Déjame embelesarme
en el
brillo de tu mirara
ahora que
nadie nos ve.
Escucha las palabras
que siempre quedaron mudas
ante los oídos
de la gente.
Déjame besar tus manos,
secarme en
ellas
las lágrimas
escondidas.
Antes de leer nada, hacer una reflexión: Lavarle la cabeza a un burro, es perder agua, tiempo y jabón.
Subí uno a uno,
peldaños de
la escalera
para
cogerte la luna.
Estrellas fugaces
no pudieron
derribarme
en el
intento perpetuo
hasta
conseguir mi deseo.
En tus brazos la puse
para
iluminar tu cara.
La luna se volvió rosa
cuando tú
te sonrojaste,
se tornó en
cielo azul
al reflejo
de tus ojos
impregnándose
en su luz.
En el firmamento lucen
las
estrellas solitarias,
asomando a
la ventana
sus miradas
envidiosas
queriendo
estar a tu lado.
Solo la luna cogí
para
ponerla en tus brazos,
uno a uno,
verso a verso,
día a día,
peldaño a peldaño.
Ojos de Gata@2024.
Con el verde me alié,
a todas horas
del día.
Para cambiar la figura
reflejada en
el espejo
que en mi
habitación tenía.
Quería imitar a esas,
las que andan en pasarelas.
Disfrazando de cordera
a este mi
cuerpo de “loba”.
Sentirme esbelta, delgada,
como el palo de una escoba.
Me obsesioné por un kilo.
Acomplejada en un gramo.
Algo de aquí, algo de allá,
en todas
partes sobraba
donde en
realidad faltaba.
Donde no quieres, se pierde.
De donde sobra una talla
jamás se
adelgaza nada.
Hasta que pasado el tiempo
das por zanjada la guerra
con mil
batallas perdidas
y solo alguna
ganada.
Ahora a mis taitantos años
miro de nuevo
el espejo
sonriendo en
el recuerdo
de la figura
perdida.
La gravedad hizo mella
en las formas
de mi cuerpo.
La juventud se perdió
con absurdas
obsesiones,
rodeadas de
lechuga
y unos viudos
macarrones.
Ojos de Gata@2024.
Cuatro simples letras, las primeras de mi nombre y las iniciales ordenadas de esta pequeña familia.
Una abreviatura que me sirve como firma en mi nombre y en el de ellas.
Como unas siglas que nos representan, al tiempo que al final de cada escrito me recuerdan que el respeto que quiero para nosotros, debo plasmarlo en las palabras que anteriormente he dirigido a cualquier otro.
Todo un mundo y una vida comprimida en una esquina.