“35” Transición
Cuando
estaba atardeciendo recibieron la llamada de Ricardo. Era
viernes y había escuchado como quedaban con los amigos para ir a un pub del
centro, donde había una actuación en directo de un grupito de la zona.
Para evitar complicaciones decidieron
salir para allá, aparcar tranquilamente y después de cenar ir hasta ese sitio
para que los encontrasen por sorpresa.
Durante el trayecto, Weza iba pensando en
la manera de deshacer el mal entendido, pero a Samuel le apetecía seguirles el
juego para tener más sencillo el cautivar la amistad de las adolescentes –a
un hombre ¿Cómo le iban a contar sus intimidades unas
adolescentes?
--Imposible-
Tras dejar el coche en un buen sitio y
cercano al pub, entraron en un restaurante de estilo muy coqueto.
Se sentaron a cenar y el camarero les
atendió con “demasiada” delicadeza y voz sutil. Weza, que no estaba para bromas, hizo ademán
de levantarse de la silla con cara de pocos amigos y solo se le ocurrió a
Samuel que decirle: .- por favor
cariño, no se me enoje
Weza no pudo aguantarse, se puso de
pie, clavó los puños en la mesa y cuando iba a proferir una blasfemia mirando coléricamente a Samuel. Este puso cara de bueno haciéndole una
graciosa caída de pestañas al tiempo que inclinaba levemente la cabeza hacia un
lado.
De la garganta de Weza, solo salió una
carcajada tan estruendosa, que
sobresalto a todos los comensales que allí se encontraban. Ante
aquello, no podía hacer otra cosa; o lo mataba o lo dejaba por imposible.
Samuel le
había roto todos los esquemas. Qué más daba lo que los demás pensasen de
aquella amistad.
-De todas
formas –
Weza.-
oye no me jodas ¡eh! Mariconadas las justas
Samuel.- no, no,
de celos nada. Pero como se te ocurra
mirar a otro tiernamente
-Cerró los ojos, aspiró profundamente y
resopló-
Weza.-
coño Samuel, vale ya
Samuel.- tienes
razón, es que me hace gracia y el caso es que no sé porqué
Weza.- vamos a
terminar de cenar y nos vamos, que nos está mirando raro todo el mundo. Al final nos van a conocer en toda la ciudad.
Cuando llegaron al pub, tan solo en
el local, un encargado y los camareros colocando.
Los músicos estaban terminando de hacer la
prueba de sonido y bueno, no estaba mal el grupo.
Escogieron
un sitio desde donde se pudiera ver bien la actuación y al mismo tiempo
visibles, cuando entrase la panda de amigos.
Hasta que empezó a llegar gente,
aprovecharon para hablar con los componentes del grupo e informarse de cosas que
pudiesen dar pie a una conversación sobre sus composiciones. Lo
que seguro les haría que les prestasen más atención Susana y Judit.
Por suerte algunos de la pandilla
llegaron pronto, las mesas que estaban a su lado aún estaban vacías.
Al verlos
allí mostraron sorpresa y alegría de coincidir.
Juanma.- buenas
noches, que sorpresa
Samuel.- hola
¿Qué, a ver al grupo?
Weza.-
sentaros aquí y tomar algo
Pedro.- no
queremos molestar
Samuel.- no
molestáis ¿y el resto?
Javi.- ahora
vendrán
-el
guitarra del grupo se acercó a chocar su puño contra el puño de Weza, para
darle las gracias por las copas que habían encontrado pagadas en la barra-
Pedro.- ¿los
conocéis?
Weza.- un poco
Juanma.- que
suerte, verás cuando se entere Susana
Samuel.- luego
si tienen tiempo se los presentamos
-Luego
se levantó y se fue hasta la barra-
Samuel.- oye ¿os
puedo pedir un favor?
Baterista.-
tú dirás
Samuel.-
podríais dedicarle una canción a Susana; es una seguidora vuestra y está al
llegar
Bajista.- pues
claro, sin problemas, pero tú nos indicas quien es
“36” Transición
Pasada media hora, la sala estaba
totalmente llena. Unos sitios reservados para las tres más tardonas y el
concierto a punto de empezar.
Las
baquetas del batería marcaban el inicio del primer tema y entre el público,
Susana, Judit y Clara se abrían paso para llegar hasta sus amigos.
Javi.-
¿siempre sois las últimas?
Judit.- anda,
que sorpresa, ahora ya estamos todos
Weza.- gracias Judit, eres muy amable
Una canción tras otra, eran aplaudidas con
entusiasmo por un público entregado. Samuel
hizo una señal de "OK" indicando con un gesto quien era Susana.
-El Bajista,
se dirigió al centro del escenario para susurrarle algo al cantante al oído-
Cantante.- amigos,
hoy queremos dedicarle este tema a alguien muy especial.
-todos miraban a su alrededor sin saber a
quién se refería-
Cantante.- un
aplauso para esta linda mujer… ¡Susana!
El tema empezó a sonar entre los
aplausos.
El cantante se acercó hasta ella, para
cogerla de la mano y llevarla “casi a la
fuerza” para que subiese al escenario y
le acompañase a cantar el estribillo.
Las allí presentes se morían de la envidia y
a Susana, entre la emoción y la vergüenza, ni le salía la voz.
La actuación siguió su curso. Se
aproximaba la hora de irse a casa.
Aquellos adolescentes tenían fijado un límite y si no lo respetaban les
caería un severo castigo.
Una pena que se tuviesen que ir sin poder
terminar de ver la actuación y pedirles un autógrafo.
Clara.- vamos
Susana que ya llegamos tarde
Susana.- esperar
un poco, solo cinco minutos
Judit.- yo me
voy que luego papá se pone como una fiera y a ver quien lo aguanta
Pedro.- no te
hagas la remolona, que por hoy ya está bien
Susana.- cuando
cumpla los dieciocho, voy a volver a la hora que me dé la gana –mientras malhumorada, se levantaba del
asiento y con su mano dedicaba un adiós al grupo-
Ellos esperaron hasta el final, con el fin de agradecerles la dedicatoria,
invitarlos a una ronda, e intercambiar sus números de teléfono para seguir en
contacto.
Al día siguiente, a media mañana se
presentó Ricardo en la oficina. –Claro era sábado, estaba cerrada- cruzó la calle y llamó al timbre.
Weza.- ¿Quién
es? –Por medio del interfono-
Ricardo.- abre,
soy yo
Samuel.- ¿Quién
era?
Weza.- es
Ricardo, a ver que quiere
Ricardo.- qué ¿ya
os habéis levantado?
Samuel.- hace
rato, pasa, pasa, que lo mismo tú ni has desayunado
Ricardo.- el
desayuno mío ya lo tengo en los zapatos
Weza.- estoy
haciendo unas tostadas ¿te apetece una?
Samuel.- pues
claro que le apetece
Ricardo.- ¿Qué tal se dio la noche?
Samuel.- bien,
estuvimos con las chicas y sus amigos en el pub y a la hora se fueron a casa
Weza.- venga,
a la mesa, que se enfrían
Ricardo.- anda
que menuda la que habéis liado
Samuel.-
¿nosotros?
Ricardo.- sí
vosotros, está hoy vuestro querido jefe que se sube por las paredes
Weza.- ¿Qué?
Ricardo.- Susana
se ha levantado súper contenta, toda la mañana canturreando una canción
Samuel.- ¿y qué
problema hay?
Ricardo.- pues
que gracias la ocurrencia de alguno de vosotros, ahora se ha empeñado en que
para la fiesta de su dieciocho cumpleaños, quiere que D. Fernando ceda y
contrate a ese grupo, para que actúen en el jardín y está de pesada, que es
inaguantable
Samuel.- pues
que contrate a esos chavales y dé la fiesta.
Qué más da... Además son muy majos, hasta me hicieron caso y
le dedicaron una canción, y la subieron al escenario
Ricardo.- bien
sabía yo que algo tenías que ver vosotros. ¿Unos
peludos tocando en casa del jefe? Pues
menuda es la señora
Weza.- pues
más le vale que se vaya acostumbrando, dentro de nada veo el jardín de la casa
con tiendas de campaña.
Ricardo.- ¿Por
qué con tiendas de campaña?
Samuel.-porque
como se le meta en la cabeza a la niña,
en vez de una actuación van hacer hasta una acampada. Así que mejor no poner muchas pegas
Ricardo.- no, por
ahí sí que no pasa la señora
Samuel.- bueno,
bueno, tú deja andar al camino; que torres más altas han caído

Súper entretenido el capítulo. 👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻
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