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lunes, 31 de julio de 2017

Hermanos "41"


             En esa comida, las hijas tampoco debían de estar y esta vez al personal de servicio, se le había dado el día libre.      Las bandejas con los distintos alimentos estaban situadas en el centro y cada uno se serviría según le apeteciese.

      ¿Cómo empezar aquella conversación?    El tiempo transcurría y nadie pronunciaba una palabra.    Hasta  que inesperadamente, la señora de la casa se levanto y alzando su copa dijo:   .- ¡por Rogelio!

       Y antes de que a ninguno le diera tiempo a levantar la suya, la bebió de un trago y se marchó.

       -de nuevo se oyó la voz de la señora desde el fondo del pasillo-

       .- ¿podéis venir un momento?

   Los cuatro se dirigieron al encuentro de aquella voz.  Bajo la escalera, tras una puerta que parecía no existir, una habitación no muy grande, con las paredes llenas de fotos enmarcadas.

Señora.- entrad y sentaros donde podáis

             -Ella quedó de pie en el centro de aquel cuarto y D. Fernando apoyado en el marco de la puerta-

Señora.- este era Rogelio, (señalando una foto de un joven) Guzmán según vosotros.   Tal vez un ladrón, sí, pero un buen hombre.    Nunca utilizó un arma para ninguna de sus fechorías.    Si supierais…    A cuantas familias les quitó el hambre en su barrio, y cuántos niños, llevaban zapatos gracias a él, sin saberlo.

      Hasta su última hazaña, nadie conocía ni su nombre ni su rostro.       Las prisas, por volver al lado de su amor, le hicieron cometer el fatídico descuido y una cámara lo grabo de frente.

  Ese mismo mes iba a dejarlo todo por fin,  era el último golpe antes de su boda.

   Estaba pletórico de felicidad.     En la habitación de un pequeño hotelucho, su novia le acababa de comunicar que estaba embarazada, cuando la policía tiró la puerta abajo.   A él, solo le dio tiempo a saltar por la ventana y huir.

    Fue a casa de un buen amigo, compañero de correrías y le hizo prometer que la cuidaría a ella y a la criatura como si de su vida se tratase.        Cuando cogió el coche para ir a despedirse de sus padres,  antes de buscar un escondite seguro, varios agentes que le seguían el rastro lo acribillaron a balazos.   Tan solo le quedaron fuerzas para acelerar, llegar hasta el puerto y precipitarse con el coche al mar.

      La boda se celebró como en principio estaba previsto, pero Rogelio no pudo pronunciar el sí quiero.   En el altar lo sustituyó su mejor amigo.

         Al cabo de unos meses, llegaron noticias suyas y de sus intenciones:    Seguir brindando su mano a aquellos que por diversos motivos eran perseguidos por la justicia y no tenían sitio donde volver.

   Mucha gente, más de la que os pensáis, algunos incluso quitándose el pan de la boca, pusieron su granito de arena para comprar una chatarra de hierro que hasta hace poco tiempo fue su hogar.          “BAHAMAS”, el mismo nombre que tenía el hotelucho, donde su novia le dio la nueva noticia y el ultimo beso.

      Se dedicó a repartir, lo único que para trasportar le proporcionaron.     Creó una nueva familia, pero nunca, nunca jamás olvido la que tenía en tierra.    Por eso cada poco tiempo, aún a riesgo de que se localizase su situación,  enviaba algún mensaje por uno u otro medio.

      El único que no pintaba nada en aquel barco eras tú.  Sí, tú Samuel. 

     No podía permitir esa vida para ti y tú mismo  diste el argumento para alejarte de ese cascarón lleno de truhanes.   No quería dejarte solo y por eso decidió que te acompañase el mejor de sus hombres.

     Ya conocéis la historia y a sus protagonistas. Pero por favor seguir callados.   Su buen amigo creo también tiene algo que deciros.

Samuel.- entonces Sus…

  --la señora, tapó sus labios con el dedo para que callase, al tiempo que asentía con la cabeza, y luego se marchó, sin esperar a oír la propuesta que a continuación tenía que hacerles D. Fernando-

Fernando.- ha expirado el plazo de tres meses acordado.

    A mi esposa y a mí, nos encantaría que siguieseis con nosotros, pero debéis saber que  que nunca tuve nada que ver con el  “tráfico”  que realizaba Guzmán en su barco, ni conocía sus contactos.   En tierra mi negocio tampoco es demasiado limpio.     Yo ni vendo ni compro.   Solo hago figuración, provocando una serie de transacciones de banco a banco con unos conceptos ficticios y que solo sirven como lavadora al dinero de los poderosos.

          Vuestra oficina es lo único legal y creo que con un poco de imaginación de ella podríais vivir holgadamente los tres.  Yo únicamente me limitaré a proporcionaros los nombres de posibles clientes potenciales.    Personas a las que no les importa pagar una buena cantidad de dinero  por cualquier información bien gestionada y una vez se conoce a los que quieren desprenderse de algo o quieren comprar ocasiones, solo hay que cruzarlos entre ellos, quedando un porcentaje a quien está entre ambos.

    --La señora abrió los ojos, para ver sus caras—

Señora.- tranquilos no hay prisa, lo podéis pensar con tranquilidad.  Yo estaría encantada

Fernando.- Ricardo, mañana llevaremos a estos dos al aeropuerto, se van de viaje una semana  y luego a su regreso,  en el plazo de tiempo que queráis, tras hablarlo entre los tres con calma, ya me daréis la respuesta.

           ---- Tras eso, las bocas quedaron mudas---

 

        Antes de subir al avión, D. Frenando les entregó un sobre en el que había un mapa.  En él, marcada con una cruz, una aldea marinera en la costa gallega, según la información que había podido recabar en el viaje realizado junto a su esposa.       Allí se deberían dirigir.

    Viaje en avión, un autobús, otro autobús y al fin llegaron a su destino.

 

      Nada más encontrarse de frente a un puentecillo que cruzaba el riachuelo, Samuel lo reconoció al instante.

     Era como si todo hubiese ocurrido ayer.   Se tuvo que sentar medio mareado en el pequeño muro de piedra para respirar profundamente.

            Con paso firme y sin ninguna duda, se dirigió hacia la casa que lo había visto nacer.      Llamó a la puerta y una señora encorvada de pocas carnes, lustre pobre y con la cara surcada por dobleces de la desgracia, le abrió con brío.

 Asunción.- ¡no compro nada!

Samuel.- pero madre, que soy yo

 Ella se quedó muda, parada, lo miró de arriba-abajo

Asunción.-  No, señor no me hagas esto

       Temiendo  que solo fuera una mera ilusión, estiró su temblorosa mano hasta tocar su cara.   Bajó la cabeza, respiró hondo y en segundos, sin previo aviso,  enderezó la espalda y le soltó una sonora bofetada.

Asunción.-  ¿Dónde has estado? A ver, ¿tú que te has creído? ¡Pasa que te vas a enterar!

            Acto seguido, se abalanzó sobre él abrazándolo y besándolo.   Él, le echó una mano por la espalda y otra a las corvas de sus piernas, y en brazos, la llevó para depositarla en su vieja butaca junto a la ventana.

Asunción.- ay hijo mío, estás vivo. Todos los amaneceres, asomada a esta ventana, esperando con paciencia tu regreso.   Decían que estaba loca, pero algo me decía que algún día aparecerías, y te volvería a ver en esta tierra, y no en el cielo.

Samuel.- ¡que despiste! Espere madre

       Samuel salió corriendo a la calle.      Weza sentado en una piedra esperaba paciente pensando en que a partir de ese momento, ya nada sería lo mismo.

Samuel.- vamos hermano, pasa, tienes que conocer a nuestra madre

    Esas palabras le llenaron sus grandes ojos de lágrimas.   Tras frotárselos y tragar saliva, se levantó  para entrar

Samuel.-  mire madre, este es mi hermano, su hijo

           Ella se acercó y lo abrazó por la cintura apoyando la cara en su pecho.  Cerró los ojos para poder escuchar la nobleza de los latidos de su gran corazón.   Luego alzó la mirada y con una sonrisa de satisfacción, lo miró a los ojos.

Weza.- ¿la puedo llamar Madre?

Asunción.- ¿pues como me piensas llamar si no?  Vamos, vamos, sentaros hijos míos que tendréis hambre.

         Enseguida sacó una hogaza de pan y un buen cacho de longaniza.

Asunción.- ya veis que cosas.  La mar me robó a mi padre, años más tarde a mi marido;  hasta el fondo del alma me robó, y ahora en compensación, por fin me ha regalado algo.    Un nuevo hijo, grandote y oscuro.

 

          -Tras unos segundos de silencio replicó en voz baja-

 

                .- PERO QUE FEO ERES JODÍO.

 

 

 


 

---------- FIN ------

 

Boceto terminado en: 31 de Julio de 2017

N.º de registro: 8lUkkZUx-2021-06-29T11:57:27.743



Cuanto tiempo "40"

 

         Se acercaba el día del cumpleaños de Susana y unos días más tarde de este,  el cumplimiento de los meses acordados.  

  La vida seguía su curso, ni cuenta de que se aproximaba ese momento.         D. Fernando los mandó llamar, quería hacerles un encargo muy especial, por lo que Ricardo los recogió para llevarlos a comer a su casa.

        -entraron por la puerta de servicio-

Samuel.- ¿no están las niñas?

Ricardo.- no, hoy comen en casa de una amiga

Weza.- ah sí, algo de eso hablaban el sábado pasado con Paula

Samuel.- esa sí que está como una cabra

Weza.- pero es maja

Ricardo.- vamos dejaros de rollos

        ---Fueron directos al despacho--

 Fernando.- como ya sabéis, mi hija está empeñada en que unos peludos actúen en su fiesta y también sabréis que dos días después acaba vuestra palabra dada.

     Quiero que la fiesta la organicéis vosotros.

Samuel.- ¿y sabremos hacerlo?

Fernando.- tenéis una semana por delante, y también Ricardo os echará una mano.   Por la mañana, mi esposa y yo, nos iremos de viaje y cuando volvamos, quiero ver la casa y el jardín,  tal y como la dejamos al partir

Weza.- vaya marrón

Ricardo.- ¿y por qué yo?

 Fernando.-  los tres y no hay más que hablar, ahora vamos a comer ya lo he hablado con mi esposa y  está esperando en el salón.

   -lo que no entendían era al porqué de aquella comida-

       La esposa quería saber en qué manos dejaba su casa. Ya los conocía, pero no tanto como para irse tranquila.

      Empezó a hablar del viaje que iban a realizar.  Hacía años que lo tenían programado, pero por unas cosas y por otras, siempre se había pospuesto para otra ocasión.  

       Una semana recorriendo el litoral gallego, con una parada especial en Finisterre para llorarle al mar y de vuelta visitar Santiago para rezar al apóstol.

 

             Para Susana todo tenía que ser una sorpresa, la madre  organizaría la fiesta como cada año lo hacían, contratando el bufé y actividades para la tarde en la piscina del hotel.      Cuando volviesen a casa todo debía estar preparado para la gran noche.

       D. Fernando hablaría con un par de padres, para que al recoger a los amigos en el hotel, los llevasen hasta su casa, sabiendo que esa noche dormirían allí.

        Ricardo las recogería a ellas y algún imprevisto les haría llegar un poco más tarde, así todo estaría a punto para la gran fiesta.

             Susana y Judit, no podían creer que sus “nuevos” amigos, no fueran al cumpleaños.    Todo por un viaje de trabajo.  Que fastidio, ellos no podían aplazar la cita para otro día.  El que sus padres estuviesen también de viaje parecía importarles menos, aunque no lo entendían en una fecha tan señalada.

 

         A las doce de la mañana, los D. Ricardo y señora, salían de viaje dejando en casa a dos malhumoradas hijas, que veían como aquel día que debía de ser tan especial, se había ido torciendo para acabar en un día más.

 - Después de comer, Ricardo las recogía para llevarlas –

 Susana.- vaya mierda de cumpleaños

 Ricardo.- pero si tenéis fiesta en el hotel

 Susana.- de todo lo que he pedido, nada, y todo por culpa de mi madre.  Tengo unas ganas de irme de casa

Ricardo.- no digas eso, no tienes razón

Judit.- yo no digo nada, también se podían haber ido de viaje mañana, o pasado

Susana.- por lo menos eso

       Al dejarlas allí, Ricardo se sentía mal, las crías tenían razón, pero él nada podía hacer.

           Cuando volvió a casa, unos camiones ya estaban esperando para descargar y comenzar a montar todo:

  El escenario, el equipo de sonido y  las luces.  

    A un lado una barra donde saciar la sed a base de todo tipo de granizados combinados y al fondo una pequeña carpa cerrada, con el suelo cubierto de colchonetas para todos juntos acabar allí la noche.

      Weza, Samuel, los camareros y los componentes del grupo, una vez realizadas las pruebas y quedar todo dispuesto, cenarían en un restaurante cercano.

      A la hora acordada, los padres de los chicos y Ricardo esperaban en la puerta del hotel para recogerlos.

     Inesperadamente allí se presentaron D. Fernando y su esposa, que habían cambiado el billete de avión para la tarde del día siguiente.   En la sala donde se celebraba el cumpleaños, la música paró de golpe.  El matrimonio entró y juntos dieron un gran grito.

                         .- FELIZ CUMPLEAÑOS

             -Susana corrió a abrazarlos –

 Susana.- estáis aquí. Creía que no, pero este es el mejor regalo, gracias

 Fernando.- ahora vamos a la cafetería y nos tomamos algo los cuatro juntos, que ya eres mayor de edad

Susana.- ¿con alcohol?

Madre.- no te confundas

   -Así harían un poco de tiempo para que al llegar, todos estuviesen preparados para recibirla-

              Todo oscuro, en silencio.  Al encender la luz, allí sentados estaban Black & White, como ellas los llamaban cariñosamente.  

Judit.- ¿pero qué hacéis aquí?

Susana.- ay papá que alegría

Madre.-pero no llores

                     -ellos se acercaron para abrazarla-

Susana.- tontos, que sois tontos, dejarme en paz

   Ricardo corrió las cortinas de los ventanales que daban al jardín, los focos se encendieron lanzando sus haces de luz hacia el cielo ante un gesto de incredulidad y antes de que esos haces se concentrasen en el escenario unos acordes de guitarra comenzaron a sonar.

   Lo chillidos de aquella loca eran insoportables, corrió al jardín, se movía por el césped sin sentido como un muñeco al que le acaban de dar cuerda.  De repente quedó sentada en el centro, mirando embobada hacia el escenario.

 

      Una hora de actuación y el vecindario por fin, pudo descansar en paz.   Los jóvenes, todos metidos en la carpa fueron aguantando el sueño, hasta que como luciérnagas, el cansancio uno a uno los fue apagando.

      Mañana de descanso para todos, nadie iría a  recoger nada hasta la tarde.

          ---Los padres partieron de viaje y Ricardo quedó a cargo de todo---

        A la vuelta del viaje por tierras Gallegas, el contrato de tres meses había expirado.    D. Fernando los volvió a llamar y de nuevo se encontraron sentados a comer en la misma mesa, las cinco personas de la vez anterior, pero esta vez con un motivo muy diferente.

      

 


sábado, 29 de julio de 2017

Dudas "37" , "38" y "39"

 “37”  Dudas

 

          En aquella oficina no entraba nadie ni a preguntar la hora.          El trabajo encomendado se limitaba a ir un par de días por la tarde a la piscina del hotel  y a salir los viernes y sábados por la noche al encuentro de aquella pandilla de adolescentes de la cual formaban parte como dos más de la misma.   Luego a la una y media como muy tarde, los metían en la parte trasera del todo terreno y los iban dejando en la puerta de casa, uno por uno, por lo que todos los padres les estaban súper agradecidos.

    - aunque no les agradase demasiado que tuviesen tanta amistad con dos personas mayores y tendencias sexuales indefinidas-.

        Nadie excepto Ricardo sabía que estos habían sido contratados por D. Fernando, pero gracias a la relación de amistad con los chavales, eran invitados a todas sus fiestas.    Momentos de reunión y conversación, en que las madres juntas aprovechaban para indagar en las ocupaciones e intenciones que aquellos dos “extraños”.

 

   Weza, empezó a buscar información sobre el Bahamas y guzmán. Lo más sencillo sería preguntar a D. Fernando, pero quería saberlo todo y este le daría una información sesgada y acorde a su conveniencia.

       Por otro lado Samuel, intentaba encontrar el pasado que se había esfumado de su memoria, buscando noticias de cosas ocurridas en las costas gallegas tiempo atrás, teniendo en cuenta que según Weza fue por donde le encontraron y el idioma portugués tan solo lo chapurreaba.

     Cada mínimo dato era archivado y por la noche entre los dos, en casa lo analizaban, intentando entender que paso podían dar a la mañana siguiente para encontrar algo nuevo.

          Weza y Samuel se encontraban en puntos opuestos de búsqueda.        Sobre el Bahamas y Guzmán, no había casi ninguna referencia y las pocas que había se referían a otras personas o cosas.        Sin embargo, sucesos en las costas gallegas había demasiados.      Aquel otoño pasado habían tenido un tiempo muy revuelto y un día sí y otro también, se sucedían las catástrofes en aquellas costas.   El mar había hecho acopio de barcos y personas, por eso Samuel pasaba bastante tiempo mirando las imágenes adjuntas de pueblos y puertos, intentando recordar alguna y eso le sirviese de pista.

 Tanto tiempo en aquel barco provocaba que el concepto del tiempo resultase indefinido.  Weza no podía precisar el mes, ni día concreto en el que lo encontraron.   

             La solución pasaba por hablar con D. Fernando, al menos los datos que les diera podrían proporcionarle un punto de inicio, aunque solo fuera el nombre real de Guzmán.  Samuel intentaría que le dijera como ponerse en contacto con el Bahamas  o que él mismo  preguntase el día en que lo encontraron y las coordenadas.

       -Guzmán llevaba todo anotado en un libro que cada noche guardaba bajo llave-

      Ya le habían dejado caer varias veces preguntas para ver si daba alguna contestación.   Siempre daba la vuelta y marchaba, sabiendo de su poder.     Incluso Ricardo le había sugerido que al menos les diera alguna indicación por donde buscar   -Siempre el silencio era su respuesta-

            A los pocos días, esperaban sentados cuando llegó D. Fernando.    Entró y dio unos contratos a Samuel para su firma.   Weza se levantó y se apostó junto a la mesa.

Weza.- quiero el nombre verdadero junto con los apellidos de Guzmán.

       -D. Fernando hizo oídos sordos y una vez firmados los papeles por Samuel, cuando se disponía a salir, ese día, el brazo de Weza le impidió la salida.

Fernando.- ¿Quién te has pensado tú que eres?

Weza.- soy yo.  Alguien que quiere saber la verdad

 Fernando.- el antiguo Guzmán, decidió morir ahogado hace muchos años,  dejar atrás  tierra firme y yo lo tengo que respetar

Weza.- necesitamos saber al menos el día exacto, en que encontramos atado a aquella boya  a Samuel y solo usted puede  ponérsele en contacto con él para preguntárselo

Fernando.- que tonto eres, eso ya se lo pregunté una vez y aún no he recibido respuesta.    La razón no la sé, en él está la decisión de cuando responder.

Samuel.- pues vuélvale a preguntar

Fernando.- que poco conocéis a Guzmán y ahora aparta ese brazo que tengo prisa

 

“38” Dudas

     D. Fernando, por primera vez habló abiertamente con Ricardo sobre ese tema en el trayecto de vuelta a casa.  

Sabia de la importancia que tenía para Samuel recuperar su pasado, por lo que cuando pudiera, intentaría volver a preguntar a Guzmán.    Aunque este era muy prudente  y jamás decía ni una palabra que no fuera absolutamente necesaria, pues un error podría poner en peligro a toda la tripulación.

  Ricardo por su parte, ahora ya tenía un pie, para poder preguntar sobre el tema e intentar sonsacarle algo que pudiese interesarles.

        Weza empezó a mirar en los contratos que había en los cajones.      Todas las compras que según aquellos papeles habían sido asesoradas por la oficina, se referían a cereal importado desde Hispanoamérica y a productos cárnicos exportados al sur de África.    Eran las rutas que solía hacer el Bahamas, pero que extraño,  no cargaba en ningún puerto, siempre lo hacía en alta mar  y a través de lanchas, y estaba claro que de cereal y carne, nada de nada.

     Esperaría a que partiese o llegase un nuevo buque de carga para saber realmente donde estaban metidos.

            Por las tardes, a última hora cuando la actividad en el puerto se realizaba entre claros y oscuros,  con la excusa de pasear junto al mar se pasaban por delante de las naves.      La de D. Fernando, siempre estaba llena de conteiner, que se movían de un lado a otro. 

  La casualidad y la vistosidad de aquella cabeza tractora rotulada con la cara de un leopardo, quiso que se fijasen en lo que transportaba.     El mismo conteiner que había salido días antes de la nave, con la particularidad de que tenía una esquina totalmente abollada,  volvía a entrar de nuevo en ella.

            Con el móvil fueron fotografiando uno a uno, los conteiner que salían y al poco tiempo volvían a su sitio.

  A Samuel le gustaba fijarse en las grúas que los apilaban con precisión.  En un movimiento inesperado se pudo percatar de cómo el error de un operario, no hizo saltar el dispositivo de cables de seguridad   –aquellos grandes conteiner estaban vacios-

       Los que bajaban y subían a los buques de carga, los de la nave y los que transportaban los camiones, todos estaban vacios.   Solo alguno de vez en cuando, tal vez por ser más antiguo y de un material más pasado hacía que los rodamientos que se deslizaban sobre los raíles de acero, parecían cambiar el ruido al soportar algo más de peso.

             Pero eso no tenía sentido, vieron partir un buque cargado de conteiner vacios de puerto.     Todo indicaba que se dirigía a  Argentina, pero a los dos días el mismo buque, volvía a descargar los mismos conteiner en la  misma nave.

       Todo aquello era muy raro, pero a ellos no les importaba a que se dedicaba D. Fernando, eso no era problema suyo, pero podrían utilizarlo para obtener algo a cambio.

        No haría falta.  Al podo tiempo un día llegó Ricardo a casa.

Ricardo.- a ver chicos traigo noticias

Samuel.- ¿qué pasa?

Ricardo.- oye, de esto ni una palabra a nadie

Weza.- por su puesto

 Ricardo.- me ha dicho D. Fernando que os diga que en una semana, tal vez sepa el día de tu rescate y  para calmar la curiosidad, que Weza busque en los diarios de octubre de hace dieciocho años a  Rogelio Márquez.

Weza.-Gracias Ricardo

Ricardo.-Esto no puede salir de aquí, discreción, no es nada  bueno remover el pasado

Samuel.- ¿porqué hay tantos contenedores vacios en la nave?

Ricardo.- Weza ¿tú, has oído algo?

Weza.- no, yo no

Ricardo.- yo tampoco, habrá sido el aire que ha movido las cortinas

       -Ahora ya tendrían datos para empezar a buscar el pasado de Samuel y Guzmán-

Samuel.- ¿Qué pensaría Guzmán si sospechase que estábamos investigando su pasado?

Weza.- nos colgaría por el cuello

Samuel.- ¿y por qué lo haces?

Weza.- no lo sé, pero desde que llegamos…  aquí hay algo oscuro y el está pagando las culpas de otro

Samuel.- él lo ha elegido así y tú no eres quien

Weza.- bueno, solo saber quién era.


“39” Dudas

          En ningún diario de Málaga, había noticia  alguna que hiciera referencia a aquel nombre.

         Mediante filtros de búsqueda llegó a una página de sucesos donde se resaltaba en negrita Rogelio Márquez en el buscador de google:

 ---continúa la búsqueda de  un hombre que desapareció en el puerto de Valencia, tras haber caído al agua con su vehículo, culminando así la  persecución de la policía.

       Rogelio Márquez  está considerado como el cabecilla de la banda que más robos ha protagonizado en obras de arte en los últimos años por toda Europa----.

 Weza.- mira Samuel, ya lo encontré, menudo firma estaba hecho el amigo.   Bueno, desaparecer fue una forma de librarse de la policía

Samuel.- si que es raro  ¿porqué nunca quiso volver?  Podía haberse hecho una identidad nueva

Weza.- lo que creo, es que tienes razón y no está bien que rebusquemos en el pasado

Samuel.- tengo unas ganas de saber algo por dónde empezar a buscar en el mío

Weza.- tú eres diferente, no tienes nada que ocultar

Samuel.- ¿y tú, qué escondes?

Weza.- un error de juventud, que me llevó a cometer un delito tras otro, hasta terminar demasiado metido en la mierda y en una de mis fugas, pues terminé por fin enrolándome en el Bahamas

Samuel.- ¿pero un  error?

Weza.- demasiados y cada cual más grande. La justicia y las cárceles de otros sitios no son como las de aquí

Samuel.- bueno, no pasa nada,  eso ya pasó.    Algún día, el que te apetezca, ya me lo contarás

 

         Las influencias opacas habían dado sus resultados, por fin eran ciudadanos españoles.  Ricardo se presentó para adelantarles  que a la mañana siguiente debían ir en persona a recoger el ansiado documento.       Esa noche cenarían los tres juntos para celebrarlo por todo lo alto.

         Mientras ellos brindaban por ese país del que ya formaban parte de pleno derecho, en el contestador automático de la oficina de la nave, una voz alterada dejaba un mensaje al tiempo que se oía de fondo un gran estruendo  -Diez de noviembre-.

      De madrugada la CNN, difundía una información de última hora.

  ---En una operación internacional contra el narcotráfico, tras años de búsqueda, se ha localizado al Bahamas.

            Barco que según datos de los servicios aduaneros transporta los mayores cargamentos de estupefacientes y armamento por todo el mundo.   Al ser requerido por las autoridades marítimas, este ha abierto fuego de artillería pesada contra la fragata de la armada, que en su defensa ha respondido con varios torpedos que han impactado en la línea de flotación, provocando el hundimiento de dicho barco.

     A estas horas se desplazan hasta el lugar equipos de rescate para intentar recuperar tanto los cuerpos de la tripulación, así como el cargamento de sus bodegas, que según fuentes del ministerio de defensa podría tratarse de armas automáticas con destino  a Sierra Leona----.

   D. Fernando se lo notificaría personalmente al llegar al local.     Mientras ellos, aún dormidos abrazaban su nueva condición legal.   Hoy no tenían prisa por levantarse; hasta las doce no debían de ir a recoger los nuevos documentos.

 

           -El timbre insistente, les hizo levantarse-

Fernando.- vamos holgazanes, abrir la puerta

         -entre legañas pudieron ver las caras tristes de Ricardo y D. Fernando-

Samuel.- ¿qué os pasa?

Weza.- ¿ocurre algo?

Fernando.- Venia a daros una buena noticia, pero esa ya la sabéis

Weza.- pero tampoco es para que se ponga así, Ricardo lo hizo con buena intención

Fernando.- él os dio la buena yo os tengo que dar la mala

Samuel.- ¿le ha pasado algo a su familia?

Ricardo.- Sentaros.

            -encendió el televisor y selecciono el canal de noticias CNN-

Fernando.- dentro de unos momentos darán comienzo los repasos de titulares, mejor que lo oigáis vosotros

         -efectivamente, no tardó en repetirse la noticia-

Weza.- eso es mentira, imposible, hay que hacer algo

Ricardo.- ¿y qué podemos hacer?

Samuel.- que se sepa la verdad, nunca el Bahamas utilizó armas

Fernando.- ¿y cómo lo piensas demostrar?

Weza.- no lo sé, pero esto no puede quedar así

Fernando.- sí Weza, esto va a quedar así y nada ni nadie puede  impedirlo

Weza.- al menos averiguar el paradero de los amigos que hayan podido sobrevivir, saber donde los han llevado

Fernando.- créeme si te garantizo que ninguno de ellos lo habrá logrado, en ciertas acciones no hay testigos

        -la losa de la desolación y la impotencia cayó sobre ellos, desde aquel momento el Bahamas y su tripulación, pasarían a una historia jamás escrita, como tantas otras-