Excepto de cinco a siete como habían
convenido, todo era una balsa de aceite. En
casa se organizaron para coger todos, incluida Julia. Nadie parecía tener casa.
A
Héctor le habían dado unos días de permiso en el trabajo por lo que no salía
del hospital. Le habían preparado una
cama plegable en la habitación y comía en la cafetería.
El bar del pueblo y la zapatería estaban cerrados por
vacaciones.
Amparo, por fin había convencido a Ernesto
para que contratase a un joven que se encargase de la granja esos días.
Aún quedaban unos días para que saliese de cuentas.
El rostro de Satur esa mañana reflejaba
cierta preocupación al observar el monitor, pero permanecía en silencio dando
vueltas por la habitación y volviendo a mirarlo con fijación cada vez que
pasaba junto a él.
Ángela.- ¿Qué pasa ahora Satur?
Satur.- nada
Ángela.- ¿Cómo que nada? ¿Crees que soy tonta?
Satur.- no sé, es como si estuvieses a punto de dar a luz
Ángela.- yo no noto nada extraño
Héctor.- ¿pero hay algún problema?
Satur.- Héctor, la verdad, no tengo ni idea
Satur, cogió el telefonillo .-preparen el paritorio ya, y ténganlo preparado las veinticuatro
horas del día por si me hiciese falta
Satur.- a partir de ahora cualquier cosa que notes aunque te
parezca insignificante dale a este botón, es mi busca, yo estaré en todo
momento en el hospital
Héctor.- ¿tan grave es?
Satur.- seguro que no es nada, pero como os dije, esta niña
ya es algo personal y todo va a salir bien, sí o sí
Ángela.- gracias, sabemos que no somos unos pacientes más de
la clínica
Satur.- por supuesto que no, sois mis amigos, como de mi
familia
Ángela.- ya lo sabemos marcha tranquilo, al mínimo cambio te
llamamos
Héctor miraba el monitor como si supiese
interpretar el contenido que mostraba.
Ángela.- ¿pero qué miras?
Héctor.- no sé, esto
Ángela.- ¿y qué te cuenta?
Héctor.- me ha dicho que no me preocupe, todo está perfecto
Ángela.- pues quién lo diría. Pulsa el botón que estoy
rompiendo aguas
Héctor.- ¿ya?
Ángela.- sí, deja de dar vueltas y pulsa el botón
Satur, no había llegado ni a la escalera,
por lo que se presento en un instante en la habitación.
Satur.- ¿qué pasa?
Ángela.- nada, que estoy a punto de caramelo
Satur.- déjame ver. Héctor
siéntate y no estorbes
Ángela.- oye, que parece que quiere salir ya
Satur.- ¿pero no has tenido contracciones?
Ángela.- empiezo a notarlas ahora
Satur.- pues estás dilatando a toda velocidad. Tú Héctor, llama a las enfermeras, que ni la muevo de aquí.
Ángela.-Vamos, pero muévete y haz algo
Héctor, fue al cuarto de enfermería a
avisar. Solo dijo:
Héctor.- rápido, rápido, a la habitación 205
La cara de susto que llevaba Héctor, fue suficiente para hacer que saliese a la carrera.
Enfermera.- tranquila Ángela, ya estoy aquí
Satur.- con tranquilidad, tráeme unas toallas que ya está
aquí la pequeña. A la de tres empuja
con todas tus fuerzas que esta tiene prisa por salir. Una,
dos y vamos.
Ángela, se agarró con los dos brazos a
las barandillas de la cama, aguanto la respiración y empujó con tal fuerza que
la niña salió al primer intento. No soltó sus brazos de los barrotes hasta que
oyó llorar a la pequeña Clara.
Satur.- ya está, aquí la tienes (poniendo a la pequeña sobre el pecho de Ángela)
-- En eso momento llegaba Héctor desorientado,
tras dar varias vueltas por el pasillo --
Héctor.- ¿Que ha pasado? ¿Dónde está? ¿Qué hago?
Ángela.- eso digo yo ¿dónde estabas?
Héctor.- mirando habitación por habitación, buscándote
Satur.- lo siento, te lo has perdido, pero eso no importa,
las dos están perfectamente
Ángela.- toma cógela y dale calorcito. Y no me llores papá
Satur.- ahora que no anden cambiando las sábanas, lávala bien y
nada más; directamente que traigan otra cama limpia de cualquier habitación
Ángela.- Satur, por favor llama a mi casa y dales la
noticia, que este si llama es capaz de asustar a toda la familia
Satur.- ahora mismo me encargo yo. ¡Eh!
que la vas a desgastar de tanto mirarla
Héctor.- es tan guapa, se parece a su madre a que sí
Ángela.- gracias cariño, no esperaba menos de ti
Satur.- ahora cuando te laven y te traigan otra cama limpia,
aprovecha para descansar un ratito. Dentro de una hora se te va a llenar la
habitación de gente. De todas formas
tomaré un café pausado antes de llamar para darte tiempo
Héctor.- sí mejor, cuando lleguen estas, me puedo despedir de
la niña. Aprovecharé estos momentos para contarle todo
lo que tiene que saber
Ángela.- o sea que va a hablarle mal de toda la familia
Satur.- eso me imaginaba yo. A descansar a la tarde doy una vuelta
Ángela.- y díselo a Luis
Satur.- por supuesto, en dos minutos seguro que está aquí
Héctor.- perdona por no haber estado contigo
Ángela.- ha sido todo tan rápido, si casi no estoy, ni yo
Héctor.- pobre, ¿te ha dolido mucho?
Ángela.- la verdad es que ni me he enterado del dolor, me
molesta más ahora que en ese momento
Héctor.- gracias por este regalo tan precioso
Unas auxiliares la lavaron minuciosamente,
trajeron otra cama como dijo Satur y limpiaron la habitación. Al fin en
compañía de su pequeña dormida en los brazos de su padre, en silencio absoluto,
solo unas sutiles y expresivas miradas se movían en aquella habitación.
toc, toc,
--en voz muy baja .- perdonar que os moleste
Ángela.- pasa Luis
Luis.- vengo a ver a esa niña y a saber cómo están sus
padres
Héctor.- mira que cosa más bonita
Luis.- ya lo creo que sí. ¿Y los padres como están?
Ángela.- cansada, ahora estoy cansada
Luis.- ¿y de ánimos?
Ángela.- como una rosa
Héctor.- si solo hay que ver la luz de su cara. Perece que hasta ha rejuvenecido unos años
Ángela.- ¿no me estarás llamando vieja?
Héctor.- ¿ves? está bien, sigue refunfuñando. Eso es un buen
síntoma
Luis.- de todas formas creo que os tendremos aquí unos días
en observación tanto a la niña como a ti
Ángela.- a mí ya me da lo mismo, aunque en verdad estoy
deseando perder este sitio de vista
Luis.- y lo entiendo, pero mejor hacer las cosas bien. Ahora a descansar
Ángela.- gracias por venir
Héctor.- hasta luego Luis.
Cierra la puerta sin hacer ruido
Luis.- adiós pareja, bueno trío
No había pasado ni un cuarto de hora
desde la llamada de Satur. El ruido del
taconeo rápido en el pasillo retumbaba en toda la planta. Gracias a dios, no había ingresada ninguna
paciente de gravedad en aquellos momentos, lo que no impidió el que la
enfermera saliese a rogar se
amortiguasen un poco la voz y las pisadas. La alegría de unos, no tiene porque
interrumpir el descanso de todos.
Antes de que abriesen la puerta, Héctor
puso a Clara en brazos de Ángela.
Héctor.- lo siento mi amor, pero me bajo a la cafetería un
ratito porque me voy a encender y prefiero que tengamos la fiesta en paz
Ángela.- sí mejor y come algo
Todos entraron en tromba a ver a la
criatura.
Solo Ernesto esperó en el pasillo a que
entrasen todos; allí se fundieron en un fuerte abrazo, de padre a hijo con lágrimas de
emoción en los ojos.
Ernesto.- hijo, ya eres padre
Héctor.- padre ya eres abuelo
Ernesto.- enhorabuena
Héctor.- voy a la cafetería a comer algo
Ernesto.- te acompaño, de todas formas ahora no voy a poder ni
ver a la niña ni a la madre
Héctor.- ay abuelo, que feliz soy
Ernesto.- y yo, y yo.

La vida tiene gratas sorpresas en esos momentos de angustia. Que bien han salido del parto. 🙏
ResponderEliminarLa vida se abre paso sea como sea. Enhorabuena al creador de dichos capítulos. 🙂
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