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lunes, 30 de diciembre de 2024

El resurgir - Cap.- 28

 

"Ver con los ojos cerrados" 28

 

         

           Fue pasando el tiempo, “las cosas de palacio van despacio”;   Mientras se aportaban materiales, y poco a poco aquello iba cogiendo forma, en otro local cercano (también propiedad de don Andrés) se almacenaban los alimentos y cada día, por allí pasaban con sus bolsas algunos de los habituales a recoger cuatro cosas que cocinar en su casa y aplacar el estomago de los suyos.

   Muchos de ellos, los que anteriormente habían hecho trabajos de albañilería, pintura o algo necesario en la mano de obra, se acercan a ayudar cada vez que son requeridos; aquellos que no tienen otras habilidades, preguntan que hacer cada día, aunque sea para cargar sacos o sacar escombros.

      El antiguo colegio, ya derruido, espera las suculentas subvenciones con que cubrir los presupuestos engordados.  Una forma de pagar los muchos favores percibidos, con regalos y sobres que siempre son la llave de todas las puertas.

            Mientras tanto, en eso tiempo han cambiado muchas cosas.    

      Carolina, animada por sus compañeros, decidió exponer sus cuadros por primera vez en una galería y tuvo bastante éxito.      

       Samuel ya se había decidió y le había pedido salir con ella “a lo que por supuesto dijo que sí” y en el garaje, seguía haciendo garabatos en los folios, con la única pretensión de estar el máximo tiempo posible a su lado, mientras ella preparaba una nueva colección de paisajes.  

        Julia y Lourdes junto a sus compañeras, realizaban algunas audiciones en pequeños locales algún que otro fin de semana.    Los conciertos en acústico, tenían una acogida especial por el público.     

       Gervasio, llevaba trabajando unos meses en un laboratorio farmacéutico a media jornada, pero sabía que pronto lo harían fijo a jornada completa.   

       Paco, tras sacarse el carnet de conducir, se compró una pequeña furgoneta y ahora hace el reparto en una tienda de repuestos del automóvil.   

      Tomás, por fin terminó a E.S.O.  Ahora está en la oficina de don Andrés y eso de tramitar expedientes se le da muy bien.   Aparte de que su trato al público es excelente

     Antonio está súper contento; salieron las oposiciones y las aprobó. Cada día imparte clases de interpretación a esos niños especiales como él y dentro de unos meses harán su primera aparición en público, acudiendo como invitados a un certamen de teatro que reúne a colegios a nivel nacional.

     Nerea como siempre, protestando por todo y estudiando en el centro de la UNED.  Ya solo le queda un año para terminar la carrera de humanidades.

     Roberto sigue al frente de ese proyecto, como siempre buscando cualquier ayuda hasta debajo de las piedras.

 

           Se aproxima el día de la inauguración, todos ellos (incluso los que ya no podrán continuar a diario por cuestiones de trabajo) estarán allí, al pie del cañón.

       Han pedido una semana de vacaciones para encarrilar a los recién llegados para cubrir el puesto que dejan vacante.  Los fines de semana, se irán turnando para que los nuevos tengan días libres.      Roberto sabe que puede contar con ellos cuando sea necesario, aunque sea a costa de gastar días de vacaciones.

 

        El local, ha quedado genial, al final consiguieron hasta una cocina nueva equipada con grandes frigoríficos, friegaplatos industriales y cocina de placas de inducción.  Todo es de acero inoxidable, da pena hasta quitarle los plásticos de protección.    La mesa del comedor, decidieron que sigua siendo la misma, con sus bancos de madera que conservan el tiempo pasado, dormitando la larga espera tapados con unos viejos trozos de tela.

      Al lado del nuevo piano eléctrico (Regalo de Natalia).   Han puesto unos pequeños altavoces junto a una mesa de mezclas, donde enchufar algunos micrófonos para eventos casuales. 

        --Para ese día especial han ido atesorando lo mejor de cada uno-- 

       Verónica que ya ha publicado su primer poemario en solitario, no dejará que salga a la calle hasta que sea allí presentado;   al tiempo que Lucía dará a conocer las últimas letras de canciones compuestas y musicalizadas por Julia, en la voz de Lourdes, temas que formarán parte del primer álbum que lanzarán al mercado.   De la pared colgará un gran cuadro pintado por Carolina en que están todos ellos representados, y algunos dibujos de Samuel,  decorarán una de las paredes, rememorando aquella antigua cocina, el inolvidable comedor y la fachada ya inexistente del colegio que les dio cobijo durante tanto tiempo.

 

     Ahora se apuntan los estamentos locales para figurar como colaboradores en el precioso cartel que se ha diseñado para exhibir a un lado de la puerta de entrada.

       El mayor secreto está encima, en el sitio de honor cubierto con una lona.

 Unas letras que se iluminarían por la noche para que se vean con toda claridad desde el fondo de la calle.    Don Andrés tendrá el honor de retirar la lona para al descubrirlas todos pueda leer:

        Comedor social ARTURO ORTEGA.  Para que nadie olvide el nombre de ese gran cocinero que les ha dejado hace un par de meses, no sin antes enseñarle a Roberto esos conocimientos que aún lograba recordar.

      Y se preguntarán…  ¿y Manuel?

 

 

              Manuel sigue igual, ayudando como siempre a todo el que necesita ser asesorado en la oficina; los fines de semana y algún día suelto entre semana echando una mano en el almacén y todas las tardes sin falta, al atardecer, solo o acompañado, sentado en ese banco del parque, el banco de pensar, y ver con los ojos cerrados.

 

 

FIN

 

Carlos Torrijos

C.a.r.l. (España)



 

 

viernes, 27 de diciembre de 2024

El resurgir - Cap.- 27

 

"Ver con los ojos cerrados" 27

 

 

    Manuel pasó la noche sin dormir por los nervios, un largo rato sentado en la cocina, celebrando la buena noticia junto a Verónica y sus hijos.  Luego dando vueltas a los posibles pasos correctos a seguir, así hasta casi amanecer.

  A la mañana siguiente; llegó a la oficina antes de la cuenta y se puso a recabar datos de empresas relacionadas con materiales de construcción, y cualquiera que pudiese colaborar.

        A media mañana entró al despacho con la lista preparada y sus teléfonos de contacto.

Manuel.- aquí tiene el listado que me pidió

Andrés.- pasa y siéntate.

Manuel.- usted perdone, pero ¿me podría hacer un café? No he dormido en toda la noche y salí al final de casa sin desayunar

Andrés.- ¿y cómo fue el juntarte con esta panda de lokos?

Manuel.- pues se lo voy a contar: Aquel día de no vine a trabajar y al día siguiente me fui pronto con la escusa de ir al médico, era porque estuve allí

Andrés.- o sea que era mentira

Manuel.- pues sí, y lo habría seguido haciendo, si no hubiese sido Roberto, que me prohibió ir por allí excepto los fines de semana

Andrés.- pero no termino de entender

Manuel.- allí, nada más poner los pies en esa cocina, encontré lo que me hizo darme cuenta de lo hermosa que puede ser la vida

Andrés.- entonces, por eso cambiaste tan radicalmente con todo

Manuel.- por eso y porque alguien me dijo, que se puede ver con los ojos cerrados

Andrés.- esa, es una frase de mi sobrina que nunca he entendido, ella por desgracia la entiende demasiado bien

   ---Manuel se terminó la taza de café y se volvió de nuevo al mostrador.

  Pasaron algunos días llenos de llamadas de teléfono y de hacer hipotéticas cuentas del costo inicial de la obra.

      Un día, Roberto se presentó en la oficina a media mañana.

Manuel.- ¿qué haces por aquí?

Roberto.- me ha dicho Andrés que tiene que hablar con los dos

Manuel.- pues vamos a ver que quiere

Roberto.- ya estamos aquí

Andrés.- pasar y sentaros que ahora mismo estoy concretando una cosa

     Mientras hablaba por teléfono (con él sujeto entre el hombro y la oreja) iba haciendo unos cafés, para tomar con tranquilidad.

Andrés.- Ya está.  Ahora mismo, cuando habéis entrado, estaba terminando de hablar con un aparejador y un arquitecto; se han comprometido los dos en ir a medir el local y tenerme un proyecto pasado por el colegio y sellado en breve.   Pero habrá que hablar con alguien del ayuntamiento que agilice su aprobación para el permiso de obras

Manuel.- en el ayuntamiento trabaja el padre de Antonio

Andrés.- ¿Antonio? ¿Es ese niño con autismo que es un larguirucho?

Roberto.- sí, ese, el que se atranca cuando se pone nervioso

Andrés.- pues apúntame el teléfono y dile yo me pondré en contacto con él cuando estén los planos

Manuel.- cuando vaya al mostrador le paso el contacto y lo llamo que tengo allí el teléfono

Andrés.- ya os diré día y hora, para ir con ellos y ver la distribución que queréis

Roberto.- el día que quieran me llamas y sin problemas

Andrés.- ahora después voy a llamar a una empresa de material industrial que me debe algunos favores, a ver si en estos días puede ir a desmontar toda la cocina y llevarla al local para que quede allí guardada

Manuel.- sí, porque cualquier día meten las excavadoras y esas no respetan nada

Andrés.- está claro que tienen demasiada prisa y muchos mirando hacia otro lado.     Por cierto, me tenéis que dar un número de cuenta donde ingresar cualquier aportación como donativo, que yo me encargo de que no sean pocos

Roberto.- eso ya lo hablé con el resto de padres y decidimos radicalmente que no.     Nada de dinero en efectivo que pueda crear una sospecha de fraude o enriquecimiento ilícito de alguno

Andrés.- pues esta sí que es gorda;  y entonces de donde vamos a sacar para los materiales

Manuel.- ya lo tenemos pensado

Roberto.- se hace un listado de todo lo que se necesite y cada donación que sea directa en algo que se refleje en la lista.   Usted quiere donar 1000€ pues compra dos pales de ladrillos y que los lleven a la puerta del local

Andrés.- eso va a complicar la cosa

Manuel.- sí, pero va a dejar nuestras manos limpias

Andrés.- en eso tenéis razón, ya lo organizaremos lo mejor posible.

Roberto.- también pensamos en poner empresas recomendadas y que estas a cada pedido, hicieran un descuento adicional que se aportaría también en materiales

Andrés.-  eso estaría bien y así todos salimos ganando

Manuel.- poco a poco con ideas de unos y otros, lo dejaremos todo bien atado para evitar problemas y que aquel que colabore sepa dando ha ido a parar hasta el último céntimo aportado.

        Las llamadas empezaban a dar sus resultados;  a los pocos días, a primera hora de la tarde, todos, padres e hijos, esperaban a la puerta impacientes a que llegase Roberto.    Dos camiones aparcaban allí al lado, y don Andrés llegaba en el coche acompañado por el jefe de una empresa de mobiliario metálico.

Andrés.- ¿pero que hace aquí tanta gente?

Lucía.- Hola tío

Andrés.- mirar, estas son mis sobrinas más guapas

Manuel.- aquí ayudamos todos

Andrés.- pero si está hasta Verónica

Verónica.- todos, es todos

Paco.- por ahí llega Roberto

Roberto.- abro y manos a la obra

Andrés.- han venido todos los empleados del almacén a ocuparse de la cocina, ellos saben cómo desmontar, cargar y colocar allí mejor que nosotros; ya está todo organizado con órdenes concretas, así que lo único que vamos a hacer aquí, es estorbar.

Tomás.- pues yo quiero verla por última vez

Samuel.- para qué,  para hincharos a llorar.

Tomás.- ya, pero…

Andrés.- nada, voy a llamar a Natalia y que nos invite a merendar a todos esta tarde

Roberto.- buena idea, hay que celebrar que se van dando pasos, aunque sea poco a poco.

       Natalia escogió un sitio agradable y espacioso, que no quedaba muy lejos de allí.  Toda la tropa, comenzó a desfilar en silencio, sus gargantas bastante trabajo tenían con tragar saliva, mientras su cara fingidamente dibujaba un gesto risueño cuando su mirada se cruzaba con la de algún compañero.

   Cuando llegaron al bar, los camareros ya estaban preparando una gran mesa para que estuviesen cómodos, y en la cocina ya empezaban a elaborar todo lo que Natalia les había encargado.

      Entraron y se fueron colocando.  Cuando llegó Natalia se quedó parada en la puerta con rostro serio y porte altanero.

Natalia.- espero que no se os haya ocurrido empezar a merendar sin mí

       Lucía se levantó enseguida a abrazarla y luego fueron hasta donde estaba sentada Julia.

Natalia.- mirar que ahijada más guapa tengo

Julia.- que bien hueles tía, como se nota donde hay dinero

Natalia.- sigues igual de boba, como siempre

        Las bandejas empezaron a salir; cada cual iba cogiendo de aquello que más le apetecía, todo estaba excelente;  a cada bandeja nueva que llegaba a la mesa, miraban la cara que ponía Arturo, que al fin y al cabo era el entendido en la materia.

   --Llegó la hora de los postres y Natalia se puso de pie.

Natalia.- ¿alguno sabe porqué he escogido este sitio?

       Los padres de Julia y Lucía se empezaron a reír

Andrés.- pues claro que me acuerdo

Natalia.- en ese piano del rincón, fue la primera vez que oí tocar a mi sobrina y hoy voy a escuchar cantar a la hija de Manuel y Verónica

Lourdes.- vaya vergüenza

       Antonio ya llevaba del brazo a Julia, y Lucía levantaba la tapa y colocaba el asiento

Samuel.- vamos pánfila, levanta el culo

Natalia.- yo tengo una cosa clara, si no canta, la cuenta de la merienda la paga ella

Tomás.- pues te vas a inflar a fregar platos

Gervasio.- yo que tú cantaba

Carolina.- mira que eres tonta, con lo bien que lo haces

Verónica.- vamos, date brío, que tu dinero sale de mi bolso y te veo sin paga todo el año

           Lourdes por fin, se puso al lado del piano esperando la decisión de Julia, que pensaba en que canción escoger. Quería que fuera una compuesta por su hermana y que tuviera un mensaje de amistad indisoluble.

Andrés.- lo grande que está ya ¿Cuánto hacía que no la veíamos?

Natalia.- desde la comunión, y que guapa es

Manuel.- ha salido a su madre

Verónica.- calla cencerro que van a empezar

Manuel.- ya me tocó

Andrés.- y te extraña

Natalia.- que os calléis

        Al terminar todos aplaudían, menos Natalia, que tenía las manos ocupadas buscando un pañuelo en el bolso.   

      Se sentaron para comer el postre y después del café y unos chupitos, todas se fueron animando a canturrear alguna coplilla.

      Natalia, cantaba y bebía, bebía y cantaba, mientas Andrés asentía con la cabeza pensando:

           Vaya noche me vas a dar

 

               Bien gastado estaba el dinero de esa merienda.

 

 


 

jueves, 26 de diciembre de 2024

Cuatro estaciones

 

 

 

Con el solsticio damos por finalizada otra estación.  Cumplimos un año más al tiempo que muchos ojos y oídos estaban puestos en esos niños cantando los premios de la lotería.  El caminar nos lleva a una jornada en la que desear salud, como consuelo a los no afortunados y en un tropezón de nada, nos vemos inmersos en Nochebuena; momentos en los que reír en público y recordar en la intimidad tiempos y personas perdidas.

    Tras dormir un poco, amanecimos en el día de Navidad.

  Para los niños, la ilusión de ver que había traído ese señor gordo, vestido de rojo y barba blanca.   Para muchos mayores una comida de encuentro con personas poco habituales en esa mesa en la que no suele faltar de nada y siempre sobra de todo, pero bueno, un día es un día.

  A salto de mata, llega san Esteban a nuestros pueblos y ciudades, aconsejándonos el aprovechamiento de las sobras que habrá que recalentar para no llenar las bolsas de basura con el derroche de estos días; tiempo de prepararse anímicamente para veinticuatro horas de análisis.

   Les estoy hablando del día veintisiete de diciembre; buen día para reflexionar de este año trascurrido.

De eso que pudimos hacer y no hicimos.

De lo que hicimos y no deberíamos haber hecho.

De lo que pensamos saldría bien y no resultó adecuado.

De los triunfos que lucieron por casualidad y los deseos que brillaron por su ausencia.

De aquellas palabras mal dichas y de aquellas otras que fueron mal interpretadas.

De los sueños incumplidos y las promesas fallidas.

Tantas y tantas cosas que poner en una lista que releer con paciencia, antes de que llegue el día de los inocentes y nos demos cuenta que es nuestro santo, por muy listos que queramos aparentar ser.

Llegado el veintinueve, volverá a amanecer con la mente puesta en cenas y comidas de las celebraciones que se aproximan. Llegaremos al final de este año, como siempre;  sabiendo que doce campanadas nos llenarán de triunfalismo, cargados con una mochila llena de deseos irrealizables y promesas que nunca cumpliremos, mirando hacia el año nuevo para seguir con la ilusión de engañarnos a nosotros mismos otra vez más, ante la sonrisa de quienes nos rodean oyendo nuestras palabras, al relatar nuestros proyectos pareciendo querer convencer a alguien.  Eso mismo que tantos años llevamos repitiendo en la línea de salida, esas cosas a las que se les concede un descanso a los pocos días y se olvidan en el baúl del “esto para mañana”.

Visto lo visto, creo que no está mal, el hacer una revisión de nuestros días vividos.   Aun sabiendo que todo va a caer en saco roto, ¿porqué no tener la ilusión de realizar sueños por unos días?   Está muy bien convencernos por un momento de que somos capaces, porque eso nos hace felices y está claro que ese pequeño momento nadie nos lo va a arrebatar.

   Pues sí, hagamos planes lokos, volemos entre las nubes, surquemos los mares de la ilusión moviendo el timón del barco de los sueños.

    La realidad y la ficción, forman un equilibrio dual, como todo en el universo.    Porque con soñar, yo creo que no se le hace daño a nadie y además es GRATIS.  Hagan su reflexión, preparen su nueva lista, ríanse de ustedes mismos un poquito y sean felices.

Al menos…  intentémoslo, que no es poco.

  

    Ñores, Ñoras…. FELIZ AÑO NUEVO




miércoles, 25 de diciembre de 2024

El resurgir - Cap.- 26

 

"Ver con los ojos cerrados" 26

 

       Una mañana, a finales de ese septiembre.  De pronto un estruendo se oyó en el piso de arriba.     Por suerte el techo de la cocina no cedió, pero una gran polvorera, salía por los cristales rotos de los balcones.

              Salieron rápidamente y asustados a la calle. En cuestión de minutos se oían las sirenas de los bomberos dirigiéndose al lugar. Parte del tejado se había derrumbado.   Poco dura la alegría en la casa de los pobres;  aquella entrada de esos vándalos que revolvieron toda la cocina un par de semanas antes, tenía otra intención distinta al robo, una acción premeditada y pagada para poder cumplir los deseos de algún ruin adinerado.

 Los agentes de seguridad que acudieron al siniestro, se percataron de que los diferentes puntales que debían sujetar ciertos lugares de la techumbre por precaución, habían sido quitados uno por uno e intencionadamente con algún fin,  porque  estaba claro que solos no se podían soltar en su totalidad.

     Todos estaban tumbados en el suelo, incluso los que supuestamente debían de estar sujetando la zona que se había mantenido  correctamente en su sitio.

       Se tiró todo el escombro al patio trasero, con una gran lona se cubrió el hueco para proteger de posibles lluvias y se volvió a apuntalar el tejado para evitar posibles incidencias.

   Familiares y voluntarios se afanaban para dejar todo limpio, para poder seguir prestando el servicio de comidas en los próximos días.  La parte de calle estaba cerrada con unas vallas al tráfico rodado y un tipo de andamio, cubría la acera como precaución de posibles desprendimientos de cascotes.

     Como acuden buitres o hienas a la carroña, en cuestión de días allí estaban los peritos del ayuntamiento para hacer un informe, que como era previsible, daría como resultado que el edificio estaba en ruinas.

     El desalojo era inmediato y la demolición inminente.

   Era algo que todos sabían que iba a suceder, daba igual como estuviera la estructura, ese informe ya llevaba varios meses firmado.

 

        Aquellas personas estaban acostumbradas a luchar contra viento y marea, ninguno se iba a quedar con los brazos cruzados. Tenían que buscar otro local y trasladar allí todo el equipamiento de la cocina.

   ¿Las instituciones? ¡JA! Todas les dieron largas; bueno que lo estudiarían.

    Incluso las asociaciones que representaban a las personas más vulnerables estaban demasiado ocupadas como para preocuparse de ellos.

     Tenían que buscar una solución, padres e hijos, ya habían pasado varios días pensando y pensando, como resolver aquel entuerto sin ninguna idea que les hiciera ver la luz evidenciando alguna solución.

    Se reunieron en aquel bar tranquilo;  pasaron toda la tarde “la mayoría del tiempo callados, sin tener nada que aportar” la única opción, era encontrar un local en alquiler y empezar de cero.  De donde sacar para pagar el alquiler, era lo único que les daba miedo, el resto ya se arreglaría con trabajo y constancia.

    --Había que seguir buscando y dando vueltas a las neuronas.

     Los estamentos oficiales, solo ofrecían buenas palabras, alegando problemas de infraestructuras disponibles y las consejerías vinculadas, decían tener las manos atadas en cuestión de presupuestos adicionales, a las partidas ya dadas o aprobadas para los próximos ejercicios.

 

      Paco, cada día salía a dar una vuelta por la ciudad y como consuelo de males iba anotando la dirección de locales cerrados.   Esa tarde se paró frente a uno grande, aún con la pared de ladrillo de obra;  hacía tantos años que estaba así, que las letras de “Se alquila” ya eran apenas legibles, a causa del desgaste del tiempo y en la fachada algunos vándalos habían hecho un par de boquetes por donde entrar y salir a saberse con qué intención.

      El número de teléfono de contacto imposible de descifrar;   era un local grande y bien situado, sin ser un local céntrico; en una calle de poco tráfico y pocos negocios, donde la intimidad de los que iban a comer, estaría protegida.

  Se asomó al interior por uno de los huecos.  Por un momento cerró los ojos y pudo imaginarse lo bien que quedaría allí el comedor.   Al no saber qué hacer, se le ocurrió hacerle una foto y mandarla por el grupo de “Was” al resto.

      Nada más verla Verónica, le dio un vuelco el corazón.  Algunas veces había salido la conversación con Manuel de ese local, que estaba muerto de risas y que se había convertido en un vertedero.

       Nada más llegar Manuel a casa de dar un paseo, Verónica le dijo que mirase los mensajes.

Verónica.- ¿este no es el local de don Andrés?

Manuel.- sí, menudo local más bueno y los gastos y dolores de cabeza que le está dando

Verónica.- qué le pasa ahora ¿más problemas?

Manuel.- pues que o lo adecenta de alguna manera o los vecinos lo denuncian, hay un hueco en la fachada y tiran todo tipo de basura dentro y claro eso se está convirtiendo en un nido de ratas.

Verónica.- ¿Y por qué no hablas con él?

Manuel.- bueno sí, pide una millonada por el alquiler, así pasa, que no lo va a alquilar en la vida

Verónica.- llama a Roberto y díselo, no sé, hay algo que me dice…

Manuel.- pues hazme caso a mí, que lo conozco mejor que ese algo que te dice

Verónica.- pues ahora lo llamo yo; hay que intentarlo, se merecen que demos un paso adelante.   El no, ya lo tenemos

        Verónica llamó a Roberto para que pasase urgentemente por su casa.

   Allí, Verónica fue haciéndoles soñar con una locura imposible de realizar, pero había que intentarlo.  Cerraron los ojos para ver un arcoíris entre las nubes y el suelo, y por él pasearon durante unos interminables segundos.

      -- Esa tarde, ya casi de noche Manuel y Roberto fueron a hablar con don Andrés a su casa—

Manuel.- espérame aquí que subo yo a ver si está y le digo que baje

Roberto.- vale, pero no tardes

  --Manuel, no dudó ni un momento a la hora de llamar con decisión al timbre--

Manuel.- perdone que le moleste en su casa y a estas horas, pero tengo que hablarle de algo importante y urgente

Andrés.- pues tú dirás

Manuel.- no, es que hay un señor esperándonos abajo

Andrés.- anda, si es tan importante, baja y dile que suba

     En un momento los dos estaban arriba.  Andrés los esperaba en el rellano.

Roberto.- coño Andrés, no sabía que vivías aquí

Andrés.- y tú, de que conoces a Manuel

Roberto.- es buena gente. Lleva meses ayudando en el comedor siempre que puede;  bueno él, su mujer, su hijo, toda la familia

Andrés.- ahora entiendo algunas cosas, es muy trabajador

Roberto.- pero no me digas que trabajas en la asesoría de Andrés

Manuel.- sí, es mi jefe

Andrés.- pero pasar y sentaros. Ya verás que alegría se lleva Natalia

Roberto.- pues no es porque estés tú delante, pero no tiene nada más que buenas palabras hacia su jefe, pero nunca me dio por preguntarle donde trabajaba, ya sabes cómo soy

Andrés.- ya lo sé, y no cambies

Roberto.- pues venimos a darte la lata

Andrés.-  Natalia, sal, mira quien ha venido a vernos

Natalia.- mi Robertito, que poco te dejas ver

Andrés.- bueno, a ver qué os trae por aquí tan urgente

Roberto.- queríamos pediros un favor muy grande, demasiado grande

Natalia.- ya está dicho ¡sí! Y ahora ¿os apetece un café?

Roberto.- que es muy grande

Natalia.- que he dicho yo que sí, y punto en boca

Andrés.- déjalos hablar

Roberto.- cuéntaselo tú Manuel

Manuel.- pues verá usted, yo se que tiene un local vacío que es grande y que por más que se empeña no es capaz de alquilarlo a nadie

Andrés.- sí, el mamotreto ese, que me va a tocar dividir en tres para poderlo arrendar y ahora encima problemas con los vecinos

Manuel.- pues si se lo pudiera ceder por unos meses a unas personas que dan comidas a gente necesitada. Con los que está Roberto.  Solo un tiempo, hasta que les cediera otro, alguna institución

Natalia.- pero que pasa

--Roberto les explicó todo lo sucedido paso por paso.

Andrés.- ¿cómo? Mañana mismo lo tenéis por el tiempo que queráis, pero esto hay que organizarlo bien.   Mañana me das un listado completo de empresas que sean clientes nuestros y yo me encargo de que cada una, ponga lo que esté en su mano para tenerlo montado y funcionando lo antes posible

Manuel.- y perdone, pero de que se conocen ustedes ¿son familia?

Natalia.- más que eso, Julia es nuestra sobrina y mi ahijada, y gracias a esta cuadrilla de descerebrados (porque están todos rematadamente lokos) y el proyecto disparatado del comedor social, fue perdiendo todos esos miedos que la amedrentaban por su ceguera, y llenó de luz su casa, y la nuestra.    Estos chavales están dando un ejemplo de compromiso y trabajo a toda una sociedad y muchos como ellos han podido darse cuenta de que luchando, se consiguen las cosas que nadie te regala.   Más valía que aprendiesen de ellos estos “politicuchos” de medio pelo que tenemos en esta ciudad.  Pero no te preocupes, que como esperes recibir el mínimo apoyo de su parte, ya puedes esperar sentado.

Roberto.- pues ahora Julia ha hecho un grupo de música muy chulo y la Hija de Manuel, es la cantante.

Natalia.- pues a ver si dan un concierto y las vemos.  Ya me dijo mi hermana que sonaban muy bien y que Lucía es la que les hace las letras.

Andrés.- pues lo dicho, mañana empezamos a mover hilos

Roberto.- muchas gracias

Natalia.- las gracias a ti, por todo lo que has logrado con estas chicas y chicos; que falta hacía, que alguien empezase a mover el culo por ellos.

          

  --salieron de allí con sus dudas un poco más aliviadas, pero aún quedaba mucha tela que cortar.

     El primer paso estaba dado.   Casa por casa fueron dejando la buena nueva, para que esa noche al menos, durmieran un poco más tranquilos.  Una puerta nueva se abría a la esperanza, ahora ya estaban convencidos que nada iba a poder con ellos, buscarían la ayuda donde hiciera falta.