Al día siguiente, no querían que
aquellos días se volviesen interminables.
Demasiado tiempo libre.
En el Bahamas, al menos tenían unas tareas que hacer diariamente.
La temperatura invitaba. Estuvieron toda la mañana fijándose en los
atuendos con los que estar acorde a la gente que allí pasaba la mayoría de las
horas del día.
Tras un lujoso escaparate, unos maniquís mostraban una apariencia juvenil
y desenfadada. Entraron y con calma,
entre risas, se probaron varias prendas. Salieron con varias bolsas en la mano
y subieron de nuevo a la habitación.
Echaron todo sobre la cama; aquello parecía más bien un mercadillo: bañadores, gorras, camisas, chanclas, gafas de sol.
Todo lo necesario, para después de comer
pasar la tarde luciendo sus bronceados cuerpazos en la piscina. (Bueno el de Weza venía de serie)
En el comedor el mismo camarero. Esta vez, tras pasar por su lado y recoger
la propina por adelantado, se presentó con una bandeja rebosante de apetitosos
fritos variados de la que fueron dando buena cuenta, antes de degustar relajados y a placer, unas
finísimas lonchitas de carne aderezadas al roquefort.
Ya en el jardín, sentados en unas
reclinables sillas, bajo una sombrilla, disfrutaban de unos refrescantes zumos de
frutas.
En ciertos momentos se sentían como observados. Las personas que pasaban a su lado los
saludaban con una sonrisa.
Weza.-
oye ¿tú crees que se están riendo de nosotros?
Samuel.-
no creo
Weza.-
me parece que tampoco son tan raros estos bañadores
Samuel.-
simplemente es gente simpática
Weza.-
será eso
Un grupo de chicas y chicos, jugaban con un balón cerca de ellos. El
infortunio quiso que este, fuese a parar justo, encima de su mesa, “zas”
derramando el contenido de sus vasos (al menos, no fue encima de ellos)
.- perdón, perdón, ¿les hemos
manchado?
Weza.-
no ha pasado nada
-un camarero salió rápidamente-
Camarero.-
os tengo dicho que este no es sitio de andar con el balón
Weza.-
tranquilo, solo ha sido un susto y los chavales pues ya se sabe. Si no la lían a esta edad ¿Cuándo lo van
hacer?
Camarero.-traed
el balón, a darse un baño y para casa
-Corrieron a tirarse al agua,
dejando el balón bajo la mesa-
Weza.-
míralos y se van tan contentos, estos jóvenes…
Camarero.-
perdonen si les han molestado. Estos chicos no están alojados en el hotel, pero
vienen todos los días, sus padres son buenos clientes, tampoco se portan mal
pero no dejan de ser adolescentes
Samuel.-
están en la edad de la bobada
Camarero.-
hay un par de ellos, que tal vez, son un poco malcriados, pero el resto
respetan las normas
Con la tontería, eran las seis y cuarto.
D. Fernando arto de llamar a la puerta, bajó a recepción a preguntar por
su paradero.
Camarero.-
precisamente acabo de estar con ellos en el jardín
Fernando.-
si no le es molestia, les avisa de que los espero en cafetería.
-allí estaban al momento-
Samuel.-perdone,
es que hemos tenido un pequeño percance y se nos ha pasado la hora
Fernando.-
¿un percance? ¿Qué ha pasado?
Samuel.-
nada, los rapaces que andaban con un
balón jugando, pero poca cosa
Fernando.-
mañana vendrá Ricardo a sacaros unas fotos y en unos días tendréis una
identidad nueva
Samuel.-
¿y con qué nombre?
Weza.-
qué más da
Fernando.-
os dejarán el mismo, vosotros tranquilos cuando llegué la hora ya os lo
explicaré.
Weza.-
anoche estuvimos hablando de lo que nos dijo
Fernando.-
¿algún problema?
Weza.-
no, ¿pero cree usted que es conveniente que vivamos en su casa?
Samuel.-
ellas nunca confiarán en unos guardaespaldas puestos por su padre
Fernando.-
que no quiero que seáis sus guardaespaldas
Samuel.-
ya, eso cuénteselo usted a ellas, a ver
si lo entienden
Fernando.-
visto así, puede que tengáis razón
Samuel.-
yo creo que mejor que ni nos relacionen
Fernando.-
hay tiempo, ya pensaré algo y a ver qué se me ocurre

Ay los adolescentes y los padres. Qué época tan difícil.
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