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miércoles, 5 de diciembre de 2018

Representación abstracta




       La expectación es máxima.    El anfiteatro y los palcos a rebosar.    Se quedó pequeño el gran teatro, todas las invitaciones estaban agotadas desde el día siguiente de salir a la venta, ya hace de esto más de tres meses.
        Las lámparas atenúan su luz y el recogimiento se extiende como niebla silenciosa al tiempo que el gran telón de paño rojo comienza a deslizarse hacia los lados.
               Uno, dos, tres minutos. En el escenario tan solo una silla vacía iluminada por una luz roja que forma un haz desde lo más alto.  Ocho, nueve, diez minutos y todo continúa igual.
        Las uñas comienzan a corroer los apoyabrazos de las butacas y un leve murmullo hace su aparición ante la impaciencia de los asistentes.
         Dieciocho, diecinueve, veinte minutos.
  El telón comienza a cerrarse con lentitud extrema. Unos segundos y las lámparas se iluminan.  Todos los asistentes han quedado mudos, siguen sentados mirando fijamente al escenario.

         Una señora mayor, vestida con bata y pañuelo atado a la cabeza discurre por el pasillo central hasta llegar al pie del escenario.   Se da la vuelta y mirando hacia el  público coge la escoba entre sus antebrazos para dar dos fuertes palmadas.
 .- Señores y señoras, vayan desalojando.  La función ha terminado y tengo que barrer.






imagen... red

lunes, 3 de diciembre de 2018

Tarjeta 48




domingo, 2 de diciembre de 2018

Ainsss




Ilustrísima señora;

   Quisiera me permitiese
soñar con usted esta noche
con el respeto de vida
de quien está enamorado.

   Poder asomarme al vacío
tras  abrazarme a las curvas
con aroma fresco a pinos
a los que no vi crecer.

   Pasear por tus entrañas
estrechuelas y empedradas
sintiendo la brisa fresca
que baja desde el castillo.

      Arpegiar los escalones,
   Bajada de las Angustias,
      Poder tocar la pared
con la yema de los dedos,
en es ese rostro tallado
antes de alzar la mirada.

   Cruzar el puente,
     Abrazar los hierros
que tantas veces malditas
separaron la frontera
del hoy y del nunca más.

    Poder oír las mentiras
diciendo que aún me quieres,
que nunca me has olvidado
esperando mi volver.
     Ahogar los besos
bajo los ojos del puente
donde está nuestra patrona,
y bajo las claras aguas
ver reflejado en el fondo
un tenue rayo de luz.
    Luz, el nombre de la Virgen.
Luz que en mi sueño eres tú.


Imagen:
Rafael Pérez Rodríguez