viernes, 29 de abril de 2011

Obra de arte

          Esto es algo que ha hecho mi hermano mayor para el cumpleaños de mis hijas, como no podia ser de otra manera es una obra de arte, algo digno de mostrar.    La feliciración y la historia son complementarias, pena del mata sellos, que por otra parte servira para recordar en que año se realizó.
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sobre dirección

Felicitación

anexo
COSAS DE LA HISTORIA, HISTORIA DE LAS COSAS
Queridas sobrinas:
       Hace muchos, pero que muchos años, dos hermanos se encontraron.
           Llevaban mucho tiempo fuera de casa, lejos el uno del otro.
   El mayor se esforzaba por parecer un poco menos serio no lo era, pero a veces lo parecía; el pequeño seguía pareciendo alegre. No hablaron mucho casi nunca hablaban porque se llevaban muchos años y en aquellos tiempos eso tenía su importancia, pero el pequeño tuvo un detalle cariñoso: sabía que al mayor le gustaba todo lo que tuviera que ver con papeles y con letras y le llevó, como regalo, unos sobres y unas tarjetas que había comprado sabe Dios dónde.
    El mayor se limitó a darle las gracias era un poco parco expresando sus sentimientos pero se prometió a sí mismo que un día le devolvería al menos uno de esos sobres y esas tarjetas en forma de carta caligrafiada.
    Pasaron los años, cambiaron sus vidas; el hermano mayor dejó de hacer caligrafía, pero siguió conservando sus plumas y algunos de esos sobres, trasladándolos de piso a piso, de ciudad a ciudad, en su mochila primero y en sus maletas después.
    Ambos tuvieron hijos. Siguieron lejos, pensando a menudo el uno en el otro, pero sin decirse demasiadas cosas, por aquello de respetar la tradición y no perder la costumbre.
    Un día, el mayor volvió a retomar sus plumillas, sus pinceles y sus pinturas. Buscó los sobres entre sus papeles, tomó uno de ellos y la única tarjeta que quedaba, la que había conservado para ese momento, los caligrafió y los mandó a casa de su hermano pequeño. Y se sintió tranquilo, con esa paz que siente quien acaba un trabajo apetecido desde hace tanto tiempo.    Pero hizo una cosa curiosa: no se lo dirigió a su hermano pequeño, sino a quienes creía que eran más importante para él que él mismo.
       ¿Lo habéis adivinado, no? “Hace mucho tiempo” son veinte años; el  hermano mayor soy yo; el pequeño, vuestro padre, y las personas más importantes de su vida, a las que yo he acabado dirigiendo la carta, vosotras dos, sus hijas, que ahora cumplís los años, la una junto a la otra, en el calendario y en la vida.
     Un día de estos recibiréis la carta con la felicitación de toda la familia.   Pero quería que supierais que lo más importante, lo más bonito para mí, es esa historia del sobre y la tarjeta; mucho más importante que las letras que los ocupan y decoran.

Felicidades de nuevo de parte de todos nosotros.

jueves, 28 de abril de 2011

Erase, que se era

      Erase una vez una pareja que tenía dos hijas, en estos días, cumplían 16 y 12 abriles respectivamente.
    Habían estado muy atareados en las últimas semanas, por lo que no habían tenido tiempo de comprar los regalos, el tiempo se les echaba encima y las ideas parecían abandonarlos a su suerte.
    Pensaron que para la mayor, este año cambiaría la estructura del regalo. Por su condición, hasta los cinco, siempre eran peluches, y a partir de ahí ropa o algunos pendientes.
    Esta vez tenía que ser algo que ella pudiera utilizar, con lo que pudiera jugar de alguna manera, algo que hiciera ruido o se moviese, algo especial.
    Pensando que les facilitaría la decisión, a la pequeña le dijeron que hiciese una lista con lo que quería. Una mochila, una consola, etc. Pero solo se le pudo ocurrir a su padre nombrar en bromas la palabra mágica “móvil”, para seguir con las risas lo describió en detalle: forma, color, apariencia. Problema, no hay existencias, hay que pedirlo a la casa y tarda unos días, pero ella se había ilusionado con ese regalo.
    Después de intentarlo, al final, cansados, los dos juntos se dieron cuenta que lo más importante, el mejor regalo eran ellos mismos, su cariño y atención, sus mimos y caricias, esos besos y abrazos que ya solo se podían dar cuando no había gente delante, las niñas habían crecido y les daba vergüenza.
    De todas formas seguro que los regalos se encontrarían a tiempo, se le llevaría el desayuno a la cama y serian unos días felices, comerían tal vez perdices y al perro le darían con la puerta en las narices.
   
            Felicidades pequeñas, nos gustaría que el tiempo no pasase tan rápido, que tardaseis un poquito más en perder esa inocencia característica de la niñez, pero no es posible. Nos conformaremos con veros crecer y saber que el amor, es el sentimiento que nos une a los cuatro.

Besos y muchos más besos, de mamá y papá.

martes, 26 de abril de 2011

Hasta el proximo año

          Llegó el mes de abril, en esta ciudad se nota que llega semana santa, las cuadrillas de obreros reparan los adoquines que han estado levantándose durante todo el año y donde los tropezones eran habituales, con la circunstancia de que si no llamabas a una ambulancia, los responsables luego se lavan las manos.
  Operarios del ayuntamiento proceden a limpiar los escaparates de locales cerrados, para sustituir los carteles y cola acumulados, por unas gigantescas fotografías en blanco y negro de desfiles procesionales de los años setenta.
       El día quince, todo está preparado para la ocasión, es viernes de dolores, las señales fijas de circulación están cubiertas por telas marrones y negras, al mismo tiempo que proliferan como setas las móviles de no aparcar en las aceras, con el típico cartelito: desfile procesional de __-__-__- a __-__-__.
     Por la parte antigua, tan solo circulan los coches de policía, grúas moviendo vehículos y de vez en cuando la barredora del servicio de limpiezas, a la que para esta ocasión, le han puesto cepillos nuevos y por una semana, en vez de dejar un olor desagradable al pasar, se le ha perfumado el depósito de agua para que la limpieza no solo se vea.
    Todos han de colaborar, en cualquier kiosco, cuando compras pipas, se te da una pipelera, artilugio de papel de dos bolsitas unidas, invento de un zamorano para echar las cascaras.
     El fin de semana parece augurar una celebración propicia para todo el comercio y un lucimiento excepcional de los hermanos cofrades que participan en los desfiles junto a las tallas con motivos religiosos dedicados a la pasión, que sobre sus hombros portan otros hermanos.
   Después la cosa se torció, la lluvia hizo que algunas procesiones se suspendieran, otras acortasen el recorrido, los plásticos semitransparentes ocultaron el arte del maestro imaginero, la ilusión del día siguiente, se fue truncando, convirtiéndose en la desolación de los que llevan un año esperando este momento, llegó el domingo de resurrección y con él, la mejoría del tiempo, muchas expectativas habían desaparecido, solo queda la esperanza de que el año que viene, la semana de un viernes de luna llena, el cielo se encuentre despejado y las procesiones, puedan lucir con todo su esplendor.

domingo, 17 de abril de 2011

El mejor apoyo

          Repasando mi niñez te encuentro cercano a todos nosotros, distinto a todos los demás padres, en nuestra casa siempre había alguien de fuera, y siempre se les recibía con amabilidad, desde los clientes de la sastrería por la mañana, hasta algunos vecinos por la no he a ver la televisión, pero sacabas tiempo para jugar con nosotros, aunque eso conllevase el cambiar el somier de la cama (grato recuerdo que conservo).
        Tu apoyo incondicional, después de aquellos días tan desagradables para vosotros, es la base de mis recuerdos reales, es como si de lo anterior, tan solo quedasen flases intermitentes, tampoco me importa.
      Me alegra recordar aquel viaje a Valencia, mi primer órgano, la vuelta en el tren tumbado sobre aquella enorme maleta y por su puesto tus primeras lecciones para las que te tuviste que armar de paciencia, yo debía de ser algo bruto, pero poco a poco fui aprendiendo a conjuntar aquellos bajos que te hacían sentir tan orgulloso.
      Pasado el tiempo, llegó el momento de salir juntos, dejaste a un lado todo y a todos por mi, cosa que luego no supe hacer yo con tigo debido a mi juventud insensata.
      Cuantos kilómetros en aquel seat 600 cargado hasta los topes, cuantos pasodobles, cuantas anécdotas, cuantas historias que recordar y siempre juntos. Puedo decir sin temor a equivocarme, que fueron los años que más valor tienen en mi vida y todo gracias a ti.
     Llegó el momento de mi partida hacia otros lugares, tu apoyo estuvo siempre por encima de las circunstancias, a pesar de lo que aquello significaba, incluso cuando tuve el accidente supiste estar a la altura tomando decisiones dificiles sobre mi vida, aunque no te escuchasen, decisiones que siempre se silencian, pero que nunca se olvidan.
     tanto tiempo ha pasado y sigues siendo el estandarte que condiciona la manera de hacer las cosas coherentemente y quien me sirve como ejemplo a la hora de tomar algunas decisiones.
        Al final la cosa no salió del todo mal y después de los años me encuentro aquí, pensando en la manera de felicitarte por tu cumpleaños y esperando volverlo a hacer al año que viene por estas fechas, a poder ser en el idioma que mejor tu entiendes y en el que mejor yo me expreso gracias a ti. La música.
       Este año, nada más simple que un pensamiento y un reconocimiento a tu persona: FELIZ CUMPLEAÑOS.

A mi padre