena la larga espera de lo que era inevitable.   La tristeza, el silencio seguido de los llantos y los gritos afligidos llenaron la habitación.

      Andrea ante tal espectáculo salió al pasillo y se sentó en el suelo con la espalda apoyada en la pared.

  Todo eran carreras: familiares a avisar a las enfermeras, enfermeras a comprobar su estado para avisar al médico y al rato un señor con bata blanca a certificar la hora de defunción.        Todo le resultaba tan surrealista que no podía evitar reírse para sus adentros, eso  parecía haber pillado a todos por sorpresa cuando era un anunciado y esperado acontecimiento desde hacía ya una semana.

         Los móviles no daban abasto para tanta llamada, el Wasapp echaba humo comunicando el suceso a todas las amistades.

     Los tramites de funeraria, la caja, las flores.     Hasta la ropa con que sería amortajado era pura improvisación; Normal hacía tiempo que nadie escuchaba lo que decía, nadie prestaba atención a sus deseos cuando llegase esa hora, nadie quería aceptar lo evidente.

       Andrea fue hasta la casa para recoger un traje digno para ese momento, una camisa, corbata oscura y unos zapatos nuevos que ni siquiera había llegado a estrenar.    Ella abrió un joyero que estaba sobre la cómoda, dentro una medalla que pertenecía a su abuela “a la que ella no llegó a conocer y que  todas las hijas estaban dispuestas a heredar”.  Cuantas veces él  había dicho que le gustaría llevarla al otro mundo junto a su pecho y que de no ser así debía de ser para ella, pero ni caso.

 La cogió y escondió sigilosamente (además de cumplir la voluntad de su abuelo, evitaría discusiones familiares).

    Pasaron las horas, en el velatorio entre tanto trajín de gente Andrea se sentó al lado de la caja y metiendo su mano entre los botones de la camisa puso la medalla donde él tanto deseaba. 

      Una larga noche de vela cargada de llantos y halagos hacia ese, quienes muchos ni conocían.    Muchas flores, muchas firmas, muchas personas en la iglesia, muchos coches en caravana tras  el vehículo fúnebre camino del cementerio.    Oraciones para su alma por parte del cura y discursos emocionados de cada una de sus hijas.

  Luego, unos puñados de arena comenzaron a golpear la tapa de madera.

   La multitud marchó pareciendo tener prisa, allí tan solo quedaron los obreros corriendo sobre el hueco una losa de granito donde aún faltaba por grabar su nombre y fecha del momento.

      Al llegar a casa su buena acción se convirtió en toda una pelea entre hienas salvajes.      Las hijas corrían a la habitación para ver quien se hacía antes con la preciada medalla.     Al ver que no estaba, todo eran acusaciones entre ellas llamándose de todo menos bonitas.

        Un grito las dejó paralizadas al momento.

        .-  ¡os podéis callar! ¡HE SIDO YO!  Podéis discutir lo que queráis, la tiene el abuelo junto a su pecho como él quería y ahora ya es tarde.

     Soltando una serie de carcajadas burlonas salió de la habitación haciendo oídos sordos a cualquier odioso comentario, se paró frente a la foto de boda que había en el comedor y contempló la mirada de la pareja que le daban las gracias por lo que había hecho.

     Siguió pasando el tiempo y aquello poco a poco fue quedando en el olvido por parte de su madre y sus tías aunque nunca se lo perdonaron.

       Todas, sin faltar una noche, antes de dormir hablaba con él y le contaba sus preocupaciones de adolescente, sus primeros amores y desamores, sus nervios en cada examen de universidad, sus incidencias en el trabajo, la felicidad al sentir aquello que llevaba en su interior al que al nacer pondría su nombre.

             Siguió, siguió y siguió pasando el tiempo.  

      Una noche de verano tuvo un sueño, hacía cincuenta años de aquel fatídico día.     Una claridad inusual parecía salir de la pared junto a su cama mientras una sensación de paz la invadía.     Algo parecido a una lengua de luz se acercó a su pecho y entonces ella pudo sentir como algo frío le acariciaba la piel.     Un dulce beso se depositó en su frente al tiempo que ella abrió los ojos.

  El frío continuaba allí, al tocarse el pecho con la mano se quedó paralizada, encendió la luz, no lo podía creer.

         Entre sus dedos estaba la medalla que tiempo atrás ella había puesto junto al cuerpo de su querido abuelo.

 

Carlos Torrijos

C.a.r.l. (España)

  

    



martes, 14 de mayo de 2024

Prisionera

 

 

   .-No padre, no Madre,

no hermano, no hermana,

no amiga, no amigo,

no ojos de gata, ¡no!

      No me des consejos

que no he de escuchar.

    No me cuentes milongas

que hablan de felicidad.

     No quieras mostrarme luz,

cuando yo quiero vivir

sumida en la oscuridad.

      No le busques soluciones

a lo que no tiene arreglo,

pues no lo quiero arreglar.

      No intentes abrir la puerta

de la jaula donde vivo,

que quiero ser prisionera

entre barrotes morados

como opción de libertad.

       Mi vida no vale nada

fuera de esta habitación.

    Que sus golpes son caricias,

       que sus gritos poesía,

          que sus insultos amor.

    Mis llantos son la alegría

cuando me trae una flor.

 

Un día, tan solo un día,

recuerda el aniversario.

Cada veintiuno de mayo

año tras año por siempre

le regala una sonrisa

enamorando de nuevo

a esa criada sumisa

que no quiere abrir los ojos

pues nada ambiciona ver.

Dicen que el amor es ciego,

el amor son los grilletes

de la palabra Mujer.

 

  .- No entienden de la razón

las cosas del corazón.

       ¡No!   No te esfuerces en cogerme

las frías manos de mármol

cantándome una canción.

     Que sin él, me siento triste.

          Que la tristeza me mata.

     Prefiero morir por él,

sufriendo mi decisión.

 

 

Ojos de Gata@2024.



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Noches de Castilla

 

 

     Noche calurosa

de raso azabache.

     Balcones abiertos

esperan la brisa

que calme el hedor

a suelo febril.

     Sillas en la calle

a la vieja usanza

junto a jarras de agua.

     En pijama y chanclas

recontando estrellas,

esperan callados

algo de lo que hablar.

       Luces apagadas

tras una ventana

con tenue mirada

de pestañas lacias.

     Paredes de cal

abrazan las sombras

marchitas y quietas.

     Se para el reloj

mirando la luna.

    Se duermen las ramas

de brazos sedientos.

    La mano acaricia

un perro tumbado.

    Un gato que maúlla

rompiendo el silencio.

     La cama que espera

conciliar el sueño

 se empapa en sudor.

   Los cuerpos desnudos

que miran al techo.

    Las horas aguantan

en vela el calor.

    Pueblos de castilla

resecos al sol.

    Se levanta aire

justo cuando suena

el despertador.

 

Carlos Torrijos

C.a.r.l. (España)

 

 


 

 

viernes, 3 de mayo de 2024

Juglar nocturno

 

 

   Mi jilguero enamorado

que cantas bajo el balcón,

en noches de plenilunio

esa preciosa canción.

 

     En mayo ofreces las flores

a los pies de nuestra santa,

para pedir bendiciones

al corazón de tu amada.

 

     Me embelesa tu mirada,

en sueños oigo tu voz,

en las manos siento el ritmo

que marca tu corazón.

 

        Te extraño al llegar el día.

   Quiero que llegue la noche,

abrazarme a tu cintura

cantándole a tu mirada,

susurrándote a los labios

como brisa enamorada.

 

         Deseos en tus caricias

cuando mi piel se estremece.

       La luz en la oscuridad

que entre sábanas florece.

 

Ojos de gata@2024.