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viernes, 22 de noviembre de 2024

El Resugir - Cap.- 13

 

"Ver con los ojos cerrados" 13

 

 

Poco a  poco el otoño tocaba a su fin, se aproximaban las fechas navideñas y en el almacén comenzaban a entrar cajas de polvorones y alguna que otra tableta de turrón con que hacer distintos los postres de esas fechas.

       Los estudiantes estaban deseosos de que llegasen las vacaciones, al tiempo que se veían atenazados por los nervios de los primeros exámenes trimestrales del curso.  Como siempre, a última hora, todo eran prisas por repasar los temas que estaban más flojos (que eran casi todos).

        Ese día, miércoles para más señas, Nerea, que era habitualmente como un torbellino, estaba de capa caída, con la mente en otro sitio.

 

Manuel.- ¿te pasa algo pequeña?

Nerea.- nada, nada, estoy pensando

Roberto.- no la despistes

Manuel.- pero…

Roberto.- luego te cuento

       Siguió como siempre ayudando a Gervasio; en esos momentos el almacén estaba lleno; parecía como si los que allí iban, solo tuvieran que comer en esas fechas, pero bien venido fuera todo lo que llegase.    Gervasio controlaba cada fecha de caducidad y colocaba todo escrupulosamente para tener un enero con variedad de platos para el buen paladar de los comensales.

    Ya a las tres y pico, en la mesa, todos comían en silencio, cada uno pensando en lo suyo; no había discusiones, parecía les hubiese comido la lengua un gato.

Manuel.- ¿qué le pasa a estos?

Roberto.- mejor que te lo cuenten ellos

Manuel.- ¿pasa algo malo?

Roberto.- a ver, uno por uno, ir diciéndole a Manuel, lo que tenéis en la cabeza, que empiece cualquiera

   --Todos seguían con la mirada puesta en el plato--
Manuel.- Paco, te tocó, empieza tú

Paco.- yo esta semana me examino del teórico del carnet de conducir y estoy recordando las señales

Roberto.- vamos el siguiente, que no tenemos toda la tarde

Tomás.- pues que va a ser, el examen de historia, que no se me quedan las fechas; estoy harto de reyes y reinas

Manuel.- qué estás estudiando

Tomás.- acabando cuarto de la ESO. Tengo unas ganas de terminar este año

Gervasio.-  yo es que estas navidades, me toca empezar a hacer las prácticas de laboratorio en el hospital, y he pedido que si las puedo hacer por la tarde

Nerea.-  es un coñazo, mira, nos han cambiado de profesor en la UNED y quiere antes de navidades hacernos un tipo de control, para ver el nivel que tenemos; qué coño le importará a él

Roberto.- pues claro, le tendrá que importar

Nerea.- pues que le pregunte al otro

Manuel.- vaya genio tiene la fiera

Roberto.- uf, no lo sabes tú bien

Carolina.-  yo este año no estudio, pero no me gustan estas fechas

Manuel.- pero si son fechas muy entrañables

Roberto.- ¡no! por favor déjalo

    Carolina, bajó la cabeza sin decir nada y clavó su mirada en la mesa al tiempo que con la yema de su dedo índice se secaba una lágrima que le discurría por la mejilla.

     --Enseguida salió al quite Julia quitándole hierro al asunto—

Julia.- ahora me toca a mí;  yo no es que esté pensando en nada, lo que pasa es que soy así de despistada y estaba mirando como nadan los fideos

     --Eso hizo dibujar una ligera sonrisa en la cara de Carolina.

Antonio.- Pero tú también te examinas estos días

Julia.- pero no tiene importancia; la armonía y el contrapunto están chupados, y el estudio de piano me lo tengo más que mascado

Manuel.- y tú Antonio ¿Qué haces?

Antonio.- yo ando preparando las oposiciones, pero a ver si salen de una vez

Roberto.- Antonio terminó artes escénicas y quiere trabajar en el colegio de educación especial como profesor de teatro;   es una plaza que quieren sacar nueva, pero ya sabes cómo es la administración 

Manuel.- a mí me lo vas a contar; pues si en algo os puedo echar una mano en algo, solo tenéis que decirlo

Carolina.- ¡SÍ!     ¿Te importaría darme un abrazo?

Manuel.- pero como me va a importar; pero no me llores que me manchas la camisa

     Tras Manuel se levantaron todos y se hicieron un ovillo de abrazos alrededor de Carolina, haciéndose cosquillas entre ellos para provocar sonoras carcajadas y las voces, y discusiones, que tanto se habían echado en falta esa mañana.

  Cada uno partió a sus quehaceres. Roberto cerró la puerta con llave y Manuel dejó el tiempo correr para no hacer preguntas, pues consideraba que algunas respuestas llegarían cuando debieran llegar.   Cada cosa tiene sus tiempos y a veces correr, tan solo puede provocar tropiezos inesperados.

         

    A esa hora, nadie estaría aún en casa, así que decidió darse una vuelta bajo los soportales de la plaza protegido del viento y la débil lluvia, pero que caía fría como el hielo.  

 

       Ya estaba empezando a anochecer y estaba aburrido de dar vueltas él solo.

      Pensó en llegarse hasta casa y descongelar algo que hacer de cena y seguro que sorprendería a la familia cuando llegase.   Por el camino pensaba en que sabroso condimento especial poner acompañando una hamburguesa de esas gordas de muchos pisos.  Al pasar por la puerta de una tienda, un intenso olor a vinagre le penetró hasta el alma y entró a comprar unos pepinillos que darían un toque se sabor distinto.

       Cuando llegó Verónica, toda la encimera de la cocina estaba llena de platos pequeños con diferentes ingredientes:    Los pepinillos cortados en lonchitas finas, cebolla caramelizada que había dorado con paciencia, rodajitas de queso de cabra y lonchas de fundir, cuatro tortillas redonditas y  finas, alcaparras y aceitunas picaditas, rodajas de tomate natural y un puñado de canónigos que sabía le encantaban a la niña.   Cosas que poner entre los panecillos redondos que abiertos esperaban a ser tostados “una miaja” antes de ser servidos.

      Los tarros de Mayonesa, kétchup y mostaza en el centro de la mesa, y las hamburguesas descongeladas junto a la sartén que se calentaba a fuego suave con unas gotitas de aceite.  

 

Verónica.- ¿y este despliegue de platos?

Manuel.- esperando a que lleguéis para cenar

Verónica.- pues mira que venía yo pensando en que hacer de cenar, y no se me ocurría nada

Manuel.- y tú, que tal

Verónica.- mal, nos han dado una zurra, que no nos han dejado mover

Manuel.- unos días se gana y otros se pierde

Verónica.- ya, pero hay unas veces que perder, jode más que otras

Manuel.- vamos que te ha ganado Pilar

Verónica.- es que le tengo unas ganas…

Manuel.- yo voy poniendo a tostar los panecillos y tú haces las hamburguesas, que ya se oye a esos venir voceando

Verónica.- sí, mejor vamos a dejarlo que me enciendo

Samuel.- Esto huele que alimenta

Lourdes.- jolín, vengo helada, hace un frío que pela

Verónica.- cambiaros y os ponéis ya el pijama si queréis

Lourdes.- yo sí, a ver si entro en calor

Manuel.- venga, daros prisa que cada uno se tiene que preparar la suya a su gusto, así que nadie ponga pegas

     Cada cual, fue poniendo entre medias lo que más le apetecía antes de rociar todo con las salsas preferidas y tapar con la parte de arriba del panecillo.

Samuel.- como me voy a poner

Lourdes.- que buena idea, me encanta, me encanta

Verónica.- es cosa de papá, cuando he venido ya tenía todo preparado

Lourdes.- si es que eres un sol, un beso

Samuel.- cuidado, que va a dar un beso sin pedírselo

Lourdes.- ¡Imbécil!

     Manuel se levantó a coger un tenedor y un cuchillo; le gustaba comerse este tipo de cosas con tranquilidad y a cachitos pequeños

Verónica.- mira que eres pijo

Manuel.- oye, a mí me gusta así

Lourdes.- déjame el cuchillo, que la parto a la mitad

Samuel.- otra pija

Lourdes.- míralo, igual que un gocho, con todos los morros llenos de salsa

Verónica.- eso es lo bueno de las hamburguesas, comerla a mordiscos y mancharse hasta las orejas

Manuel.- pero que fina eres, luego te lavarás

Verónica.- yo me lavo siempre, no como otros

Samuel.- vuelve a por uvas que no está el perro

Manuel.- tú cállate, que nadie te ha dado vela en este entierro

 Entre risas y chascarrillos diversos terminaron de cenar, y como al día siguiente era día de escuela. 

  Como se suele decir: Cada mochuelo a su olivo.

 

 


                           

3 comentarios:

  1. Varias cosas. 1/ Es cierto que la solidaridad parece sólo que se asoma en Navidad. 2/ A mí tampoco me gustan esas fechas, me deprimen y me cansan. 3/ También como las hamburguesas con cuchillo y tenedor. Buen relato. 🌹

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  2. Me has dado una buena idea, hace tiempo que no preparo hamburguesas.

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