Prologo:
En voz baja,
susurrando; el arte de raíz, bata de cola y peineta oyendo copla española en
labios de una mujer. Mantilla tejida con
los radios de unas ruedas haciendo punto de cruz con cabellos castaños que se
apoyan en sus hombros hasta llegar a su pecho.
En voz baja,
susurrando; contando a una silla vacía lamentos de soledad, la cerveza que en
su mano se calienta y pierde espuma junto a esa tapa de olvidadas aceitunas,
dando prioridad al roído hueso que da vueltas en su boca entreteniendo la
pluma.
En baja voz, susurrando; en
la intimidad del sitio más escondido, reflexionando, viendo por la ventana como
las nubes pasean dejando fluir de su lapicero esas palabras que quedarán
plasmadas en un retazo de papel.
Susurrando anda Almudena; contando aquello que otras callan, poniendo
voz a las gargantas mudas, llorando con las lágrimas tantas veces ocultas y
sustituyendo el miedo por palabras de atrevimiento.
Baja está su voz, sin
estridencias; no por mucho vocear se dicen las cosas más claras, el sentimiento
de amor discurre por sus venas latido a latido, mientras sus pestañas abanican
la aurora dando la bienvenida a los primeros rayos de sol.
Susúrrame al oído,
cuéntame tus penas y alegrías, yo acariciaré tu mejilla con mis dedos y los
poemas hablarán en voz baja, susurrando, hiriendo tal vez el corazón, pero
acariciando el alma.
Carlos Torrijos Pareja
C.a.r.l. (España)
Presentación:
En voz baja te
susurro.
Buenas tardes; me han invitado a venir, para
decir unas palabras sobre el poemario de
una gran amiga: Almudena Merino.
Comenzaré diciéndoles que los poemas de
Almudena, son para oírlos en su voz, o para
leerlos teniéndola cerca, para
sentirlos dentro, y volverlos a leer en voz alta, sin miedo a que a uno le
cruja la voz.
Muchos poemarios no son más que un
montoncito de poemas.
El arte se mide en una balanza que no siempre
está compensada.
El valor y el
precio.
El
precio es aquello determinado por la industria, o por la fama de una firma.
Pero luego está el valor, eso que
solo se puede medir en un determinado momento, rodeado siempre de figuras
abstractas.
Si abriésemos el libro por la mitad y nos
pusiésemos a leer en voz alta uno de sus poemas, alguno de ustedes pensaría:
qué bonito; otro diría que triste; alguien se quedaría pensativo, otro tal vez
pensaría que no ha terminado de entenderlo.
Por eso les digo, que tienen que comprarlo,
para volverlo a releer con tranquilidad.
Pero no lo pongan en una
estantería.
Déjenlo por la casa, encima de la mesa de la cocina, entre las almohadas
del sofá, donde en cualquier momento puedan parar un rato y leer simplemente un
par de sus poemas.
Recibirán una
sensación que les llegará al alma.
Claro hay un problema, muchos pensaran que
en los tiempos en los que vivimos, hay quienes no saben ni donde tienen el
alma.
Eh ahí lo bueno de este poemario, el alma
viene dentro, impregnada en cada uno de sus versos.
SÍ, Lo importante es que tiene alma;
Que en cada uno de sus poemas hay un
sentimiento incrustado.
Que su métrica y
rima, puede parecer frágil como una pluma, pero la sientes caer sobre el pecho,
como una fría losa de mármol con su
cruda realidad.
Lo bonito
de esto es que hará que en nosotros despierte también la inocencia que muchos
tenemos olvidada y que junto a este montoncito de poemas, de nuevo abrazaremos
el mundo de los sueños.
Seamos capaces de desplegar las alas y
volvamos a volar.
Consideremos este poemario en beneficio
con los afectados por enfermedades raras,
es como un decimo de lotería, SÍ,
ese que compramos y el amigo te dice; Pero si no va a tocar, a lo cual contestamos: Bueno, por si acaso.
Por desgracia en este bombo estamos
todos metidos, sin distinciones porque a todos nos puede tocar. Es la
lotería que a nadie quiere que le toque, pero sí amigos a veces toca y donde
cae el gordo, se encuentra con la falta de investigación y medios farmacéuticos,
simplemente porque no es rentable.
Fíjense si será poco rentable ( dicho
irónicamente), que tiene que ser bisiesto este año, para hoy veintinueve de
febrero poder celebrar el día mundial de las enfermedades raras.
Llegó la hora de terminar y dar paso a
otra persona.
Este poemario no es
para echar a correr,.. Como su autora, va despacio, observando cómo giran las
ruedas de su silla.
El límite está en sus sueños, no en sus zapatos;
Hay
personas y poemas que no pueden caminar, pero saben volar.
Ahí está el secreto de este poemario,
que sus versos…
……… LES DARÁN ALAS.
Carlos Torrijos
C,a,r,l, (España)