En noche de primavera
abraza la luna
al río.
El niño duerme en los brazos
bajo la atenta
mirada
de la piel que
le da abrigo.
Resplandece amaneciendo
en primeros
tropezones
el deseo de
volar.
Las manos avariciosas
quieren el
cielo tocar.
Corazón que a borbotones
grita abandonando
el pecho.
Saltando por la ventana
para abrazar
la impaciencia
robándole el
primer beso.
Sueños azules en días grises
que miran
hacia otro lado
con la sonrisa
fingida.
Sueños blancos en noches negras
que se dejan
escapar
junto al alba
en despedida.
Escribiendo
a lo que ya no está,
a lo que se
fue, lo que nunca estuvo,
al pasado inexistente,
solo imaginado.
Al beso que nunca se dio,
al deseo de un
sueño, jamás soñado.
Ojos de Gata@2025

...Y se duerme esperando lo que nunca ha llegado, deseos inalcanzados o ilusiones que fueron atropelladas.
ResponderEliminarMuy bello y nostálgico tu poema. Los sueños e ilusiones tienen ese efecto tan lindos y tan irreales a la vez: endulzan la vida y luego todo se desvanece dejando un suspiro en el aire. Abrazos, querido amigo. AS
ResponderEliminarFue bonito mientras duró
EliminarBello poema a lo que pudo haber sido y no fue. Siempre quedan los sueños y un aroma nostálgico que, cuando menos te lo esperas, invade los rincones más recónditos del alma.
ResponderEliminar¡Aynsss! Profundo
ResponderEliminarLos sueños que al abrir los ojos solo se quedan en eso, sueños.
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