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martes, 5 de marzo de 2024

Besos al aire

 


 

     Cantares al horizonte,

las notas de mi garganta

donde nunca han de llegar.

 

       Intentando imposibles,

queriendo abrazar la línea

que forma el cielo y el mar.

 

    Letras de amor a una estrella

a tantos años de luz

que nunca se ha de enterar.

 

      Un poema a una amapola,

que se esconde entre los trigos

pues no lo quiere escuchar.

 

     Una palabra callada.

Un suspiro de tristeza

que en mi alma he de guardar.

 

    Una lágrima en la almohada

pidiendo le a Dios a gritos,

que mate mi soledad.

 

 

Ojos de Gata@ 2024.

 

 


 

Post-relación

 

 

     Aquellas cositas pequeñas,

aquellas nimiedades del momento,

aquellos segundos que quedaron

guardados entre los dedos

en aquella primera caricia

cogiendo su mano.

 

     El sabor de aquel beso

que quedaría eternamente en los labios

antes de la primera lágrima emocionada

escondida en el portal.

 

    Aquella noche lluviosa tras la ventana

esperando fuese un mal sueño

la crueldad sobrevenida

por el primer desamor.

 

     Se terminaron los tiempos

de habitación compartida,

donde la oscuridad ocultaba

la soledad de la cama,

el café sin leche,

la tostada sin mermelada,

las noches, sin la ilusión de un nuevo día,

los días sin prisa de que anochezca.

 

   Ahora me río, recordando lo bueno.

     Imaginando el aroma

de los años vividos.

    Saboreando, con los ojos cerrados

la fruta jugosa de antaño,

queriendo oír gritar la juventud

perdida en el camino.

     Soñando con las nuevas flores

que ha de traer la primavera

en esa incierta y apasionada

nueva vida que me espera.

 

Ojos da Gata@2024.

 

 

 


 

 

 

 

viernes, 1 de marzo de 2024

En voz baja te susurro

 

Prologo:


             En voz baja, susurrando; el arte de raíz, bata de cola y peineta oyendo copla española en labios de una mujer.  Mantilla tejida con los radios de unas ruedas haciendo punto de cruz con cabellos castaños que se apoyan en sus hombros hasta llegar a su pecho.

           En voz baja, susurrando; contando a una silla vacía lamentos de soledad, la cerveza que en su mano se calienta y pierde espuma junto a esa tapa de olvidadas aceitunas, dando prioridad al roído hueso que da vueltas en su boca entreteniendo la pluma.

      En baja voz, susurrando; en la intimidad del sitio más escondido, reflexionando, viendo por la ventana como las nubes pasean dejando fluir de su lapicero esas palabras que quedarán plasmadas en un retazo de papel.

         Susurrando anda Almudena; contando aquello que otras callan, poniendo voz a las gargantas mudas, llorando con las lágrimas tantas veces ocultas y sustituyendo el miedo por palabras de atrevimiento.

      Baja está su voz, sin estridencias; no por mucho vocear se dicen las cosas más claras, el sentimiento de amor discurre por sus venas latido a latido, mientras sus pestañas abanican la aurora dando la bienvenida a los primeros rayos de sol.

       Susúrrame al oído, cuéntame tus penas y alegrías, yo acariciaré tu mejilla con mis dedos y los poemas hablarán en voz baja, susurrando, hiriendo tal vez el corazón, pero acariciando el alma.

 

Carlos Torrijos Pareja

C.a.r.l. (España)



Presentación:


 

                          En voz baja te susurro.

 

            Buenas tardes; me han invitado a venir, para decir unas palabras  sobre el poemario de una gran amiga: Almudena Merino.

    Comenzaré diciéndoles que los poemas de Almudena, son para oírlos en su voz,   o para leerlos teniéndola cerca,   para sentirlos dentro, y volverlos a leer en voz alta, sin miedo a que a uno le cruja la voz.

      Muchos poemarios no son más que un montoncito de poemas.

  El arte se mide en una balanza que no siempre está compensada.

                            El valor y el precio.

     El precio es aquello determinado por la industria, o por la fama de una firma.

           Pero luego está el valor, eso que solo se puede medir en un determinado momento, rodeado siempre de figuras abstractas.

      Si abriésemos el libro por la mitad y nos pusiésemos a leer en voz alta uno de sus poemas, alguno de ustedes pensaría: qué bonito; otro diría que triste; alguien se quedaría pensativo, otro tal vez pensaría que no ha terminado de entenderlo.

 

         Por eso les digo, que tienen que comprarlo, para volverlo a releer con tranquilidad.

                     Pero no lo pongan en una estantería.

           Déjenlo por la casa, encima de la mesa de la cocina, entre las almohadas del sofá, donde en cualquier momento puedan parar un rato y leer simplemente un par de sus poemas.

                         Recibirán una sensación que les llegará al alma.

 

       Claro hay un problema, muchos pensaran que en los tiempos en los que vivimos, hay quienes no saben ni donde tienen el alma.

              Eh ahí lo bueno de este poemario, el alma viene dentro, impregnada en cada uno de sus versos.

 

              SÍ,  Lo importante es que tiene alma;

   Que en cada uno de sus poemas hay un sentimiento incrustado.

Que su métrica y rima, puede parecer frágil como una pluma, pero la sientes caer sobre el pecho, como una fría  losa de mármol con su cruda realidad.

     Lo bonito de esto es que hará que en nosotros despierte también la inocencia que muchos tenemos olvidada y que junto a este montoncito de poemas, de nuevo abrazaremos el mundo de los sueños.

       Seamos capaces de desplegar las alas y volvamos a volar.

 

     Consideremos este poemario en beneficio con los afectados por enfermedades raras,  es como un decimo de lotería,  SÍ,  ese que compramos y el amigo te dice;   Pero si no va a tocar,  a lo cual contestamos:    Bueno, por si acaso.

         Por desgracia en este bombo estamos todos metidos, sin distinciones porque a todos nos puede tocar.     Es la lotería que a nadie quiere que le toque, pero sí amigos a veces toca y donde cae el gordo, se encuentra con la falta de investigación y medios farmacéuticos, simplemente porque  no es rentable.

    Fíjense si será poco rentable ( dicho irónicamente), que tiene que ser bisiesto este año, para hoy veintinueve de febrero poder celebrar el día mundial de las enfermedades raras.

 

     Llegó la hora de terminar y dar paso a otra persona.

Este poemario no es para echar a correr,.. Como su autora, va despacio, observando cómo giran las ruedas de su silla. 

  El límite está en sus sueños, no en sus zapatos;

   Hay personas y poemas que no pueden caminar, pero saben volar.

          Ahí está el secreto de este poemario,  que sus versos…

……… LES DARÁN ALAS.

Carlos Torrijos

C,a,r,l, (España)