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jueves, 20 de noviembre de 2025

La Dama del Ajedrez Cap.- 02

 

Capítulo 02

 

       En un sitio cercano vieron que había mesas libres para estar cómodos degustando un buen café.  Era un sitio tranquilo, con una música agradable de fondo; se sentaron junto al ventanal viendo pasar la gente por la acera y casi sin hablar se le pasó la tarde.

          El trayecto hasta casa, lo hicieron tranquilos y antes de llegar, ya anocheciendo, entraron en una freiduría de donde salía un  olor que abría el apetito.

    --Unas cañas, unas tapas y habían consumido el día--.

Alberto.- señor Cosme;  han traído unos paquetes y esta maleta para usted

Cosme.- muy bien, traiga

Alberto.- no por favor, ya se lo subo yo

Cosme.- ande, va a andar subiendo ahora, si nosotros tenemos que subir de todas formas y en el ascensor no pesan las cosas

       Abrieron la puerta del piso, Claudia entro con la maleta y Cosme llevó el pedido directamente a la habitación de Claudia

Claudia.- ¿le apetece cenar algo?

Cosme.- lo que me apetece es sentarme en el sofá un rato

Claudia.- pues si no le molesta, yo ya me voy a mi cuarto

Cosme.- me parece perfecto; que descanse.

     Él, como casi todas las noches, se quedaría viendo alguna película hasta que le entrase el sueño.

    Claudia entro en su cuarto y sacó unas sábanas de la funda de plástico para ponerlas en la cama bajo el edredón.  Estuvo colocando su poca ropa en el armario,  después cogió un juego de toallas y salió de nuevo para ir al aseo antes de acostarse.

  Al salir se percató de que el señor se había quedado dormido.   Al volver del aseo y antes de entrar en el cuarto, cogió una mantita que estaba doblada sobre un sillón  y la puso por encima del señor que estaba tumbado en el sofá;   apagó el televisor y la luz sin hacer ruido.  Cuando se despertase el señor, ya se iría a dormir a su habitación.

 

      Entró y cerró la puerta con cuidado de no despertarlo.   Se disponía a desnudarse cuando un escalofrió le recorrió la espalda; tuvo la extraña sensación de que la estaban observando y en ese momento pensó en su difunta abuela.

    Ella que era muy dada a ver películas y series de apariciones, fantasmas y cosas del más allá, se tomó aquello con un aviso;  una premonición que le hizo mover la mirada a todo su alrededor.  Se giró hacia la ventana;  frente a ella tan solo la pared blanca de un patio interior, solo iluminada por la luz que salía de su habitación.  De todos modos se acercó para bajar la persiana.   Prefirió desnudarse con la luz apagada, aunque allí nadie pudiera verla;  eso le brindaba la necesaria sensación de seguridad e intimidad antes de meterse en la cama y taparse hasta las orejas.

      Pasado un largo rato, algo la despertó.  Le pareció oír como alguien abría la puerta de la calle.  Pensó en salir a ver qué pasaba, pero el miedo era mayor que su curiosidad.

    Se levantó con sigilo y sin encender la luz;  puso tras la puerta de su habitación una silla de forma que el respaldo calzase contra el pomo de abrir.  Así ya, pudo quedarse de nuevo dormida hasta que sonó el despertador.

 

    Con el nuevo día, manos a la obra.   Se vistió (no iba a salir en ropa interior al pasillo)  y después de bien lavada y peinada entró en la cocina a ver que encontraba para hacer el desayuno.  Café, leche, azúcar, pan de molde, mantequilla, mermelada;   con eso prepararía unas tostadas.  Como no encontraba la tostadora, las haría en una pequeña sartén abriendo la ventana, para que no oliese mucho a humo.

     Al momento oyó como el señor venía pasillo adelante arrastrando las zapatillas.

   Lo primero fue dirigirse a la puerta de entrada; cada día a primera hora Alberto le dejaba el periódico encima del felpudo.    Le echó una ojeada por encima y lo puso sobre una pequeña mesita de cristal que rellenaba la esquina entre un sillón y el sofá.

    Qué pena (pensó Claudia) al verlo con aquel pijama cutre, la bata arrugada, sin peinar y la cara con los ojos aún adormilados.   En fin a ella le dio por reír.

Cosme.- buenos días

Claudia.- buenos días; señor, ¿le pongo en desayuno en la mesa del salón?

Cosme.- no, no, prefiero desayunar aquí en la cocina

   Le puso todo sobre la mesa y ella salió a recoger la manta del sofá

Cosme.- muy ricas estas tostadas, felicidades

Claudia.- qué habrá desayunado usted estos días

Cosme.- pues café con leche, pero sin tostadas

Claudia.- ¿a qué hora quedó con el de la agencia de contratación?

Cosme.- pues estará al llegar, voy a darme una ducha y a vestirme antes de que llegue

Claudia.- yo mientras hago mi habitación y luego cuando termine ya hago la suya y los baños

Cosme.- usted organícese como quiera

      Ya salía el señor decentemente vestido por el pasillo cuando sonó el timbre

Claudia.- ¡Voy! ¡Voy!

Cosme.- sin voces por favor

            Efectivamente, era un joven con una carpeta bajo el brazo.

Claudia.- buena mañana, pase, que ya viene el señor

Cosme.- entre y siéntese

Joven.- le traigo el contrato de prueba para este primer mes

Cosme.- venga Claudia, que usted también tendrá que firmar

Joven.-Si no le molesta, hace el pago de esta cantidad a este número de cuenta, en el momento que llegue el ingreso se certifica el contrato

Cosme.- ahora dentro de un rato, salgo y les hago una trasferencia instantánea

Joven.- pues por ahora está todo

        El joven marchó y ellos quedaron de pie, mirando los papeles sobre la mesa, sin saber quién de los dos debía de guardarlos.

Cosme.- yo me imagino que habrá dos copias, una para cada uno

Claudia.- digo yo, pero no lo sé

Cosme.- una pregunta ¿le hace falta dinero?

Claudia.- no, aún tengo algo

Cosme.-porque este número de cuenta, me da que es el de ellos

Claudia.- sí, me dijeron que la primera mensualidad, se la quedaban como comisión

Cosme.- yo me voy a hacer el ingreso, para que esté todo arreglado esta mañana y al paso le traigo algo en efectivo para que tenga para sus gastos

Claudia.- si ya me dejó dinero en el tarro de la cocina

Cosme.- ese dinero es para la compra.  Tome, esta copia del contrato para usted y esta para mí.

Claudia.- ¿qué le apetece de comer?

Cosme.- mejor lo piensa usted.  Yo salgo ahora; le dejo aquí encima las llaves de casa, pero que no se le olvide cogerlas, que la veo esperando en la escalera

Claudia.- primero voy a hacer su habitación y los servicios, recojo la cocina y ya bajo a preguntarle a Alberto donde ir a comprar por aquí cerca.

        Cuando Claudia volvió de la compra, se encontró al señor hurgando en la puerta de su cuarto.

Claudia.- ya estoy aquí ¿Qué anda haciendo ahora?

Cosme.- ¿Cómo se te da esto del bricolaje casero?

Claudia.- depende

Cosme.- mire he parado en una ferretería y he comprado estos pomos. Este con cerradura y pestillo para su habitación y este solo con pestillo interior para su aseo

Claudia.-No haberse preocupado, pero déjeme, eso se instala en un momento

Cosme.- lo dejo en sus manos, cuando acabe me avisa que tiene que poner otro más

Claudia.- ¿en su habitación?

Cosme.- bueno sí, no se para que quiero yo cerrar mi habitación

Claudia.- para lo mismo que yo

Cosme.- no, usted es una señorita. cuando termine llame a la puerta y salgo, que estoy en el despacho

       Una vez, había puesto los dos pomos nuevos y guardado en las cajas los viejos, llamó a la puerta del despacho.

Claudia.- señor, que ya he terminado

Cosme.- muy bien, pues ahora me pone este pomo aquí en el despacho. No es que no me fie de usted, pero…  Evita la tentación y evitarás el peligro

Claudia.- esté tranquilo, que yo no pensaba entrar

Cosme.- eso mismo pienso yo de su cuarto, pero ¿a que así se encuentra más a gusto?

Claudia.- pues sí.    Oiga, anoche me pareció oír la puerta de la calle

Cosme.- no se asuste, yo suelo salir alguna noche que otra a dar una vuelta hasta que me entra sueño

Claudia.- pero si estaba dormido en el sofá

Cosme.- por cierto, gracias por taparme y apagar la luz. 

Claudia.- no pasa nada

Cosme.- otra cosa: Usted es libre de salir y entrar cuando quiera, solo le voy a pedir que a partir de cierta hora, que ni se note.  Baje y suba las escaleras descalza y no coja el ascensor, en el silencio de la noche hace mucho ruido y estos vecinos son muy pijos.

Claudia.- pero donde voy a ir yo a esas horas

Cosme.- a mí no me cuente historias, eso es problema suyo

     Puso el pomo de la puerta del despacho intentando no volver la cabeza para ni mirar que podía haber allí que fuera tan secreto, una vez puesto cerró la puerta tras de sí.

        --Cosme en el sillón parecía pensativo--

Cosme.- ¿ya lo has terminado?

Claudia.- sí, pero yo probaría la llave no sea que luego no funcione

Cosme.- espero que no te haya molestado que ponga el cierre

Claudia.- en absoluto, no tiene porqué molestarme, es su intimidad y se debe de respetar

Cosme.- al final ¿qué va a hacer de comida?

Claudia.- pues hoy, judías verdes con jamón y de segundo unos lenguados rebozados

Cosme.- estupendo

Claudia.- donde tiene los manteles para la mesa del comedor

Cosme.- espere, venga un momento

       ----se acercó del mueble del salón---

Cosme.- mire en este cajón hay varios manteles grandes, aquí en estas puertas una bajilla nueva, en esté otro cajón una cubertería, y tras este acristalado como puede ver la cristalería.  Todo está sin estrenar esperando a algún acontecimiento especial, pero yo prefiero comer en la cocina y no manchar tanto traste.

Claudia.- eso como lo desee el señor

Cosme.- mire, yo no soy rico de cuna;   en mi casa siempre comimos y cenamos en la cocina y nunca tuvimos a nadie que nos sirviese o ayudase a mi madre.  Es una de las cosas que no pretendo cambiar en mi vida.    Si la he contratado es porque para las cosas de casa soy un desastre

Claudia.- pues mire, yo que me alegro

Cosme.- me voy de nuevo al despacho

Claudia.- a las dos le aviso para comer

         Claudia, siguió con las tareas del hogar, para que todo estuviese hecho al día y no se acumulase polvo en ningún sitio; haciendo todo a diario es más sencillo organizarse.

   En la mesa de la cocina, puso un pequeño mantel sobre el hule, para que quedase más presentable, antes de colocar los platos y el vaso.  Había comprado una botella de vino aunque no demasiado caro, para que el señor comiese más a gusto.

Claudia.- señor la mesa está puesta, cuando me diga le sirvo, para que no se le enfríe la comida

Cosme.- ahora mismo voy

     --cuando llegó, Cosme se quedó de pie apoyado en la puerta de la cocina—

Claudia.- qué espera

Cosme.- muy buen detalle, lo del mantel y el vino

Claudia.- gracias, siéntese

Cosme.- ¿y tu plato donde está?

Claudia.- yo comeré luego

Cosme.- no, tú comes ahora y frente a mí

Claudia.- pero señor

Cosme.- se cree, que a mí me apetece comer aquí solo como un pasmarote mientras usted está ahí mirando;   vamos, vamos, ponga los platos sirva eso que huele a gloria y siéntese 

Claudia.- yo me pondré un vaso de agua

Cosme.- póngase lo que le dé la gana y deje de dar vueltas.   Aquí vamos a desayunar, comer y cenar todos los días, los dos juntos, como una familia.    Menos los días que usted no esté, esos días me tocará comer a mí solo

     Cuando terminaron de comer, ella se puso a recoger y él al sofá, tapadito con su manta, para su media hora de siesta.

             --Antes de entrar de nuevo al despacho—

Cosme.- me imagino que hoy no tardaré mucho en lo que estoy haciendo, pero si ve que no he salido, me llama para cenar.  Hay veces que se me va el santo al cielo y no controlo las horas.

     Durante esa tarde, Claudia, miraba todo lo que había en los muebles de la cocina y lo iba colocando según su gusto para tener a mano lo que creía iba a necesitar más a menudo.   Luego se asomo a la ventana sacando un poco el cuerpo para ver bien aquel patio interior;  ni en la pared de enfrente ni en las de los lados, había una sola ventana; qué tontería el pensar que alguien podía observarla mientas se acostaba.  De todas formas seguiría bajando cada noche la persiana para estar más a gusto; era una bobada, pero aquel escalofrío seguro que quería decir algo.

        --A las nueve menos cuarto, llamó al señor para la cena—

Cosme.- ¿pero ya es la hora? Le digo yo, que a veces no estoy en mis cabales

Claudia.- ya está la cena a punto

Cosme.- da gusto el olor que sale de la cocina

Claudia.- le verdad es que sí que huele bien

Cosme.- en estos días he malcomido por la pereza de salir fuera;  no es que me gusten demasiado los restaurantes

     Cuando terminaron de cenar, el señor como siempre al sofá a ver la tele.

    A ella había algo que le rondaba la cabeza desde la mañana, pero no sabía cómo decírselo.

Claudia.- perdone señor, pero ¿podría proponerle una cosa?

Cosme.- sí, usted dirá

Claudia.-pues mire, es que no sé como decírselo

Cosme.- qué quiere, ver la televisión aquí conmigo, pues venga y siéntese, no hay problema

Claudia.- no, no, no es eso

Cosme.- ¿quiere que le compre una para su cuarto y así ve lo que quiera?

Claudia.- ¡Que no, coño!  Hay perdón, se me ha escapado

       ----El señor se sonrió, ante aquel arrebato—

Cosme.- pues mire, cuando quiera habla claro

Claudia.- que había pensado que tendría que volver a la tienda de ayer y comprar un par de cosas

Cosme.- ¿le hace falta algo en especial?

Claudia.- a mí no, a usted

Cosme.- no la entiendo

Claudia.- un señor como usted no puede salir de la habitación con un pijama que tiene mil años y con esa bata de viejo

Cosme.- lo que tengo

Claudia.- pues eso, se tiene que comprar un pijama bonito y un batín a juego.   Que sea un señor desde que se levante hasta que se acueste.   Y después de cenar, si quiere puede cambiarse, estar elegante y cómodo al mismo tiempo viendo la película, hasta que se vaya a dormir.

Cosme.- me parece una buena idea, la verdad es que a veces lo había pensado, pero como estaba yo solo en casa

Claudia.- madre mía, estos hombres.   Me voy a mi cuarto, pero mañana ya sabe

Cosme.- buena sargento he reclutado

Claudia.- que lo he oído (riéndose al mismo tiempo)

Cosme.- si quiere quedarse a ver la tele, por mí no tenga problema

Claudia.- no esta noche no, que estoy cansada.

         ---esa noche, con el pestillo de la puerta echado sin necesidad de poner la silla y la persiana bajada para por si acaso, durmió a pierna suelta toda la noche---

 




 

1 comentario:

  1. Qué intriga!!!!! Qué pasará en ese cuarto? Deseando el siguiente capítulo.

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