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martes, 18 de noviembre de 2025

La Dama del Ajedrez Cap,. 01

 

Capítulo 01.

 

   El señor Cosme había llegado a la ciudad para hacer una serie de nuevas gestiones profesionales.   Los primeros días decidió alojarse en un lujoso hotel, hasta encontrar algún piso en venta, en una zona céntrica y que cumpliese sus expectativas de tranquilidad.  

    Acompañado por el gestor de una inmobiliaria, fue a ver varios pisos, pero todos parecían ser demasiado grandes o demasiado pequeños; por fin encontró uno ideal y con mucha luz.   Estaba en un edificio de gente adinerada, tenía servicio de portería, ascensor, grandes balcones y hermosos ventanales en todas las habitaciones; en solo una de ellas “la más pequeña” entraba menos luz, pues daba a un patio comunitario.

     El salón y la cocina, quedarían para tal menester; la habitación mediana sería su dormitorio; la más grande, en la que entraba la luz del sol nada más salir, la amueblaría sin prisas pero con mimo, para conseguir tener allí un confortable despacho donde trabajar a diario.

     En unos días de reforma estética donde los colores de las paredes estuviesen a su gusto, llegarían los muebles y en un abrir y cerrar de ojos ya podría instalarse en su nuevo domicilio.

    No era muy hablador y parecía nunca salir de casa;  dejaba un sobre con el dinero y la lista de la compra en la portería y el portero a media mañana le dejaba una bolsa con lo encargado y la vuelta del dinero delante de su puerta. 

  A los pocos días llamaban a su puerta a media mañana;  Una señorita muy mona que parecía educada.

Cosme.- buenos días señorita

Señorita.-  perdone que le moleste, me envía la agencia de colocación para ver si le interesan mis servicios como empleada del hogar.

Cosme.- sí, sí, perdone, siéntese que apago el ordenador y salgo enseguida

     Ella prefirió quedarse de pie mientras él entraba en su despacho para guardar los archivos rectificados.

Cosme.- perdone pero no me ha dicho como se llama

Señorita.- yo me llamo Claudia

Cosme.- muy bien Claudia y ha trabajado en algún sitio donde me puedan dar referencias

Señorita.- pues la verdad es que no; llegué de mi pueblo hace unos días buscando trabajo y es al primero que me ha enviado la agencia

Cosme.- bueno, no pasa nada.   Aquí su labor será la de empleada de hogar, es decir, hacer todas las tareas de casa

Señorita.-  me parece bien  ¿alguna manía en especial?

Cosme.- normalmente me levanto sobre las nueve; me gusta comer aproximadamente a las dos y luego me hecho un rato la siesta.   Allá a las nueve de la noche una cena ligera y después me gusta ver un rato la tele antes de irme a dormir.

Señorita.- en eso no hay problema

Cosme.- como se organice para la limpieza, comida, ropa, plancha, etc.   Lo dejo a su elección, siempre y cuando todo esté en orden

Señorita.- y cuando querría que empezase

Cosme.- pues mañana o si quiere y no tiene nada más importante que hacer ahora mismo

Señorita.- pero ¿no tendría que hablar con la agencia de colocación?

Cosme.- por eso no se preocupe, está usted contratada, esta tarde llamo y que mañana por la mañana traigan la documentación y los contratos para firmarlos

Señorita.- me han dicho que sería en régimen de interna

Cosme.- sí, eso es lo que he solicitado, pero yo pensaba que me iban a mandar a alguien bastante más mayor.  Espere un momento, pero por favor siéntate

Señorita.- perdone y como he de llamarle

         Mientras Cosme se dirigía a la habitación pequeña

Cosme.- no se qué tal le parecerá:   Cuando  se refiera a mi persona; el señor Cosme y cuando hable conmigo simplemente señor      

Señorita.- por mí está bien

       Entró en la habitación y apartó unas cajas que aún estaban sin desembalar encima de la cama.

Cosme.-  venga un momento;  mire este sería su cuarto;   aunque no tenga cerrojo, yo jamás entraré en él, y usted nunca entrará en mi despacho, ni siquiera a limpiar.

   Estos serán los dos lugares estrictamente íntimos y personales de la casa. 

   Dicho esto y teniendo en cuenta que vamos a vivir los dos solos y usted es muy joven le doy otra opción, por si le parece mejor:   Aquí a la vuelta hay una pensión; puede ir a dormir allí si así se va a encontrar más cómoda y estar aquí a primera hora para hacer sus tareas.

    Por su puesto la habitación se la pagaría yo sin tener ningún descuento en el sueldo.

Señorita.- me parece usted una persona en la que se puede confiar

Cosme.- también lo digo por las malas lenguas, ya sabe

Señorita.- cada uno que se meta en su vida, que yo no me meto en la de nadie

Cosme.- pues nada ahí tiene su habitación, colóquela a su gusto y si quiere cambiar algo solo tiene que decirlo, los muebles llevan aquí una semana y hay tiempo de cambiarlos por otros

Señorita.- pero que dice, si son preciosos

Cosme.- ahora al medio día si le apetece, la invito a comer y luego vamos a buscar sus maletas y así se instala con tranquilidad.  Mañana ya empieza a trabajar

Señorita.- si no le importa, me indica donde está el aseo

Cosme.- perdón, perdón;  mire su aseo es este, siento que no pueda acceder a él desde su habitación.  Por mí no se preocupe, yo utilizaré el baño de mi habitación.

Señorita.- muchas gracias

           Cuando Claudia salió del aseo, él le mostró lo poco que quedaba de ver, su habitación, el baño y la cocina.   Su despacho era zona restringida. 

   Ya en la cocina cogió un bote de cristal, introdujo en él unos billetes doblados y lo puso en un rincón sobre la encimera.

Cosme.- ahora mismo hay dentro quinientos euros. De ahí puede ir cogiendo el dinero para comprar y al volver, en su lugar meta los tiques de compra.  Yo cuando vea que va quedando poco, retiraré los tiques y volveré a poner el dinero resultante de la suma de los tiques que retire; así siempre tendrá que haber dentro del tarro la misma cantidad de dinero entre efectivo y justificantes.   Si por un casual, mandase traer algo y al repartidor le da propina, que sepa que eso sale de su bolsillo, no de este bote.

Señorita.-  me parece bien, las cuentas claras

Cosme.- pues si le parece vamos, que se hace la hora de comer

---Cuando llegaron a la portería---

Cosme.- buenos días, mire le presento a Claudia, mi nueva asistente personal;   a partir de hoy ya no le doy más la lata para que me haga la compra

Portero.- pero si no era ninguna molestia

Cosme.- trátamela bien y en cualquier cosa que necesite, échele una mano hasta que conozca la zona y los sitios donde encontrar lo mejor y más barato

Portero.- no se preocupe que la ayudaré en lo que sea necesario.  Por cierto señorita me llamo Alberto

Señorita.- encantada, a mí me puede llamar Claudia  

Cosme.- hoy comemos fuera hay que celebrar que el edificio tiene una nueva inquilina  

 

--Ya en el restaurante sentados a la mesa---

Claudia.- perdone mi indiscreción, y usted ¿a qué se dedica?

Cosme.- pues me va a perdonar, pero no se lo voy a decir, es más si le digo la verdad, hay veces que ni yo mismo lo sé

Claudia.- no  tiene porqué decírmelo, no es algo que me incumba para hacer mi trabajo

Cosme.- si le dijera que soy…  digamos analista de los sueños de otras personas

Claudia.- que interesante, algo así como un psicólogo

Cosme.- podría ser, pero nada que ver.  Y usted, cuénteme ¿En qué ha trabajado antes?

Claudia.- en nada, estudié hasta terminar el bachillerato y luego en casa ayudando a mi madre.

Cosme.- y ¿como el venir a buscar trabajo a la ciudad?

Claudia.- por algo hay que empezar, y sin experiencia, pues donde la agencia me mandó 

Cosme.- y porqué no aprovecha y hace un grado superior de algo, así el día de mañana podría colocarse en algo mejor.   No pensará estar toda la vida de criada

Claudia.- ahora que dice lo de criada; que no me molesta, pero…  ¿por qué le dijo a Alberto que yo era su asistente personal?

Cosme.- usted tiene mucha categoría para llamarla empleada del hogar;  hay que dar a cada quien el peso que se merece

Claudia.- si le viene mejor, a mi no me importa que me tutee

Cosme.- no Claudia, el respeto tiene que ser mutuo

Claudia.- me parece bien

     ---Por fin el camarero se acercaba para apuntar lo que deseaban comer—

Camarero.- ¿saben ustedes ya lo que desean?

Cosme.- lo primero, nos va usted a traer un buen vino para ir brindando mientras viene la comida

Claudia.- yo casi que prefiero agua

Cosme.- me permite que le sugiera que hoy haga un exceso y brinde conmigo

Claudia.- está bien, pero traiga también una botella de agua

Camarero.- enseguida vuelvo con el vino

Cosme.- ni cuenta que me había dado; si aun no he mirado la carta

Claudia.- yo me voy a pedir unos espárragos con salmón y de segundo unos filetes de pechuga en salsa

Cosme.- pues me parece buena idea, me ha evitado el pensar

Camarero.- ¿le parece bien este vino?

Cosme.- ¿Usted cree que es bueno?

Camarero.- es de lo mejor de nuestra pequeña bodega

Cosme.- entonces seguro que es el correcto

Camarero.- ¿han elegido ya que quieren comer?

Claudia.- para mí, por favor: Espárragos con salmón y de segundo unos filetes de pechuga en salsa

Cosme.- a mí me trae justo lo mismo

Camarero.-  un momento que les sirvo el vino

Claudia.- por favor solo un poquito

Cosme.- yo creo que deberíamos brindar por esto que parece que puede ser una bonita amistad, claro está respetando las distancias

Claudia.- esperemos que dure y sea en beneficio de los dos

       Levantaron sus copas a media altura antes de dar un sorbo a aquel excelente “Ribera del Duero”.

Cosme.- ¿es de algún pueblo cercano?

Claudia.- mi pueblo queda a ochenta y cinco kilómetros ¿y usted?

Cosme.- vengo de una pequeña ciudad castellana donde se vive muy tranquilo, pero me dio por  pasar un tiempo en el bullicio de la capital

Claudia.- lo que creo que más me va a costar, va a ser el hacer nuevos amigos; no soy mucho de salir por ahí y tampoco es que sea muy confiada con la gente extraña

Cosme.- pues a mí me ha parecido que es muy agradable; verá como en cuatro días se hace con nuevas amistades.   De todas formas los sábados y domingos, considérelos como días libres, así puede salir por ahí e ir de vez en cuando a casa a ver a la familia

Claudia.- pero me dijeron, que tendría solo el jueves como día libre a la semana

Cosme.- pero yo le daré los que me dé la gana;  un día se le va en el viaje de ida y vuelta, pero que si le apetecen unos días distintos, solo tiene que decirlo

Claudia.- no, por mí encantada de que sean en fin de semana

Cosme.- solo le pido un favor; que me deje algo preparado para comer y cenar, la verdad es que para la cocina, soy un desastre

     --Tras terminar con las pechugas, que por cierto estaban muy sabrosas---

Cosme.- que le apetece de postre

Claudia.- uf, yo ya no puedo más

Cosme.- qué tal le parece si vamos a por sus maletas y luego ya nos tomamos el café en cualquier bar.

Claudia.- por mí bien

Cosme.- ¿queda lejos donde tiene las maletas?

Claudia.- no, las tengo en casa de una amistad, donde me he quedado estos dos días

Cosme.- luego llamamos a un taxi para no ir cargados

Claudia.- poco hay que llevar, una maleta pequeña y además tiene ruedas

Cosme.- pues mejor, así nos damos un paseo

       --recogieron el equipaje y paseando fueron en busca de un bar agradable donde tomar el café---  Pero al pasar por delante de una tienda textil para el hogar…

Claudia.- ¿le importaría que parásemos aquí un momento?

Cosme.- ¿tiene que comprar algo?

Claudia.- sí, me di cuenta de que mi habitación es muy bonita, pero en la cama no hay sábanas

Cosme.- qué cabeza la mía, ni lo había pensado

Claudia.- primero preguntamos el precio, este barrio no tiene pinta de ser barato

Cosme.- es ropa de hogar, así que corre de mi cuenta

Claudia.- pero tampoco hay que tirar el dinero

      --entraron a la tienda y se dirigieron al mostrador—

Dependienta.- ¿en qué puedo servirles?

Cosme.- un juego de sábanas de buena calidad

Dependienta.- ¿de qué medida?

Cosme.- mejor hable con ella

Claudia.- para cama de noventa y la bajera, que sea ajustable

Dependienta.- mire, nos acaban de llegar estas que son preciosas

Claudia.- sí, pero de precio

Cosme.- pues sí que son bonitas; por favor dos juegos en diferente tono

Dependienta.- desean algo más

Claudia.- pero que nos van a clavar

Cosme.- ahora traiga dos juegos de toallas para baño de mujer

    --- Cosme, se quedó mirando los ojos de Claudia---

Cosme.- uno en tono rosa palo y el otro en turquesa

Dependienta.- estos juegos llevan: toalla grande de baño, dos medianas para lavamanos y dos pequeñas de bidé

Cosme.- estupendo

Dependienta.-  ¿se lo envuelvo?

Cosme.- espere, espere;   ahora quiero otro juego para mi baño, pero de ese que escoja ella el color

Claudia.- un vino burdeos no le quedaría mal

Dependienta.- algo más

Cosme.- creo que no, ¿necesita usted algo más?

Claudia.- yo no

Cosme.- pues cóbreme, y…  ¿Tienen servicio a domicilio?

Dependienta.- por su puesto, si me da su dirección

Cosme.- ahora mismo

     --- mientras la dependienta pasaba la tarjeta y apuntaba la dirección, él sacó un billete de diez euros de la cartera---

Cosme.- esto de propina para la persona que haga la entrega; le dice que lo deje en portería y por favor si no le es mucha molestia que lleve también esta maleta

--Según iban saliendo—

Dependienta.-  ¡chaval! Ahora cuando termines ahí dentro, envuelves este pedido para llevar junto a esta maleta a una casa, y ya lo puedes hacer bien, que el señor te acaba de dejar una estupenda propina

Chaval.- menos mal que aún queda algún rico que no es tacaño; yo creo que es la primera propina que voy a recibir desde que llevo aquí trabajando

 

 


4 comentarios:

  1. Deseosa de saber más de D.Cosme y Dña.Claudia, muchas gracias 😘

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  2. Muy bien comienzo maese, esperando a ver cómo sigue la vida de Claudia y del señor Cosme.

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