Se acercaba el día del cumpleaños de
Susana y unos días más tarde de este, el
cumplimiento de los meses acordados.
La vida
seguía su curso, ni cuenta de que se aproximaba ese momento. D. Fernando los mandó llamar, quería
hacerles un encargo muy especial, por lo que Ricardo los recogió para llevarlos
a comer a su casa.
-entraron por la puerta de servicio-
Samuel.-
¿no están las niñas?
Ricardo.- no, hoy
comen en casa de una amiga
Weza.- ah sí,
algo de eso hablaban el sábado pasado con Paula
Samuel.- esa sí
que está como una cabra
Weza.- pero es
maja
Ricardo.- vamos
dejaros de rollos
---Fueron directos al despacho--
Fernando.-
como ya sabéis, mi hija está empeñada en que unos peludos actúen en su fiesta y
también sabréis que dos días después acaba vuestra palabra dada.
Quiero que la fiesta la organicéis
vosotros.
Samuel.- ¿y
sabremos hacerlo?
Fernando.- tenéis
una semana por delante, y también Ricardo os echará una mano. Por la mañana, mi esposa y yo, nos iremos de
viaje y cuando volvamos, quiero ver la casa y el jardín, tal y como la dejamos al partir
Weza.- vaya
marrón
Ricardo.- ¿y por
qué yo?
Fernando.- los tres y no hay más que hablar, ahora vamos
a comer ya lo he hablado con mi esposa y
está esperando en el salón.
-lo que no entendían era al porqué de
aquella comida-
La esposa quería saber en qué manos
dejaba su casa. Ya los conocía, pero no tanto como para irse tranquila.
Empezó a hablar del viaje que iban a
realizar. Hacía años que lo tenían
programado, pero por unas cosas y por otras, siempre se había pospuesto para
otra ocasión.
Una semana recorriendo el litoral gallego,
con una parada especial en Finisterre para llorarle al mar y de vuelta visitar
Santiago para rezar al apóstol.
Para Susana todo tenía que ser una
sorpresa, la madre organizaría la fiesta como cada año lo
hacían, contratando el bufé y actividades para la tarde en la piscina del
hotel. Cuando volviesen a casa todo debía estar
preparado para la gran noche.
D. Fernando hablaría con un par de
padres, para que al recoger a los amigos en el hotel, los llevasen hasta su
casa, sabiendo que esa noche dormirían allí.
Ricardo las recogería a ellas y algún
imprevisto les haría llegar un poco más tarde, así todo estaría a punto para la
gran fiesta.
Susana y Judit, no podían creer que sus
“nuevos” amigos, no fueran al cumpleaños. Todo por un viaje de trabajo. Que fastidio, ellos no podían aplazar la cita
para otro día. El que sus padres
estuviesen también de viaje parecía importarles menos, aunque no lo entendían
en una fecha tan señalada.
A las doce de la mañana, los D.
Ricardo y señora, salían de viaje dejando en casa a dos malhumoradas hijas, que
veían como aquel día que debía de ser tan especial, se había ido torciendo para
acabar en un día más.
- Después de comer, Ricardo las recogía para
llevarlas –
Susana.-
vaya mierda de cumpleaños
Ricardo.-
pero si tenéis fiesta en el hotel
Susana.-
de todo lo que he pedido, nada, y todo por culpa de mi madre. Tengo unas ganas de irme de casa
Ricardo.- no
digas eso, no tienes razón
Judit.- yo no
digo nada, también se podían haber ido de viaje mañana, o pasado
Susana.- por lo
menos eso
Al dejarlas allí, Ricardo se sentía mal,
las crías tenían razón, pero él nada podía hacer.
Cuando volvió a casa, unos camiones ya estaban
esperando para descargar y comenzar a montar todo:
El escenario, el equipo de sonido y las luces.
A un lado una barra donde saciar la sed a
base de todo tipo de granizados combinados y al fondo una pequeña carpa
cerrada, con el suelo cubierto de colchonetas para todos juntos acabar allí la
noche.
Weza, Samuel, los camareros y los
componentes del grupo, una vez realizadas las pruebas y quedar todo dispuesto,
cenarían en un restaurante cercano.
A la hora acordada, los padres de los
chicos y Ricardo esperaban en la puerta del hotel para recogerlos.
Inesperadamente allí se presentaron D.
Fernando y su esposa, que habían cambiado el billete de avión para la tarde del
día siguiente. En la sala donde se
celebraba el cumpleaños, la música paró de golpe. El matrimonio entró y juntos dieron un gran
grito.
.- FELIZ CUMPLEAÑOS
-Susana corrió a abrazarlos –
Susana.-
estáis aquí. Creía que no, pero este es el mejor regalo, gracias
Fernando.-
ahora vamos a la cafetería y nos tomamos algo los cuatro juntos, que ya eres
mayor de edad
Susana.- ¿con
alcohol?
Madre.- no te
confundas
-Así
harían un poco de tiempo para que al llegar, todos estuviesen preparados para
recibirla-
Todo oscuro, en silencio. Al encender la luz, allí sentados estaban
Black & White, como ellas los llamaban cariñosamente.
Judit.- ¿pero
qué hacéis aquí?
Susana.- ay papá
que alegría
Madre.-pero no
llores
-ellos se acercaron para
abrazarla-
Susana.- tontos,
que sois tontos, dejarme en paz
Ricardo corrió las cortinas de los
ventanales que daban al jardín, los focos se encendieron lanzando sus haces de
luz hacia el cielo ante un gesto de incredulidad y antes de que esos haces se
concentrasen en el escenario unos acordes de guitarra comenzaron a sonar.
Lo
chillidos de aquella loca eran insoportables, corrió al jardín, se movía por el
césped sin sentido como un muñeco al que le acaban de dar cuerda. De repente quedó sentada en el centro, mirando
embobada hacia el escenario.
Una hora de actuación y el vecindario por
fin, pudo descansar en paz. Los
jóvenes, todos metidos en la carpa fueron aguantando el sueño, hasta que como
luciérnagas, el cansancio uno a uno los fue apagando.
Mañana de descanso para todos, nadie iría
a recoger nada hasta la tarde.
---Los padres partieron de viaje y
Ricardo quedó a cargo de todo---
A
la vuelta del viaje por tierras Gallegas, el contrato de tres meses había
expirado. D. Fernando los volvió a llamar y de nuevo se
encontraron sentados a comer en la misma mesa, las cinco personas de la vez
anterior, pero esta vez con un motivo muy diferente.

Ay la adolescencia jejejeje
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