Guzmán.-
¿ya estáis más calmados?
Weza.-
vamos, abre la puerta de una vez
Tras ella les esperaba un tazón de
caldo para cada uno. Pero Guzmán se
interpuso en su camino.
Guzmán.-
¿lo habéis solucionado?
Weza.-
que sí, pesado. Pregunta y te responderemos
Guzmán.-
ese atajo ya me lo conozco. Mejor que me
cuente lo ocurrido desde el principio el resucitado
Samuel.-
la verdad, es que yo, sabiendo las normas
Weza.-
bueno sabiéndolas a medias
Guzmán.-
¡tú cállate!
Weza.-
nadie se las había explicado
Guzmán.-
si vuelve hablar lo tiráis de nuevo al fondo de la bodega
Samuel.-
bueno, bueno, tranquilo. El caso es que la curiosidad lógica me hizo
abrir una caja y al ver todas aquellas pistolas cogí una y un puñado de balas
para rellenar el cargador, con el único fin de protegernos en caso de agresión.
Y el resto de lo que pasó ya lo sabéis.
Guzmán.-
¿y porque la llevaste a la isla?
Samuel.-
pues, por si acaso pasaba lo que pasó
Guzmán.-
no, eso no es una escusa que lo justifique
Samuel.-
¿y qué habría pasado si no llego a cometer ese error? El problema es que no me arrepiento, se que
hice mal, pero me alegro
Guzmán.-
es algo complicado de entender para ti, pero las normas están para cumplirse
Samuel.-
lo sé, así que en la próxima parada, abandonaré el barco
Guzmán.-
ahora sí, ¿Qué tienes que decir tú?
Weza.-
nada, que mentí para protegerlo, como tú mismo habrías hecho por cualquiera de
nosotros
-
Patrik (el cocinero) levantó la mano –
Patrik.-
la pistola ya está en el mar, yo voto por que se quede y que no se vuelva a
repetir. Prepararé una buena salsa y mañana comeremos pescado fresco.
Berto.-
quién crea que se le debe dar la oportunidad que alce su mano
Con la mirada llena de dudas y
esperando esto no sirviese como precedente, uno a uno fueron despegando sus
brazos del cuerpo, para poner una mano en alto.
El último en pronunciarse a favor fue
Guzmán.
Guzmán.-
¿todos estamos de acuerdo? Pues bien, arranquemos los motores otro cargamento
nos espera.
La tripulación se dispersó de inmediato, cada uno sabía cuál era su
tarea y allí ya no pintaban nada.
-
Weza se quedó parado, pensativo. -
Guzmán.-
¿Qué te pasa? ¿No estás contento?
Weza.-
no lo sé. Yo ya me había hecho a la idea
de visitar España
Samuel.-
abriré las compuertas que entre el aire fresco y bajaré a estirar las redes,
esta noche toca pesca
Weza.-
mientras se airea, acerquémonos a la cocina a ver qué pillamos. Estoy muerto de
hambre
-Antes de cruzar la puerta, el cocinero los paró en seco-.
Patrik.-
Stop. Ni se os ocurra entrar con ese olor a puerco
Samuel.-
danos algo
Patrik.-
a bañarse, y mientras os preparo algo
Weza.-
¿unas tortitas como tente en pie?
Patrik.-
tortitas, tortitas… ¡A bañarse!
El Bahamas se dirigía a recoger un alijo que deberían descargar en las
costas del sur de Portugal. Si algo tenían de sobra era tiempo para tomar una
decisión libremente.

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