Al llegar a Málaga, un cochazo
con los cristales tintados y un joven trajeado junto a la puerta, esperaban a pie de la pasarela.
El capitán les indico que bajasen y de dirigiesen hacía él. Se
despidió de ellos deseándoles suerte e hizo un gesto alzando el dedo pulgar,
que fue correspondido con un gesto idéntico por el trajeado joven.
Cuando se encontraban a escasos dos
metros, este abrió la puerta trasera.
Ricardo.-
pasen, Don Fernando les espera
El joven solo era el chófer. Puso
el motor en marcha y bajó el cristal que
separaba el compartimento trasero.
Ricardo.-
primero daremos una vuelta por la ciudad para que la conozcan
Ellos callados, él diciendo el nombre de las calles por las que
pasaban y los sitios de interés.
El joven paró frente a una tienda, giró la cabeza para mirarlos de
arriba abajo, bajo del coche, y al rato volvió con unas bolsas.
Ricardo.-
pónganse estas ropas, que estarán más visibles
Volvieron dirección al
puerto. El cochazo entró en una gran nave llena de
conteiner. Las grúas recorrían el techo apilándolos en
varias alturas.
Fueron hasta la oficina, ante la atenta mirada de los trabajadores (muy
importantes tenían que ser aquellos dos, para que D. Fernando los mandase a
buscar con su coche).
Ricardo.-
¿D. Fernando?
Fernando.-
que pasen a mi despacho, ahora voy
Tras entrar quedaron solos, de pie junto a la puerta observando
sorprendidos el lujo de aquella habitación.
Samuel.-
ostras, vaya despacho
Weza.-
calla que te van a oír
Samuel.-
¿a que se dedicará este tío?
Weza.-
eso no nos importa
Samuel.-
¿estás nervioso?
Weza.- calla que viene
Fernando.-
vosotros debéis ser Weza y Samuel, bien, bien,
Weza.-
si señor
Fernando.-
sentaros -indicando con la palma de la
mano un gran sillón que hacía rinconera-
Fernando.- ¿Qué os apetece tomar? –Abriendo un mueble
bar oculto tras un cuadro-
Se miraron entre sí, sin pronunciar
palabra.
Fernando.-
ante la duda, whisky para todos
-sobre la mesa puso tres vasos con
hielo y los lleno hasta quedar cubiertos los cubitos. Luego se acomodó frente a ellos en una lujosa
silla con apoyabrazos.
Fernando.-
debéis ser bastante especiales como para que el amigo Guzmán deposite su palabra
y vida como aval de vuestra lealtad
Weza.-
¿Cómo que su vida?
Samuel.-
no sabíamos nada
Fernando.-
tranquilos es un decir. Lo conozco desde
que éramos niños y os garantizo que no es persona de pedir favores.
Samuel.-
es un gran hombre, y justo
Fernando.-
justo y tonto, de no ser así sería el dueño del mundo y no posee más que un
amasijo de hierros para acoger a proscritos
Weza.-
perdone, pero ese amasijo de hierros como usted dice tiene nombre y su
tripulación es la mejor que puede existir
Fernando.-
eso es discutible
Samuel.-
no, delante de nosotros no. Dice que conoce a Guzmán pero no tiene ni idea
Weza.-
diga cuanto le debemos por el paseo en coche y ya saldremos de esta como podamos
Fernando.-
No esperaba menos. Eso, eso es lealtad,
algo que no se encuentra fácilmente por mucho dinero que se pague por ella.
Ahora permitirme un brindis por el amigo Guzmán
-la sonrisa volvió a sus caras-
Weza.-
bueno al grano. ¿Cuál será nuestro trabajo?
Samuel.-
no se nos caen los anillos por doblar el lomo
Fernando.-
con tranquilidad. En unos días no es bueno que os dejéis ver. Ya he reservado una habitación en un hotel
para vosotros. Hay que vestiros
decentemente y obtener una documentación legal
para regularizar la situación. Entre tanto, en esos días, yo mismo iré a
visitaros para ir marcando las pautas de cómo realizar vuestra labor; que por cierto espero no se limite a los tres
meses acordados.
Samuel.-
ya pero… ¿en qué consiste nuestra labor?
Fernando.-
no te preocupes Samuel. Eres muy joven y los jóvenes siempre tenéis
prisa para todo. Cada cosa en su momento
Weza.-
si Guzmán ha confiado en él, por algo será
Fernando.-
mi chófer os llevará al hotel. Podéis andar por él libremente, pero por favor
no salgáis al exterior de momento, sin documentación podríais acabar donde no
queréis.

Giro importante en los acontecimientos ….Interesante
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