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miércoles, 12 de julio de 2017

Injusticia "18"

 

           Cuando se disponía a llevar a cabo su plan, una mano se posó en su hombro apretando con unos fuertes dedos.

Abbud.- musaso yo decir bajar abajo y tu insistir en estar bajo estrellas

Samuel.- déjame Abbud, yo sé lo que hago

Abbud.- yo también saber lo que tú haces

 

  Con un golpe seco en la nuca, Samuel cayó desplomado al suelo.     Cuando volvió en sí, estaba atado con las muñecas a la espalda sujeto a un poste de hierro situado a los pies de la hamaca.

Samuel.- ¡desátame ahora mismo!

Abbud.- callar y dejar dormir o  yo tapar la boca con trapo lleno de grasa.  Prometo, mucho asco

Samuel.- te vas a acordar de esto

Tayyeb.- si no dejar dormir, tú sí que recordar muchos  años esta noche

          Estaba claro que esa batalla estaba perdida y que si seguía en su empeño iba a ser peor.      No le quedó  más remedio que callarse y dormirse.

              Cuando despertó, se vio rodeado por todos con Guzmán al frente.

Casio.- ¿Qué pensabas hacer? No nos gusta la gente que hace las cosas a escondidas   ¿te quieres ir?   Vete,  aquí nadie está prisionero, pero solo las ratas abandonan el barco cuando la cosa se pone fea.

Samuel.- intenté hablar con vosotros y nadie quiso escucharme

Berto.- los hombres no escapan llorando

Samuel.- lo primero que hice ayer, fue escribir en la bodega la verdad de lo sucedido, eso que no quisisteis escuchar.

      Lo desataron y bajaron para leer lo que había escrito. Sus letras en tiza estaban borrosas, alguien había pasado algo sobre ellas dejándolas ilegibles para cualquiera excepto para él.

Guzmán.- esto no hay quien lo lea

Samuel.- yo os lo leeré

             - En ese momento una sombra negra salió de entre las cajas –

Weza.- no hay nada que leer, él solo quiere protegerme

Samuel.- eso es mentira.   El arma la robé yo.   Yo la lleve a esa isla y solo yo pensaba utilizarla contra aquellos desalmados, pero él me la arrebató de las manos

Weza.- eso es mentira  ¡demuéstralo si puedes! 

       -Los dos se enzarzaron en una discusión –

    .- ¡Basta YA! -gritó Guzmán- Los dos juntos quedareis confinados en la bodega  hasta que toméis la decisión de decir la verdad.  Y que a nadie se le ocurra bajarles agua o comida.

     

   Con los ojos llenos de cólera, cada uno de ellos se fue a un rincón oscruro apretando sus puños y farfullando improperios hacia todo lo habido y por haber bajo la capa del cielo.      Sin dirigirse ni una palabra estuvieron varias horas, ninguno de los dos iba a permitir que el otro cargase con las culpas.

Samuel.- ya está bien ¿por qué haces esto? Este es tu sitio, tu familia y yo soy un extraño, que no tiene ni pasado.   A saber quién soy.   Tal vez alguien que no dudaría en delataros a la mínima oportunidad.

Weza.- cállate de una vez, eres mi hermano  ¿Si te fueras de aquí donde irías?  No sabes nada ni siquiera recuerdas tu verdadero nombre. Serías carne de presidio en cuanto pusieras los pies en tierra

Samuel.- ¿y tú que serás? Lo mismo

Weza.- sí, puede que tengas razón, pero yo ya lo conozco y sé cómo vivir en ese sitio

Samuel.- me da igual, porque no voy a permitir que cargues con culpas que no te pertenecen 

Weza.- está bien, entonces nos iremos los dos, pero dime   ¿Porqué tuviste que coger esa pistola?

Samuel.- no lo sé, por si acaso algún día teníamos que defendernos de alguien.  Ya ves, de hecho gracias a ella,  estamos todos a bordo sanos y salvos

 Weza.- no lo entiendes, es que tú no lo entiendes.   Eres un zoquete.   Lo importante es cómo vivimos.    Así nuestra vida tiene sentido.    Si no es así,  mejor estar muertos

Samuel.- vamos a contar la verdad y que hagan con nosotros lo que quieran.  Según tú esa es la justicia del Bahamas y eso es lo que tiene que ser para que la vida tenga una razón de ser.   Pues adelante, respetemos este modo de vida, sus decisiones y sus consecuencias.

 

 


1 comentario:

  1. Mundo de piratas, caracolas y sirenas con la nariz empolvada. Seguimos la historia de un barco en el Caribe que sorprende con las historias marineras o no...

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