Capítulo 01.
El señor Cosme había llegado
a la ciudad para hacer una serie de nuevas gestiones profesionales. Los primeros días decidió alojarse en un
lujoso hotel, hasta encontrar algún piso en venta, en una zona céntrica y que
cumpliese sus expectativas de tranquilidad.
Acompañado por el gestor de una inmobiliaria, fue a ver varios pisos,
pero todos parecían ser demasiado grandes o demasiado pequeños; por fin
encontró uno ideal y con mucha luz.
Estaba en un edificio de gente adinerada, tenía servicio de portería,
ascensor, grandes balcones y hermosos ventanales en todas las habitaciones; en
solo una de ellas “la más pequeña” entraba menos luz, pues daba a un patio comunitario.
El salón y la cocina, quedarían para tal menester; la habitación mediana
sería su dormitorio; la más grande, en la que entraba la luz del sol nada más
salir, la amueblaría sin prisas pero con mimo, para conseguir tener allí un
confortable despacho donde trabajar a diario.
En unos días de reforma estética donde los colores de las paredes
estuviesen a su gusto, llegarían los muebles y en un abrir y cerrar de ojos ya
podría instalarse en su nuevo domicilio.
No era muy hablador y parecía nunca salir de casa; dejaba un sobre con el dinero y la lista de la
compra en la portería y el portero a media mañana le dejaba una bolsa con lo
encargado y la vuelta del dinero delante de su puerta.
A los pocos días llamaban a su puerta a media mañana; Una señorita muy mona que parecía educada.
Cosme.-
buenos días señorita
Señorita.- perdone que le moleste, me envía la agencia
de colocación para ver si le interesan mis servicios como empleada del hogar.
Cosme.-
sí, sí, perdone, siéntese que apago el ordenador y salgo enseguida
Ella prefirió quedarse de pie mientras él entraba en su despacho para
guardar los archivos rectificados.
Cosme.-
perdone pero no me ha dicho como se llama
Señorita.-
yo me llamo Claudia
Cosme.-
muy bien Claudia y ha trabajado en algún sitio donde me puedan dar referencias
Señorita.-
pues la verdad es que no; llegué de mi pueblo hace unos días buscando trabajo y
es al primero que me ha enviado la agencia
Cosme.-
bueno, no pasa nada. Aquí su labor será
la de empleada de hogar, es decir, hacer todas las tareas de casa
Señorita.- me parece bien ¿alguna manía en especial?
Cosme.-
normalmente me levanto sobre las nueve; me gusta comer aproximadamente a las
dos y luego me hecho un rato la siesta. Allá a las nueve de la noche una cena ligera y
después me gusta ver un rato la tele antes de irme a dormir.
Señorita.-
en eso no hay problema
Cosme.-
como se organice para la limpieza, comida, ropa, plancha, etc. Lo dejo a su elección, siempre y cuando todo
esté en orden
Señorita.-
y cuando querría que empezase
Cosme.-
pues mañana o si quiere y no tiene nada más importante que hacer ahora mismo
Señorita.-
pero ¿no tendría que hablar con la agencia de colocación?
Cosme.-
por eso no se preocupe, está usted contratada, esta tarde llamo y que mañana
por la mañana traigan la documentación y los contratos para firmarlos
Señorita.-
me han dicho que sería en régimen de interna
Cosme.-
sí, eso es lo que he solicitado, pero yo pensaba que me iban a mandar a alguien
bastante más mayor. Espere un momento,
pero por favor siéntate
Señorita.-
perdone y como he de llamarle
Mientras Cosme se dirigía a la
habitación pequeña
Cosme.-
no se qué tal le parecerá: Cuando
se refiera a mi persona; el señor Cosme y cuando hable conmigo
simplemente señor
Señorita.-
por mí está bien
Entró en la habitación y apartó unas cajas que aún estaban sin
desembalar encima de la cama.
Cosme.- venga un momento; mire este sería su cuarto; aunque
no tenga cerrojo, yo jamás entraré en él, y usted nunca entrará en mi despacho,
ni siquiera a limpiar.
Estos serán los dos lugares estrictamente íntimos y personales de la
casa.
Dicho esto y teniendo en cuenta que vamos a vivir los dos solos y usted
es muy joven le doy otra opción, por si le parece mejor: Aquí a la vuelta hay una pensión; puede ir a
dormir allí si así se va a encontrar más cómoda y estar aquí a primera hora
para hacer sus tareas.
Por su puesto la habitación se la pagaría yo sin tener ningún descuento
en el sueldo.
Señorita.-
me parece usted una persona en la que se puede confiar
Cosme.-
también lo digo por las malas lenguas, ya sabe
Señorita.-
cada uno que se meta en su vida, que yo no me meto en la de nadie
Cosme.-
pues nada ahí tiene su habitación, colóquela a su gusto y si quiere cambiar
algo solo tiene que decirlo, los muebles llevan aquí una semana y hay tiempo de
cambiarlos por otros
Señorita.-
pero que dice, si son preciosos
Cosme.-
ahora al medio día si le apetece, la invito a comer y luego vamos a buscar sus
maletas y así se instala con tranquilidad.
Mañana ya empieza a trabajar
Señorita.-
si no le importa, me indica donde está el aseo
Cosme.-
perdón, perdón; mire su aseo es este,
siento que no pueda acceder a él desde su habitación. Por mí no se preocupe, yo utilizaré el baño
de mi habitación.
Señorita.-
muchas gracias
Cuando Claudia salió del aseo, él le
mostró lo poco que quedaba de ver, su habitación, el baño y la cocina. Su despacho era zona restringida.
Ya en la cocina cogió un bote de cristal, introdujo en él unos billetes
doblados y lo puso en un rincón sobre la encimera.
Cosme.-
ahora mismo hay dentro quinientos euros. De ahí puede ir cogiendo el dinero
para comprar y al volver, en su lugar meta los tiques de compra. Yo cuando vea que va quedando poco, retiraré los tiques y volveré a poner el dinero resultante de la suma de los tiques que
retire; así siempre tendrá que haber dentro del tarro la misma cantidad de
dinero entre efectivo y justificantes.
Si por un casual, mandase traer algo y al repartidor le da propina, que
sepa que eso sale de su bolsillo, no de este bote.
Señorita.- me parece bien, las cuentas claras
Cosme.-
pues si le parece vamos, que se hace la hora de comer
---Cuando llegaron a la portería---
Cosme.-
buenos días, mire le presento a Claudia, mi nueva asistente personal; a
partir de hoy ya no le doy más la lata para que me haga la compra
Portero.-
pero si no era ninguna molestia
Cosme.-
trátamela bien y en cualquier cosa que necesite, échele una mano hasta que
conozca la zona y los sitios donde encontrar lo mejor y más barato
Portero.-
no se preocupe que la ayudaré en lo que sea necesario. Por cierto señorita me llamo Alberto
Señorita.-
encantada, a mí me puede llamar Claudia
Cosme.-
hoy comemos fuera hay que celebrar que el edificio tiene una nueva inquilina
--Ya en el restaurante sentados a la
mesa---
Claudia.-
perdone mi indiscreción, y usted ¿a qué se dedica?
Cosme.-
pues me va a perdonar, pero no se lo voy a decir, es más si le digo la verdad,
hay veces que ni yo mismo lo sé
Claudia.-
no tiene porqué decírmelo, no es algo
que me incumba para hacer mi trabajo
Cosme.-
si le dijera que soy… digamos analista
de los sueños de otras personas
Claudia.-
que interesante, algo así como un psicólogo
Cosme.-
podría ser, pero nada que ver. Y usted,
cuénteme ¿En qué ha trabajado antes?
Claudia.-
en nada, estudié hasta terminar el bachillerato y luego en casa ayudando a mi
madre.
Cosme.-
y ¿como el venir a buscar trabajo a la ciudad?
Claudia.-
por algo hay que empezar, y sin experiencia, pues donde la agencia me
mandó
Cosme.-
y porqué no aprovecha y hace un grado superior de algo, así el día de mañana
podría colocarse en algo mejor. No
pensará estar toda la vida de criada
Claudia.-
ahora que dice lo de criada; que no me molesta, pero… ¿por qué le dijo a Alberto que yo era su
asistente personal?
Cosme.-
usted tiene mucha categoría para llamarla empleada del hogar; hay que dar a cada quien el peso que se merece
Claudia.-
si le viene mejor, a mi no me importa que me tutee
Cosme.-
no Claudia, el respeto tiene que ser mutuo
Claudia.-
me parece bien
---Por fin el camarero se
acercaba para apuntar lo que deseaban comer—
Camarero.- ¿saben ustedes ya lo que desean?
Cosme.-
lo primero, nos va usted a traer un buen vino para ir brindando mientras viene
la comida
Claudia.-
yo casi que prefiero agua
Cosme.-
me permite que le sugiera que hoy haga un exceso y brinde conmigo
Claudia.-
está bien, pero traiga también una botella de agua
Camarero.-
enseguida vuelvo con el vino
Cosme.-
ni cuenta que me había dado; si aun no he mirado la carta
Claudia.-
yo me voy a pedir unos espárragos con salmón y de segundo unos filetes de
pechuga en salsa
Cosme.-
pues me parece buena idea, me ha evitado el pensar
Camarero.-
¿le parece bien este vino?
Cosme.-
¿Usted cree que es bueno?
Camarero.-
es de lo mejor de nuestra pequeña bodega
Cosme.-
entonces seguro que es el correcto
Camarero.- ¿han elegido ya que quieren comer?
Claudia.-
para mí, por favor: Espárragos con salmón y de segundo unos filetes de pechuga
en salsa
Cosme.-
a mí me trae justo lo mismo
Camarero.- un momento que les sirvo el vino
Claudia.-
por favor solo un poquito
Cosme.-
yo creo que deberíamos brindar por esto que parece que puede ser una bonita
amistad, claro está respetando las distancias
Claudia.-
esperemos que dure y sea en beneficio de los dos
Levantaron sus copas a media altura antes de dar un sorbo a aquel
excelente “Ribera del Duero”.
Cosme.-
¿es de algún pueblo cercano?
Claudia.-
mi pueblo queda a ochenta y cinco kilómetros ¿y usted?
Cosme.-
vengo de una pequeña ciudad castellana donde se vive muy tranquilo, pero me dio
por pasar un tiempo en el bullicio de la
capital
Claudia.-
lo que creo que más me va a costar, va a ser el hacer nuevos amigos; no soy
mucho de salir por ahí y tampoco es que sea muy confiada con la gente extraña
Cosme.-
pues a mí me ha parecido que es muy agradable; verá como en cuatro días se hace
con nuevas amistades. De todas formas
los sábados y domingos, considérelos como días libres, así puede salir por ahí
e ir de vez en cuando a casa a ver a la familia
Claudia.-
pero me dijeron, que tendría solo el jueves como día libre a la semana
Cosme.-
pero yo le daré los que me dé la gana;
un día se le va en el viaje de ida y vuelta, pero que si le apetecen
unos días distintos, solo tiene que decirlo
Claudia.-
no, por mí encantada de que sean en fin de semana
Cosme.-
solo le pido un favor; que me deje algo preparado para comer y cenar, la verdad
es que para la cocina, soy un desastre
--Tras terminar con las pechugas, que por cierto estaban muy sabrosas---
Cosme.-
que le apetece de postre
Claudia.-
uf, yo ya no puedo más
Cosme.-
qué tal le parece si vamos a por sus maletas y luego ya nos tomamos el café en
cualquier bar.
Claudia.-
por mí bien
Cosme.-
¿queda lejos donde tiene las maletas?
Claudia.-
no, las tengo en casa de una amistad, donde me he quedado estos dos días
Cosme.-
luego llamamos a un taxi para no ir cargados
Claudia.-
poco hay que llevar, una maleta pequeña y además tiene ruedas
Cosme.-
pues mejor, así nos damos un paseo
--recogieron el equipaje y paseando fueron en busca de un bar agradable donde
tomar el café--- Pero al pasar por
delante de una tienda textil para el hogar…
Claudia.-
¿le importaría que parásemos aquí un momento?
Cosme.-
¿tiene que comprar algo?
Claudia.-
sí, me di cuenta de que mi habitación es muy bonita, pero en la cama no hay
sábanas
Cosme.-
qué cabeza la mía, ni lo había pensado
Claudia.-
primero preguntamos el precio, este barrio no tiene pinta de ser barato
Cosme.-
es ropa de hogar, así que corre de mi cuenta
Claudia.-
pero tampoco hay que tirar el dinero
--entraron a la tienda y se dirigieron al mostrador—
Dependienta.-
¿en qué puedo servirles?
Cosme.-
un juego de sábanas de buena calidad
Dependienta.-
¿de qué medida?
Cosme.-
mejor hable con ella
Claudia.-
para cama de noventa y la bajera, que sea ajustable
Dependienta.-
mire, nos acaban de llegar estas que son preciosas
Claudia.-
sí, pero de precio
Cosme.-
pues sí que son bonitas; por favor dos juegos en diferente tono
Dependienta.-
desean algo más
Claudia.-
pero que nos van a clavar
Cosme.-
ahora traiga dos juegos de toallas para baño de mujer
--- Cosme, se quedó mirando los ojos de Claudia---
Cosme.-
uno en tono rosa palo y el otro en turquesa
Dependienta.-
estos juegos llevan: toalla grande de baño, dos medianas para lavamanos y dos
pequeñas de bidé
Cosme.-
estupendo
Dependienta.- ¿se lo envuelvo?
Cosme.-
espere, espere; ahora quiero otro juego
para mi baño, pero de ese que escoja ella el color
Claudia.-
un vino burdeos no le quedaría mal
Dependienta.-
algo más
Cosme.-
creo que no, ¿necesita usted algo más?
Claudia.-
yo no
Cosme.-
pues cóbreme, y… ¿Tienen servicio a
domicilio?
Dependienta.-
por su puesto, si me da su dirección
Cosme.-
ahora mismo
--- mientras la dependienta pasaba la tarjeta y apuntaba la dirección,
él sacó un billete de diez euros de la cartera---
Cosme.-
esto de propina para la persona que haga la entrega; le dice que lo deje en
portería y por favor si no le es mucha molestia que lleve también esta maleta
--Según iban saliendo—
Dependienta.- ¡chaval! Ahora cuando termines ahí dentro,
envuelves este pedido para llevar junto a esta maleta a una casa, y ya lo
puedes hacer bien, que el señor te acaba de dejar una estupenda propina
Chaval.-
menos mal que aún queda algún rico que no es tacaño; yo creo que es la primera
propina que voy a recibir desde que llevo aquí trabajando

Interesante,me empieza a agradar.
ResponderEliminarPoco a poco iremos avanzando
EliminarGracias
Deseosa de saber más de D.Cosme y Dña.Claudia, muchas gracias 😘
ResponderEliminarMuy bien comienzo maese, esperando a ver cómo sigue la vida de Claudia y del señor Cosme.
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