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domingo, 17 de noviembre de 2024

El Resurgir - Cap.- 11

 

 

"Ver con los ojos cerrados" 11

 

 

         El lunes Manuel en el trabajo seguía a lo suyo esperando que el jefe lo llamase para ver en que quedaba la cosa;  la mañana pasaba y no parecía acordarse de la conversación pendiente. Pues bueno, todo su gozo en un pozo.

 ---Allá a la una y media, la mano joven de Germán (el chaval de atención al cliente) se posó en el hombro de Manuel--.

Germán.-  don Manuel, que dice don Andrés que vaya al mostrador

Manuel.- cómo que don Manuel, aquí todos somos compañeros, el “don” lo reservamos para el jefe, que para algo es el que manda y paga

  --Germán se encogió de hombros e hizo un gesto de negación con la cabeza—

Manuel.- ya lo sé, que hay muchos que se creen que la empresa es suya, justo los que no saben ni atenderla; pero que quede entre tú y yo

Germán.- pues eso, yo sigo llamando a todos de usted y pelillos a la mar

Manuel.- bueno, vamos a ver que quiere el jefe

      ---Allí de pie esperaba don Andrés---

Jefe.- qué, lo has pensado ya

Manuel.- sí, pero tengo una condición, digamos mejor que es una sugerencia

Jefe.- pues tú dirás

Manuel.- que la puerta se cierra a las dos y me gustaría irme algún día a esa hora para asuntos propios

Jefe.- por mí como si te quieres ir a las dos todos los días, siempre y cuando todo quede ordenado para el día siguiente

Manuel.- pues entonces acepto el puesto

Jefe.- bueno Germán, pues ya tienes sustituto
Manuel.- espere, pero no irá a despedir a Germán. Así no acepto

Jefe.- y en qué puesto lo ponemos

Manuel.- pues en el que estaba yo

Germán.- pero yo no sé si…

Manuel.- no se preocupe don Andrés que yo me encargo, dependiendo ya nos iremos turnando en el puesto

Jefe.- ¿y cómo sé yo que está preparado para asumir esa responsabilidad?

Manuel.- no me haga hablar delante de él

Jefe.- chaval, vete a sentarte en el escritorio que está libre

Germán.- ¿en el de Manuel?

Jefe.- no, mejor te sientas en el mío, anda tira

     --Pasó por el pasillo sin mirar a nadie y se sentó en la silla de Manuel ante la mirada incrédula del resto de compañeros—

 

 

Jefe.- pero tú ¿crees que podrá hacer tú trabajo en poco tiempo?

Manuel.- ya es hora de que hablemos usted y yo, de tú a tú

Jefe.- no te entiendo ¿hay algún problema?

Manuel.- sinceramente, el trabajo que se nos deja hacer por parte de la administración, lo hace este chaval con los ojos cerrados

Jefe.- son normas

Manuel.- pues eso;  no nos permiten tramitar más de treinta expedientes diarios, estamos seis, con lo cual tocamos a cinco cada uno.   Lo normal, lo que hacen algunos: Se saca el expediente,  se coge un listado de la documentación que se debe aportar para mandar un escrito al interesado y se reenvía luego el archivo al departamento correspondiente.  Solo hay que saber que después del ciento veinticinco barra dos mil veintitrés, va el ciento veintiséis barra dos mil veintitrés, y los que están enviados ya no salen en la lista de pendientes

Jefe.-  así funcionan las cosas y las normas son para acatarlas

Manuel.- pues eso, seguro estoy de que va a atender a la gente mejor que muchos y prefiero no hablar

Jefe.- lo dejo bajo tu tutela personal

Manuel.- pero avise que nadie se pase con él, que eso no lo voy a consentir

Jefe.- no te preocupes, que ya estaré yo pendiente

      ---- el reloj de la entrada marcaba las dos, dio la vuelta al cartel de cerrado, metió los papales en una carpeta bajo el mostrador y se fue al perchero a por su chaqueta---

Jefe.- Manuel ¿pero ya te vas?

Manuel.- claro son las dos

Jefe.- pronto empezamos. Pues nada, hasta mañana

   --- la incertidumbre corroía las mentes del resto de compañeros y Germán en silencio, con disimulo, se reía de la situación abstracta que se había creado.

 

   Manuel fue directo al comedor social, entró en la cocina y le dijo a Roberto:

        .- ya está, todo solucionado.  Me voy a casa a comer

    A Roberto solo le dio tiempo a gritarle:
         .- me alegro, ya nos contarás.

 

     Entró a casa con sigilo, Verónica ya tenía la comida hecha, pero ni se había preocupado de poner la mesa, era demasiado pronto y entretenía el tiempo viendo videos de risa en el móvil.

       Manuel se asomó a la puerta de la cocina, lo que provocó un gran susto, haciéndola saltar de la silla al ver de repente una silueta inesperada.

Verónica.- ¿pero estás tonto? ¿Qué haces aquí?

Manuel.- pues que ya está todo hablado, a las dos para casa

Verónica.- tienes un morro que te lo pisas

Manuel.- a ver si llegan estos y comemos, luego iré hasta el comedor a contarles a estos algo de lo que pasa (que seguro que se alegran)

Verónica.- qué raro que no hayas ido ya

Manuel.- pasé de refilón a decirle a Roberto que ya está hecho, pero ni una palabra más

Verónica.- cuando lleguen estos, habrá que explicarles la nueva situación, antes de que las malas lenguas digan que te han destituido y puesto en el mostrador de la entrada

Manuel.- yo estoy esperando a que el resto se enteren que además de salir antes, me han subido el sueldo

Verónica.- pero ¿cuánto vas a cobrar ahora?

Manuel.- pues la verdad que no lo sé, pero bueno, aunque sea solo un poco, lo que sí sé, es que es más, o eso al menos me dijo don Andrés

  --Ya se oía el escándalo en el rellano de la escalera y el ruido de la cerradura—

Manuel.- vamos, a poner la mesa que se enfría el rancho

Samuel.- qué raro, tú ya aquí

Lourdes.- vaya sorpresa

Verónica.- poner los platos, los vasos y los cubiertos, que me pongo a servir en un santiamén

Samuel.- pero ¿porqué estas ya aquí? ¿Ha pasado algo en la oficina?

Manuel.- a partir de ahora, nada de entretenerse a la salida de clase, se adelanta la hora de comer

Lourdes.- por mí mejor, siempre andamos comiendo a la carrera

Samuel.- ¿y tú vas a llegar todos los días a esta hora?

Verónica.- todos los días no, hay un par de días que le doy permiso para no comer aquí

Lourdes.- vamos que un par de días come en el comedor, pues ya verás el carrete que le van a dar

Samuel.- que digan lo que les dé la gana

Lourdes.- pues a mí que no me toquen mucho las narices

Samuel.- a ver, pero cuéntanos lo que pasa

 

         Manuel, con toda tranquilidad, les fue relatando lo ocurrido. Lourdes y Samuel, lo miraban embelesados sin perderse ni una palabra y entendiendo que aquello era un premio, por su buena atención a los clientes que más lo necesitaban y el jefe al menos, había sabido apreciar su valía en el trabajo.

Verónica.- como os he dicho, papá, va a ir a ayudar dos o tres días a la semana en el comedor

Lourdes.- pero si ya va sábados y domingos

Verónica.- pues ahora, dos o tres más, coincidiendo con los días que yo vaya a jugar la partida

Samuel.- yo no sé ni cómo vuelves a ese nido de víboras

Verónica.- y tú porqué sigues con tus amigos y Lourdes con las suyas, si todos son iguales; dándole a la lengua por detrás

Samuel.- a mis amigos, no creo yo que les importen mucho los chismorreos

Lourdes.- pero lo oirán a sus padres igual que las mías

Verónica.- sabéis qué, que me da lo mismo, yo veo quien me mira con buenas intenciones y por una, debo el seguir yendo, además paso unos ratos de tira y afloja cada vez que le como una ficha, a alguna de las que les tengo ganas.  Esa es mi venganza, y además me río, para dar más por saco

Lourdes.- al final va a resultar que solo papá ha encontrado amigos de verdad

Verónica.- si los conocieras, no lo dudarías

Manuel.- no os preocupéis, vosotros también tenéis buenos amigos y amigas, el problema es que no son todos, pero eso ha pasado siempre y pasará

Lourdes.- pues a mí me gustaría conocer a esos señores que trabajan allí

Verónica.- dale tiempo al tiempo, puede ser que te lleves una sorpresa

Samuel.- Mamá, no eches más leña al fuego

Manuel.- entonces os alegra la nueva noticia o no, que no habéis dicho nada

Samuel.- pues claro, todo lo que sea ir a mejor

Verónica.- ¿y tú qué piensas petarda?

Lourdes.- que muy bien, tenemos un papá estupendo

   Con la conversación se les había enfriado la comida, echado el tiempo encima y otro día a comer a la carrera para marchar.

 

 



2 comentarios:

  1. Muy buena descripción de la tarea del funcionariado. Siempre hay uno que es una buena persona, pero sólo uno jejeje, no falla. Me alegro por lo que le está ocurriendo.

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  2. A ver cómo se le da el cara al público

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