Una verdad inconclusa
la mentira razonada.
La mentira repetida
la verdad indiscutible.
Se abrió el armario de las mascaras.
Ya es hora de que distintos personajes
deambulen ante
el patio de butacas.
Una sombra entre bastidores
termina siendo
la duda más razonable.
La luz de una linterna brillará
haciendo de la
ilusión un dogma de fe.
Verdad que en la cuerda floja
a oscuras se
disimula
sin que se
preste atención.
Los llantos se vuelven risas
con careta
blanca y negra
para ocultar la
emoción.
El rubio es de
bote.
Las pestañas postizas.
La silicona en los pechos.
El
orgasmo complaciente.
Cuando se baja
el telón,
ya no hay medias de rejilla
ni zapatos de tacón.
Las cartas
están marcadas
en la mesa del salón.
Carlos Torrijos
C.a.r.l. (España)

Como la vida misma. Buen poema, maese.
ResponderEliminarEntre candilejas.
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