--Tenía una duda que no le
dejaba tranquilo--
Samuel.-
oye, tengo una pregunta ¿y de todos estos cargamentos, nunca os quedáis con
nada?
Weza.-
no, para qué
Samuel.-
¿ni tan siquiera abrís las cajas?
Weza.-
no te entiendo
Samuel.-
aunque solo sea para saber lo que hay dentro
Weza.-
sabemos lo que hay. Si las cajas son
pesadas armas y si viene en fardos, pues droga, siempre es lo mismo
Samuel.-
pues eso ¿Qué si no os quedáis con nada?
Weza.-
todos los que estamos aquí hemos tenido algo que ver, con alguna de esas dos
cosas. Lo único que nos han traído ha
sido la desgracia a nuestras vidas. Ahora llegan a nuestra bodega y según vienen que
se vayan. Es nuestro modo de vida, pero
nada más
Samuel.-
sois una gente muy rara
Weza.-
el portar un arma o consumir drogas, solo traería conflictos.
Samuel.-
bueno, visto así
Weza.-
así es como hay que verlo, si se quiere vivir en paz.
Samuel.-
vamos a dormir un poco, que antes de que amanezca hay que recoger.
A media noche, Samuel se levantó a ver cómo iba la cosa. Hacía
fresco, bajo a los camarotes y subió unas mantas. Primero tapó a Weza (este ni se enteró) luego
se acercó despacio a las hamacas y con mucho cuidado puso una manta sobre cada
uno de ellos. Según se alejaba oyó un susurro agradecido: –
Gracias musaso –
Esas palabras que no esperaba, las recibió como un preciado regalo y con
una mueca de felicidad en su rostro volvió a dormirse.
Weza.-
vamos Samuel que ya está amaneciendo
Samuel.-
uf, me he quedado sopas
Weza.-
a ver qué tal se ha dado, ya tengo ganas de verlo
Desplazaron la punta de la grúa hacía el exterior y comenzaron a recoger
cable. Los dientes de la trócola castañeaban
con alegría hasta que media red estaba fuera del agua - De
pronto –
Weza.-
oye, esto pesa demasiado
Samuel.-
me parece que tenía que haber hecho una red más pequeña
-Tayyeb
bajó de su hamaca –
Tayyeb.-
vamos Abbud, el musaso tiene problema
Abbud.-
dinos resucitao ¿a que ayudar?
Weza.-
creo que podemos controlarlo, una vez que esté arriba del todo, tiramos hacía
dentro con fuerza y que salga el sol por
donde quiera
Tayyeb.-
no entiendo, tirar sol donde
Samuel.-
vamos ahora, los cuatro con fuerza
-dejándose los dedos en las cuerdas de la red, lograron que la mitad
estuviese a bordo –
Samuel.-
seguid tirando, voy a aflojar la pluma
Weza.-
ja, ja, estos ya son nuestros
Abbud.-
musaso es listo
Weza.-
ahora el último esfuerzo, una, dos, y…
A la cuenta de tres el resto de la
red cayó en cubierta y al aflojarse la boca de aquella nasa, los pescados se
movían como agua vertida de una zafra.
Mientras los tres miraban y reían, Weza
parecía haberse vuelto loco. Corría
entre los peces con los ojos abiertos como luceros y con sus grandes manos los
iba atrapando uno a uno gritando - Este
para mí. No este. Mejor este. ¿y ese? Vaya cachalote. Ese, ese para mí--.

Dejan el contrabando y se hacen todos pescadores ☺️lo veo venir
ResponderEliminarJa, ja, ja, ja,
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