"Ver con los ojos cerrados" 14
Se aproximaba el fin de semana; Manuel llevaba unos días muy callado y pensativo. Por acontecimientos acaecidos no hace mucho tiempo, la familia se encuentra es la disyuntiva de preguntar o no.
Están acostumbrados a la respuesta evasiva de: NADA.
Pero llegado el viernes noche y ya acostados, Verónica no puede aguantar más, se repite a sí misma: Esto ya no tiene por qué ser igual, ha cambiado, está mejor, porqué no vamos a cambiar nosotros y así confiar en su respuesta. Sí dice que no pasa nada, pues así será y si algo le preocupa, seguro que está deseando compartirlo con nosotros y ser arropado por nuestras sugerencias para solucionar las cosas juntos.
Verónica.- tengo que hablar contigo, pero no te enfades
Manuel.- qué has armado ahora
Verónica.- no, no; no
he armado nada
Manuel.- ya me dejas más tranquilo
Verónica.- los que no estamos tranquilos somos nosotros, los
niños y yo
Manuel.- ¿qué os pasa?
Verónica.- la pregunta es: Qué te pasa a ti
Manuel.- ¿a mí?
Verónica.- sí, llevas unos días muy raro, todo el rato pensando
las batuecas y mirando a las musarañas
Manuel.- pero no es nada
Verónica.- ves, ya estamos como siempre ¿tanto te cuesta
hablar?
Manuel.- es una tontería.
Resulta que el otro día me estaban contando allí en el comedor, los
exámenes que se les venían encima en estas fechas, y Carolina se echó a llorar
por algo que dije y no debía de haber dicho, pero yo no sabía nada
Verónica.- pero qué le dijiste
Manuel.- que las navidades eran unas fechas muy
entrañables; enseguida Roberto me dijo que dejase la cosa así y Julia salto
como un perdigonazo, cambiando de tema y hablando de sus exámenes
Verónica.- pues a mí eso, no me parece ninguna tontería
Manuel.- luego me pidió un abrazo y en ese momento se me
partió el alma
Verónica.- eres más tonto ¿y tú, no podías haberle
preguntado a Roberto en vez de andar dándole vueltas?
Manuel.- no hemos coincidido a solas y además lo mismo
tampoco quiere hablar de ello
Verónica.- mañana cuando terminéis de recoger, os espero en
la puerta y nos vamos los tres a tomar algo
Manuel.- pero me da cosa preguntarle, debe ser algo muy
personal
Verónica.- pues no haberme dicho nada, que ahora me quedo yo
con la duda
Manuel.- y tú para que preguntas
Verónica.- y tú, para qué contestas, ahora la duda me
corroe; a ver como duermo yo esta noche; siempre
contando las cosas a destiempo.
Manuel.- el caso es que todo lo hago mal, no sé como
acertar contigo
Verónica.- anda bobo, vamos a dormir; ya mañana le digo yo a los chicos que no se
preocupen, que están con miedo de que hubieses dado un paso atrás
Manuel.- calla, calla, esos tiempos ni me los nombres
Al día siguiente, nada más llegar al
comedor, le dijo a Roberto que si tenía algún plan para esa tarde, que iba a
recogerlos Verónica para ir los tres a tomar algo por ahí.
Nada
tenía que hacer y no había quedado con nadie hasta la noche.
A las tres y media, salió Gervasio a tirar
unas bolsas de basura al contenedor.
Allí, en la esquina estaba Verónica
fumando un pitillo al sol.
-- Gervasio dejó las bolsas en el suelo y
entró corriendo hasta donde estaba Manuel—
Gervasio.- oye, oye, oye,
Manuel.- que te pasa
Gervasio.- que tu mujer está fumando
Manuel.- ¿cómo que mi mujer está fumando? “Como si no supiera nada”
Gervasio.- no, no, no sé, pero está en la esquina
Manuel.- pues sal y dile que entre
Volvió a salir y se acercó hasta la esquina
donde estaba Verónica
Gervasio.- Verónica que dice Manuel que entres
Verónica.- ahora voy, estaba aquí al solecito, que se
agradece
Gervasio.- pero yo no le he dicho nada de que estabas
fumando
Verónica.- vale ¿y tú, a que has salido?
Gervasio.- a tirar la basura
Verónica.- ¿y dejas las bolsas en el suelo?
Gervasio.- ahora las meto en el contenedor
Verónica.- muy bien, ahora voy
Gervasio.- yo te guardo el secreto
Verónica.- está bien
Cuando entró Gervasio se fue directo al
almacén, sin querer había metido la pata y había hablado antes de la cuenta
Verónica.- buena tarde a todos
Manuel.- ya me dijo Gervasio que estabas fumando
---este estaba mirando por la rendija de la
puerta. Se armó de valor y salió a pedir disculpas—
Gervasio.- perdona verónica, pero es que fumar es muy malo
Verónica.- tienes mucha razón, esto es un vicio muy malo
Gervasio.- no estás enfadada conmigo, verdad
Verónica.- pues claro que no
Manuel.- fuma muy poco, solo un cigarro de vez en cuando,
se le echa a perder el paquete en el bolso, eso ya no es tabaco es paja seca
Gervasio.- mi hermana también fuma, pero mis padres no lo
saben
Antonio.- yo también fumo
Nerea.- tú, ¿Cuándo has fumado tú?
Antonio.- sí, un día en una boda
Julia.- pues el día que vengas oliendo a tabaco, a mí ni te
me acerques
Antonio.- no, no, si ya no fumo
Julia.- ¡ah bueno!
Verónica.- pues habrá que dejar de fumar
Roberto.- no pasa nada, pero aquí todos somos anti-tabaco
Manuel.- y me parece muy bien
Tomás.- ya que estás aquí, podías ayudar y así terminamos
antes
Roberto.- oye Tomás
Verónica.- no pasa nada.
A ver a que te ayudo
Tomás.- a nada, que se enfada Roberto
Verónica.- te ayudo sin que se dé cuenta, yo voy fregando y
tú aclaras
En el bar de siempre, los esperaba la
mesa del fondo donde tomar algo conversando de temas diversos. En un
momento dado, Verónica le hizo un gesto
a Manuel indicándole que le preguntase lo que le pasaba a Carolina.
--Este seguía con la conversación sin hacer
caso---
Verónica.- mira Roberto, espero que no te moleste, pero este
lleva unos días muy preocupado y anoche le sonsaqué lo que lo tenía tan
pensativo y te lo quería preguntar, porque a él, le da corte
Roberto.- ya me lo
imagino, son unas fechas muy duras para Carolina y todos tenemos que
entretenerla y despistarla para que piense lo menos posible
Manuel.- yo no quería meter la pata, fue sin querer
Roberto.- no te preocupes, es normal, tú no tenías que
saber nada
Manuel.- no te preocupes que ya intentaré yo hacer alguna
broma para pasar algún rato de risas y que se distraiga
Roberto.- Paco que es un jodón, cada vez que la ve
cabizbaja deja sus muletas en medio, Nerea se enciende y así carolina intenta
ir delante con su silla para retirarlas
Verónica.- me parece muy bien, ¡coño! Pero yo también quiero saber que le pasa a
Carolina, que nos tienes en ascuas
Manuel.- será una cosa demasiado personal
Roberto.- vosotros lo podéis saber, no es nada que haya
porqué ocultar, pero cada vez que llegan las navidades se le viene todo a la
mente y lo pasa mal, como es natural
Verónica.- pero nos lo vas a contar o no
Roberto.- mira que eres cotilla, ahora no te lo tenía que
contar, ya se lo contaré a Manuel un día de estos
Verónica.- no me jodas que pido unas raciones y pagas tú
Manuel.- y encima te amenaza
Roberto.- que sí, que os lo cuento, pero antes vamos a
pedir otros vinos y alguna ración que pago yo
Verónica.- vete tú a pedir Manuel, que ya luego te cuento yo
si te pierdes algo
Roberto.- mira que eres
Manuel.- anda cuéntale lo que sea y que se calle, que ya
voy yo
Roberto.- mejor esperamos.
--Manuel pide tres vinos y una de
calamares--
Camarero.- tranquilos,
ahora os lo llevo yo
---Manuel volvió a
sentarse ---
Roberto.- Carolina
no está en silla de ruedas por ninguna enfermedad.
.- unas navidades hace años (entonces solo
tenía doce) junto a sus padres iban al pueblo a pasar la noche de Nochevieja y
el día de año nuevo con sus abuelos paternos; como cada año, pasaban la noche
buena y navidad con unos y el fin de año con los otros, así repartían como
tradicionalmente se hace, o se hacía en todas las familias.
Manuel.- era una costumbre muy bonita
Verónica.- calla, no interrumpas
Roberto.- que no pasa nada, tenemos toda la tarde.
Verónica.- tú sigue
Roberto.- pues como os iba diciendo, en una curva, otro
coche los envistió de frente y cayeron por un barranco. Cuando los sacaron de allí, los trasladaron
al hospital, ella se partió la columna y desde el primer examen médico se sabía
que no volvería a andar; su madre tras
estar bastante tiempo en coma por fin se fue recuperando de las lesiones y
bueno, aunque con alguna leve secuela imperceptible para los demás, se maneja
perfectamente; tiene su trabajo y le ha podido dar estudios para que sea algo
en la vida.
Manuel.- uf, vaya palo
Roberto.- ella es muy fuerte y ha sabido hacer frente a las
adversidades, le encanta dibujar y pintar, de hecho terminó bellas artes el año
pasado.
.-El garaje de casa donde se guardaba
aquel coche, se ha convertido en su estudio, lleno de lienzos pintados a oleo y
las paredes empapeladas con dibujos a carboncillo.
Verónica.- por lo que dices, su padre…
Roberto.- sí, su padre murió en la ambulancia antes de
llegar al hospital
Manuel.- joder, siento mucho haber metido la pata
Roberto.- que ya te he dicho que no pasa nada, tú no tienes
la culpa.
Verónica.- pues ya sabes, cuando te pida un abrazo, apriétala
fuerte
Roberto.- pero no nos la rompas
Manuel.- mira que eres cuza, a ti que te importa
Verónica.- pues oye, ya metidos en faena
Roberto.- di que sí, tú lo que dudes lo preguntas
Manuel.- pues lo que hace falta que le digas
Verónica.- no, voy a ser como tú, que llevas una semana…
Manuel.- y pensar que a veces por una tontería se nos cae
el mundo encima, que gente más valiente y que suerte de haberos conocido
Roberto.- valientes no, no nos queda otro remedio que
luchar contra corriente, si no lo hacemos nosotros, no lo va a hacer nadie y no
estamos dispuestos a morirnos de asco en un rincón
Verónica.- eso nunca
Roberto.- os parecerá una tontería, pero si algo nos molesta
es dar pena y que nos vean como trastos inservibles, aunque si os digo la
verdad, ahora nosotros ya estamos hechos al ruido y lo que piensen los demás
nos importa un bledo, aunque depende de quién lo piense duele, y más si es
algún familiar. Ahora nos da igual
casi todo, pero la infancia y la adolescencia son jodidas y a veces uno no sabe
ni que pensar, ni por donde tirar.
Verónica.- sois dignos de admiración
Roberto.- es lo que nos ha tocado vivir
Verónica.- no lo digo por eso, me estoy refiriendo a esa
labor que realizáis con ese comedor, que no solo da alimentos a los que
van. Vuestra alegría también les dará
ganas de vivir y esperanza
Roberto.- hay mucha gente que nos necesita y a nosotros no
nos cuesta trabajo
Camarero.- os he visto tan metidos en la conversación que me
he dicho: voy a esperar a poner la freidora, que se les
quedan los calamares como los pies de Cristo.
.-Aquí están recién hechos, ahora
cuidado no os queméis el morro
Manuel.- muchas gracias, estás en todo
Camarero.- ya sabes que a estas horas a parte de ver la
tele, poco hay que hacer.

Me he emocionado. No valoramos lo que tenemos.
ResponderEliminar