Translate

martes, 8 de octubre de 2013

Trenzas doradas 04

           El teléfono sonaba insistentemente.

Ángela.- ¿Diga?

Héctor.- cariño, la he encontrado

Ángela.- ¿encontrado? ¿A quién?

Héctor.- a Clara

Ángela.- ¿Dónde?

Héctor.- revisando las fotos de la acampada en el ordenador

Ángela.- ¿pero…?   Si no estaba en ninguna

Héctor.- está reflejada tímidamente en un cristal, como si se estuviese asomando por la ventana de aquella caravana abandonada

Ángela.- hazme el favor de lavarte marrano, a ver si va a ser una legaña

Héctor.- coño cariño, que la estoy viendo

Ángela.- anda bobo, no ves que es una broma, cuando llegue intentamos ampliarla para verla mejor

Héctor.- ya lo estoy intentando, pero no se puede

Ángela.- bueno, a la hora de comer nos vemos

Héctor.- hasta luego, no tardes

Ángela.- que no, chao

      Al llegar a casa, se dirigió directamente al ordenador.

Ángela.- Héctor, ¿donde está Clara?

Héctor.- en la carpeta LAGO, la fotografía número veintiséis

Ángela.- yo no veo nada

Héctor.- espera que voy

Ángela.- yo solo veo una caravana entre matojos

Héctor.- aquí, estaba en este cristal

Ángela.- ¿estás seguro?

Héctor.- claro, yo la he visto

Ángela.- pues me alegro por ti

Héctor.- de verdad, te lo prometo

Ángela.- que sí, por lo menos la has visto, yo te creo

Héctor.- no sé, habrá sido mi imaginación, pero he estado por lo menos media hora intentando que se viese más nítida

Ángela.- da igual, lo importante es que estaba ahí y la has podido ver

Héctor.- no lo entiendo

Ángela.- no pasa nada, a mí también me pasa. Quien hambre tiene con pan sueña

Héctor.- será eso, vamos la comida está en la mesa

      Después de varias noches de sí, pero no sin decir nada claro, ella por fin, se vio obligada a tomar la iniciativa de la conversación.

Ángela.- Héctor ya está bien de rodeos, los dos queremos lo mismo

Héctor.- sí pero...

Ángela.- no hay peros, ¿quieres que volvamos a intentarlo?

Héctor.- por un lado me encantaría, pero me da miedo volver a verte pasándolo tan mal como las otras veces

Ángela.- mañana mismo llamo a Satur, vamos, hablamos con él y a ver que nos dice

Héctor.- ¿quieres que lo llame yo?

Ángela.- no, déjame que lo medite durante la mañana

Héctor.- tampoco tiene que ser mañana

Ángela.- ahora a dormir, abrázame mi osito de peluche

Héctor.- hasta mañana, te quiero pequeñaja

Ángela.- y yo a ti

      Tras su llamada, recibió contestación inmediata. La enfermera de Ginecología les encontró un hueco libre a los dos días y concertaron la cita.

        En el despacho del ginecólogo privado en la clínica de inseminación:

Satur.- ¿como viene esta pareja?

Héctor.- hola Satur, aquí estamos

Satur.- me he tomado la libertad de invitar a esta consulta a Luis, el psicólogo del centro

Ángela.- sí, ya lo conocemos

Satur.- entonces estamos en familia

Luis.- Ángela, Héctor, ¿cómo os encontráis de ánimo?

Ángela.- bien

Satur.- yo no es que quiera desanimaros, pero sabéis lo duro que puede llegar a ser.   Por tus antecedentes, piensa que tendrás que estar mucho tiempo en reposo absoluto, las dos veces que conseguisteis que los embriones se fijasen, se desprendieron a los tres meses.  Las pautas de alimentación  que marque nuestro nutricionista, deberán seguirse al pie de la letra, para no coger un peso excesivo durante el embarazo y que más os voy a contar que no sepáis

Héctor.- Luis, como psicólogo ¿qué tal  la opción de adoptar?

Ángela.- NO.  Lo intentamos de nuevo y si no sale bien pues nada ya veremos

Satur.- yo soy de la opinión de Luís y Héctor, pero viendo tu fuerza quién dijo miedo, a la tercera va la vencida

Ángela.- eso digo yo

Satur.- pues ya sabes,  un botecito con la orina en ayunas y a la semana que viene, pasáis por aquí, rellenamos todos los formularios, autorizaciones y al lío

Héctor.- ¿esperamos tu llamada?

Satur.- lo primero, mañana mismo aquí la muestra de orina

Ángela.- adiós, mañana se la traigo a la enfermera

Satur.- lo dicho

Luis.- ánimo, nos vemos, y para cualquier cosa sabéis donde estoy

     La ilusión y la incertidumbre se mezclaban en la cabeza de Héctor.   Ángela respiraba tranquila, satisfecha de su decisión sin ilusionarse demasiado, pero sin ningún miedo a lo que les deparase el futuro.

      De regreso a casa pasaron por la zapatería.

  Se había quedado Julia a cargo del negocio, al entrar allí estaba disfrutando como una niña probándole unos mocasines a un pequeñajo que no levantaba un palmo del suelo.

Julia.- ¿qué os han dicho?

Héctor.- nada, que volvemos a intentarlo

Julia.- ya veréis como de esta vez, todo sale bien, tenemos que ir a rezarle a santa Águeda

Héctor.- ya sabes que nosotros esas cosas

Julia.- no os preocupéis, para eso está aquí la tita Julia

Ángela.- bueno, a casa, que ya me quedo yo

Julia.- de eso nada, los dos a casa y luego paso y comemos juntos

Héctor.- es que te apuntas a todas

Julia.- anda tonto, que hoy friegas tú

Héctor.- encima

Ángela.- vamos, que al final va a ser lo que ella diga

Héctor.- como siempre

Julia.- run, run, deja de refunfuñar y piensa en que preparar de comida

Ángela.- te esperamos

Julia.- Vamos fuera, fuera de aquí

    Mientras Héctor adobaba unas pechugas para hacerlas empanadas, ella se sentó de nuevo frente al ordenador, miraba la fotografía insistentemente, pero no lograba ver a Clara.    De pronto sintió como si alguien le pusiese la mano sobre el hombro, junto a la caravana una silueta parecía moverse lentamente, era ella, se dejó ver unos segundos antes de desaparecer entre los arbustos.

Ángela.-  Héctor, que la he visto

Héctor.- ¿qué pasa?

Ángela.- que estaba ahí, entre los arbustos

Héctor.- ¿quién?

Ángela.- coño Clara, quien va a estar si no

Héctor.- tranquila, no sabía de que estabas hablando

Ángela.- perdona, es que estaba ahí, la he visto como andaba junto a la caravana

Héctor.- vamos, ayúdame en la cocina y estate tranquila

Ángela.- ya voy, espera

Héctor.- ven cariño, abrázame, si estás temblando

Ángela.- hay que ilusión me ha hecho verla

Héctor.- tranquila, que me pones nervioso a mí

Ángela.- esa foto será nuestro secreto, ¿vale?

Héctor.- será mejor así, si no queremos que nos tomen por locos

 

       La semana siguiente, otra vuelta más de tuerca daría un nuevo giro en sus vidas tras la puerta del despacho de Satur.

 


3 comentarios:

  1. Como la obsecion los hace ver a Clara,me imagino que hay ansiedad también. Pendiente.

    ResponderEliminar
  2. Entre la intriga y el miedo me encuentro…

    ResponderEliminar