martes, 21 de diciembre de 2010

Stanley y Oliver

            Tal día como mañana 22 de Diciembre, como cada año, la gente espera a que el premio gordo de la lotería de navidad sea cantado, la gente repite su número para atraer la suerte ó bien esparce por la mesa las numerosas participaciones que ha ido comprando generalmente por los establecimientos de la zona, no sea que le toque al vecino y a él no, aunque solo estemos hablando de un pellizquito, o una simple pedrea.
    Según me han contado, allá por 1958, ocurrió algo que los seguidores de este blog, deben de saber. Llamémoslo “venturas y desventuras del hueso de una aceituna en la boca de un gitano”. Yo andaba por allí, pero no me acuerdo.
    Serian sobre las once de la mañana, por aquellos años y recién entrado el invierno, la temperatura no debía ser muy agradable, en aquellos edificios, seguramente todavía no estaba instalado ningún sistema de calefacción, excepto el brasero de cisco en las dependencias privadas. O sea, como en cualquier casa.
    En una sala, (en la que seguramente estaba el brasero) las monjas, oían en una de aquellas radios de válvulas, las voces de aquellos niños cantando los números y la correspondiente cuantía, calladas, expectantes como si de un acto litúrgico se tratase, esperando llenar la despensa a cuenta de la suerte influenciada por la ayuda divina.
     En el pasillo, a un pintor se le condensa el vaho del aliento en los labios, mientras silba alguna melodía pegadiza y entretenida, subido a una escalera, brochazo a brochazo, al ritmo del soniquete, va blanqueando el techo para que el año nuevo sea recibido en perfecto estado de revista.
     En una habitación de aquel hospital, una mujer, ¿como una mujer?, una gran mujer, sola, acompañada de vez en cuando por una incómoda contracción, y al mismo tiempo que por la radio cantaban el “gordo” al flaco le dio por salir, rubito, blanquinoso, delgaducho, como si en vez de jugar un decimo, tan solo hubieran jugado una mínima participación, les había caído la pedrea, una de esas que no se olvidan ni se quieren olvidar.
           Las monjas, eran las del hábito. El pintor mi vecino, La gran mujer, mi queridísima Madre. Está claro, el flaco soy yo, como aparte de no tener abuela, no tengo otra cosa que hacer, aprovecho y me felicito por anticipado el día de mi cumpleaños.

                                                Pero que majo soy y que bien me cuido.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Casi un año

            Arriba, en el colmenar, en lo que en el pueblo se denomina mentirote, sentado en un tronco solitario, pienso en voz alta.
     Visualizo, una imagen que hasta hace un año era habitual, Jorge, (el único que sigue por aquí) Manuel y tú, contando las mismas anécdotas de todos los días, y repitiendo las mismas historias de juventud.
     Cae una lluvia fina, no pasa nada, al fin y al cabo estamos en diciembre, se acerca mi cumpleaños, la navidad, el cumple de tu hija, fiestas que no volverán a ser lo que eran, ya que coinciden con el aniversario de tu partida. Ya ves, ahora que me alejo de la farándula, este año que va a ser el primero que pueda celebrar estas fechas con la familia, empiezan a ser distintas, nunca supe lo que eran, tampoco puse demasiado empeño, así que yo seré el que menos note el cambio.
     Me encuentro a gusto, empapado, pero tranquilo, siempre se aprende algo, por eso aquí a esa lluvia fina se le llama calabobos, yo debo de ser uno de ellos.
     Dando la vuelta por el “colón”, esa fuentecilla que se encuentra cerca de allí, voy bajando. Al llegar al rincón, echo de menos ese carro de chapa azul, ese, con el que hice el viaje, la última vez que bajé a la huerta, tirado por esa burra que también se vendió, y me rio pensando que después de conducir tráiler media vida, me las vi y me las deseé para llegar sano y salvo de vuelta a casa, y medio camino andando con el ramal de la mano.
     Parece mentira, se ha pasado un año, un año que te llevamos al médico para una simple revisión y todo terminó como nadie deseaba, siempre me culpaste de haberte obligado a ir, con lo tranquilo que tú estabas, con tus dolencias y achaques, tus ungüentos y pastillas, pero era mi obligación, y siempre se ha dicho que la intención es lo que cuenta, por supuesto la mía era la mejor.
     Colgué en el blog, la última noche que pasé con tigo en aquella habitación de hospital, e iluso de mí, me fui pensando en pasear con tigo por los pasillos las noches siguientes, incluso te hice una foto en camisón, sentado al lado de la cama y con los aparatos y tubos como fondo, con la intención de podernos reír juntos al verla una vez recuperado pasado algún tiempo, al final solo sirvió para plastificarla, y dársela a tu nieta, para que te lleve siempre a su lado.
     Antes de entrar en tu casa, me paro, y espero para no mostrar ante los demás un rostro afligido e indeciso, de lo que pudo ser y no fue, vuelvo a preguntarme que más pudimos hacer, tengo claro que hice todo lo que pude por ti en vida, en nada te iba a ayudar lo que hiciera después de tu muerte, tal vez, a nosotros nos hubiera despejado muchas preguntas con respecto a lo que paso para que se produjera el fatal desenlace, pero la tranquilidad de la abuela era más importante que la verdad, la que todos imaginamos, pero nadie pudimos ni quisimos saber.
     Ya se pasó un año, ya no está la burra, ni el carro, ni el molino, el huerto y el pozo están desatendidos, tu ropa ya no ocupa sitio en el armario. Todas las cosas materiales van desapareciendo de nuestro entorno y así debe de ser.
     Me imagino, que alguien querrá hacer eso que da en llamarse cabo de año, y como es natural me buscaré cualquier excusa para no asistir, lo que quiere decir que ni tú ni yo estaremos en ese lugar, a no ser que nos encuentren en la puerta, al solecito, esperando a que los asistentes salgan.
     Nunca te gustó leer, por lo que una noche de estas, antes de ponerlo en el blog, te lo leeré en voz alta, junto a tu nieta, al tiempo que corregimos lo que ella, sé que te está escribiendo para estas fechas y después nos dormiremos, juntos, abrazados y esperaremos tu visita en nuestros sueños.

A un Bloguero

Hola tocayo;

     Después de entrar en tu blog, siento que me falta algo por leer, lo busco pero no lo encuentro, ¿qué será?
     Claro no está, ¿y por qué? Las buenas noticias, nuestras alegrías y satisfacciones, tendrían que ser lo primero en contar y ensalzar, un motivo gratificante para hacer escritos en prosa, poesía e incluso canciones, pero habitualmente no es así.
     Cuando tenemos un desengaño, nos ponemos manos a la obra, nos lamentamos de nuestra situación, lo escribimos, lo contamos de las mil maneras inimaginables, plasmamos las emociones como si quisiéramos recordarlas toda la vida, al mismo tiempo que implicamos a nuestro entorno, sumiendo todo en un caos de malas vibraciones. Y ¿para qué?
    De eso no deberíamos de escribir, demasiadas cosas pasan en el mundo como para guardar en nuestros recuerdos las insignificantes decepciones que de cuando en cuando nos da la vida.
    Ahora estás feliz, coño, pues ahora es cuando tienes que compartir tu alegría con todos, ya mismo te tienes que poner a escribir poesías y canciones, que nos ayudarán a levantarnos cuando tengamos algún momento de bajón, las que después de un tiempo podrás leer tu mismo, para revivir con la persona amada lo que sucedió en su día, sin olvidar ningún detalle, volver después de los años a hacer lo que hicisteis en ese lugar, repitiendo lo que es digno de repetir y mirando el futuro con la fuerza que da en cualquier carrera la línea de salida, recordar, sin temor a equivocarse aquel pantalón que tan bien le sentaba, y que describiste puntualmente en aquella estrofa, como viviste su primer beso, e intentar que aquella intensidad nunca decaiga.
      Tocayo, siempre se ha dicho: lo que se escribe se lee. Te deseo lo mejor en esta tu nueva andadura, e intentaré llevar a cavo en mi vida y mis escritos, los consejos que hoy a ti te doy.

sábado, 4 de diciembre de 2010

a,e,i,o,u.

            Una noche clara de primavera, mientras la luna en cuarto menguante acunaba al universo,  bajo unos palos cubiertos con una mugrienta lona, en medio de un descampado a la orilla de un camino, a la luz de un quinqué de petróleo, mientras  una improvisada hoguera,  calentaba en  olla de aluminio el agua y los viejos del clan liaban un cigarro, su madre hacia el ultimo esfuerzo, para que el llegase a este ingrato mundo.
         A la mañana siguiente, envuelto en una no menos mugrienta toalla, su primer día de trabajo, llorar en los brazos de su tía, para que su llanto conmoviese a los transeúntes de aquella calle y depositasen unas monedas a sus pies.   Solo por eso era importante e imprescindible para el sustento de su "familia".
         Fueron pasando los años, de lugar en lugar, siempre pidiendo o robando para llevar al final algo a sus mayores, bajo el temor continuo de esa mirada amenazadora del abuelo, siempre altivo y estirado como su vara de mimbre.
       El era distinto a los demás, tenia otras inquietudes, quería saber, se le iba el tiempo dentro de las iglesias viendo los grandes cuadros y esas imágenes que en los techos estaban pintadas, mientras que su sitio debería estar en la puerta, con los mocos caídos y la mano extendida.
       Más tarde que sus diferencias no solo eran culturales, sintió que su sexualidad no se encaminaba hacia el sexo opuesto como se pretendía cuando le hicieron la fiesta de compromiso, entonces contaba once años, y aquel evento le encendió una luz de rebeldía, que solo le dejaba pensar en como abandonar esa vida, esa familia, y que no le importaría dejar su propia vida, si no fuera por la cobardía que lo atenazaba.
     Se aproximaba el día de su boda, todo estaba preparado, y el día de antes decidió desaparecer.  Marcho lejos, llamó a muchas puertas, laicas y religiosas, pero en todas obtuvo la misma contestación, no sabia leer ni escribir, su pinta andrajosa creaba recelos en todos, ni siquiera tenia una identidad, no era nadie, y solo sabia pedir.  Sin destacar su voz amanerada, que causaba extrañeza y repulsa entre los de su propia etnia.  Era para todos un proscrito.
     Fijándose en los escaparates, letra a letra comenzó a aprender a leer e interpretar el valor escrito de los números.   Luego preguntando a unos y otros, su único medio para seguir aprendiendo fueron los panfletos de publicidad, que por el suelo encontraba.   Hasta que un día se decidió, había sacado unos duros más de lo habitual, podía guardarlos para otro momento mas critico, pero entró en una librería y pidió un libro sencillo de leer, con letras grandes, explico para que lo quería.   Era uno de poemas para niños, con dibujos y todo.  Además tuvo la suerte de que la dueña del establecimiento, colaborase con una buena causa, se lo regaló, y le prometió que si en un mes le decía una poesía de memoria le regalaría otro.   Estos dos librillos, han sido su equipaje durante años, de algo que nunca se desprenderá aunque no tenga para comer, (cosa a la que ya está aconstumbrado).
   Después de pasar media tarde apoyado en la pared de enfrente, ha entrado para solicitar algo de ayuda.  No había apenas gente por la calle, por lo que ni el ni yo, habíamos hecho caja.  
     .- No, no,   no vengo a pedirte dinero,  aprovecho que veo que no hay nadie para poder consultarte una cosa.
    Me quedé un poco perplejo.   Me contó su historia y luego, mirando hacia los ordenadores dijo:
     .- ¿Me podrías dejar sentarme un rato ante uno de esos aparatos, y explicarme como funcionan?
.- Claro.
     .- ¿Para cuanto tiempo con un euro?.
.- Hasta la hora de cerrar, y no te va a costar nada.     Y continué diciéndole con una sonrisa.
.- Pero estos no te los puedes llevar en la mochila.
     Nos sentamos los dos, le fui explicando el funcionamiento del ratón y teclado, entramos en Google para buscar lo que a el le apeteciese,  su cara reflejaba ilusión, como cuando un niño rompe el envoltorio de cualquier regalo.
   En las dos horas que estuvimos allí, compartimos un par de bolsas de chuches y buscamos de todo, mapas, vídeos musicales, cuentos, poesías, e incluso porque no decirlo, fotografías de mujeres desnudas.
    A la hora de cerrar, nos levantamos de nuestros asientos, me dio las gracias, yo, aparte de las gracias me sentí en la obligación de darle algo de dinero y un bollo de chocolate.
   Después se fue a pasar su segunda  noche en el albergue, y al día siguiente por la mañana seguiría camino por esos mundos de dios, a otra ciudad, donde le diesen otras dos noches de alojamiento.
     Bueno adiós, y nuevamente Gracias.



  

domingo, 21 de noviembre de 2010

Estamos aqui de nuevo

       Retomando la actividad, poco a poco.   De acuerdo, os tengo desatendidos, pero ha sido por causa justificada.
     Las obras nos han costado, tiempo, dinero y trabajo, a parte de algún que otro disgusto con las previsiones establecidas, la cosa es como es y es tonteria darle vueltas.
     El otoño, es crudo en esta región del mundo, y el invierno lo será aún más, por lo que no fluyen las historias con demasiada frecuencia, os iré contando las que vaya recopilando.    
     

sábado, 25 de septiembre de 2010

El cuarto oscuro

      En un momento de soledad, viajé hasta aquel lugar escondido tras los muros recubiertos de yedra por el paso de los años.
    Busqué la pequeña puerta, y la empujé con fuerza, hasta que sus oxidadas bisagras chirriaron lamentándose del olvido.
    Allí, en la oscuridad, al fondo, en un rincón, llena de polvo y telarañas, encontré una canica de cristal dormida en un guá, me agaché, la cogí entre mis manos e intente encontrar al niño introvertido, delgaducho y con gafas de culo de vaso, pero no estaba, su brillo se había empañado con el paso del tiempo.
    A unos pasos, sobre una silla de anea, hallé unas cuerdas rotas de guitarra y un papel hecho trocitos, lo intenté recomponer, para recordar al adolescente rebelde que había escrito aquella poesía a modo de canción, pero solo pude reconstruir el titulo “adiós” también se había marchado.
    Seguí buscando, cerca, en una pequeña caja de cartón, un corazoncito roto en mil pedazos, los uní uno a uno para recuperar a ese chaval enamoradizo que cantaba cada noche al amor más limpio que pudiera existir, primero los más grandes, luego los pequeños, hasta que solo quedaban partículas, las pertenecientes a su forma e identidad, por lo que solo me digné a acercarlas al resto.
   Volví la vista, en el suelo, un crucifijo, me arrodillé frente a él con intención de rezar, ¿para qué voy a suplicarte, lo que no me puedes conceder?
    Me levanté, seguí hasta un banco de piedra buscando a esa persona amable y solidaria con los que la necesitaban, su sitio estaba vacío, el banco solitario y frio no le servía como razón para existir.
   Al fin algo alegre, allí, sobre una mantita de cuadros, amontonados unos juguetes de colorines, me apresuré, todo fue en vano, la persona juguetona y cariñosa con los pequeños, los dejo abandonados encerrándose en sí mismo.
   Desolado crucé de nuevo la pequeña puerta y sin mirar atrás, seguí con mis que haceres.

                  Ya estaba todo apagado, me iba para casa. Una mujer entró con su niña, quería conectarse a internet para que la niña pudiera hablar con su padre.
       Sin pensarlo dos veces, encendí un ordenador, la senté en la silla, le conecté la cámara y le coloqué los cascos y el micrófono. Al momento, ella, se puso de pie sobre la silla, mientras en la pantalla veía a su padre, que estaba a miles de kilómetros; Según ella sola se reía, gritaba y hacía bobadas, por la pequeña puerta fueron saliendo una a una, las personas que había estado buscando y me volvieron a saludar, a decirme, hola, estamos aquí.

         No sé cuanto hará falta para engrasar esas bisagras, limpiar la yedra e incluso derribar el muro, para que de nuevo entre la luz en ese espacio, no sé, si merecerá la pena, ni tan siquiera si mañana me acordaré, pero hoy es hoy y estoy feliz, mañana "dios" dirá.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Mujeres virtuales

      Describo una situación, esperando que nunca lo lean los familiares de las mujeres a las que dibujo con esta opinión.

               Ellas, entran cuando hay poca gente, miran a ver si se encuentra alguien habitual, y cuando no es así, se sientan frente al ordenador.    Siempre van dos. Una se encarga de escribir (la más joven), mientras que la mayor, en voz baja, va dictándole lo que quiere que ponga.
       Hay varias de ellas, pero intentan no coincidir nunca, aún sin conocerse, ni siquiera ser de la misma nacionalidad.
     Se han creado perfiles virtuales, en los que nada coincide con su identidad, país de origen, color de pelo, religión, nada es nada.   Lo primero es dar la vuelta a la cámara, y ya con su anonimato asegurado entran en un foro, donde comparten inquietudes con gentes creo que de su misma condición.
     Al rededor unos cuantos niños, sucios y guerreros, sobornados por unas gominolas para que nadie sepa donde están cada tarde, no se dan cuenta de que sus mayores, en ese momento están empezando a cambiar el mundo, reibindicando unión, para conseguir  derechos que hasta hoy le han sido negados, tan solo por ser mujeres, pero que todavía no se atreven a pedir públicamente.
     Alguna vez, se han quitado el pañuelo que cubre su cabeza, demostrando su libertad, esa que cada día les dura 26 minutos, el equivalente a 0,60€.
     Cuando ven que les queda poco tiempo para marchar, lo aprovechan en algún chat. dicen que son jovencitas e intentan quedar en cualquier lugar, para no ir, con algún adolescente, que incluso no le importa que lo vean por pantalla mientras escribe.     En ese momento se ríen, la picardía les llena los ojos y se convierten en alguien que no existe, pero que debería haber existido y tal vez, esas niñas que ahora cierran la boca por una bolsa de gusanitos, mañana, la puedan abrir, para contar lo que recuerden de estos momentos, orgullosas de lo que hicieron su madre o su abuela desde la sombra para que ellas puedan ver la luz.
                      Borrador publicado sin elavorar ni corregir.
cuando tenga tiempo ampliaré muchos detalles imprescindibles.

jueves, 9 de septiembre de 2010

El tren de la enseñanza

           Hoy el director del CRA, al que pertenece la localidad donde resido, se ha mostrado interesado en que yo colabore desinteresadamente, en las actividades extraescolares de este curso, dando clases de apoyo de música.
      Lo primero es ver el tiempo que tengo disponible, no quiero comprometerme y luego tener que dejarlo a medias, pero lo que más me preocupa es hacer un proyecto que no afecte a la profesora que imparte esa materia, yo soy muy autodidacta y si mandamos conceptos distintos sobre el mismo tema a los alumnos, podemos confundirlos, entorpeciendo su aprendizaje.
     Me gustaría saber vuestra opinión sobre lo que pienso puede basarse el primer trimestre:
1.- composición de letras:
    Cada uno de ellos hará unas frases, sobre lo que piensan de la navidad, después entre todos, las coordinaremos para que rimen, y se adapten a la música escogida para todas las estrofas, de las cuales cada uno cantará la suya en la fiesta que se celebra antes de vacaciones, acompañadas por un estribillo que haremos todos conjuntamente.
2.- percepción de matices sonoros.
    Ayudados de animales como si se tratase de una fábula, se asignará un instrumento a cada animal, dependiendo de su sonido y tamaño, para distinguir la diferencia entre: (graves, medios y agudos), (metal, madera y percusión), además de aprovechar para repasar las tonalidades de las voces humanas, y asimilar mejor esos nombres que a algunos se les atraviesan.

     Todo esto con tranquilidad y siempre con espíritu de juego, se trata de niñ@s de primaria y lo más importante es que ellos vean sus progresos divirtiéndose.
    En este tren, hay un sitio para lo que siempre me ha gustado, la música y los pequeñajos, si puedo me subiré, y espero no tenerme que tirar en marcha.
              Ahora lo meditaré unos días y luego os cuento.

viernes, 3 de septiembre de 2010

¿ Angel de la Guarda?

       Empezaré diciendo, que todo son creencias, pensamientos y sensaciones que no tienen por qué ser demostradas, pues no se podría. Yo hasta ahora las he asumido como ciertas, y si alguien pudiera demostrarme que son falsas, le agradecería que no lo hiciese, con ellas, sé que me siento feliz, sin ellas, no lo sé, ni tengo ganas de averiguarlo.   
     En mi infancia, conocí a una persona, según llegó a mis oídos, debía de ser la joven tras la que andaba un hermano mío. Al poco tiempo coincidió, que me apunte a catequesis, no sé muy bien con que motivo, el caso es que ella era mi catequista, siempre muy amable y atenta con todos, la verdad es que se hacía querer.
    Después de un tiempo, no sé en que época del año, tan solo tengo como referencia que mi hermano, creo que estaba en la “mili”, esta persona, se quitó la vida.
    Por la ciudad se pudieron escuchar todo tipo de rumores sobre el porqué del suceso, pero la verdad solo la sabia ella, el resto eran solo eso, rumores, a los que yo, y más a esa edad, no le iba a dar ninguna importancia.
    Un día salió la conversación con mi hermano, me molestó verlo triste, me dolió el alma al ver su mirada perdida mientras me repetía: no lo entiendo.
    Esa noche, solo en mi habitación, arremetí contra ella, culpándola de toda la tristeza y desconsuelo que por la tarde había sentido, hasta que la rabia me hizo quedar dormido.
    A partir de ese momento empezaron a suceder cosas que puede que sean de lo más normal, pero a mí, cuando me ocurre alguna que otra vez, y muy de tarde en tarde últimamente, me siguen dando algo de “yuyu”. De hecho cada vez que pienso en ello, me sigue recorriendo la espalda esa culebrilla en forma de escalofrío que me hace encoger los hombros.
    Las primeras veces, solo eran cuestiones auditivas, me despertaba a media noche, y oía como si alguien estuviese rascando en mi almohada con uñas afiladas, hasta que descubrí que eran mis pestañas rozando contra el almohadón cada vez que abría o cerraba los ojos, por lo que decidí intentar dormir boca arriba; Me acostumbré a ese ruido (en cuanto me dormía, me daba la vuelta).
    Al poco tiempo el ruido cambió, esta vez, estaba boca arriba y eran golpes, arrastrados, graves, profundos y acompasados. Pase un rato pensando en que podía ser, nada, simplemente era la circulación de mi sangre al pasar por los oídos.
       No recuerdo cuanto pasó, mi hermano, el mayor, (este es otro) dibujó a plumilla una cartulina. En ella había unos círculos, en cuyo interior se encontraba una mujer desnuda, como flotando. Creo recordar que estaba en colores negro y rojo sobre fondo blanco; Nada más verla por primera vez, allí la vi a ella, cayendo en el vacío.
    A raíz de ese día, comencé a despertarme con más frecuencia, notaba que podía abrir y cerrar los ojos, pero no mover ningún otro músculo, intentaba levantar el brazo para dar la luz, notaba como el brazo salía, oía el interruptor, pero nada se encendía, mi única solución era pedir salir de ese estado (rezar), hacer fuerza con el estomago y despertar sobresaltado, como un resorte.
     Me “fui acostumbrando a ello” y a reconocer mi entorno, si, podía oír el ruido del frigorífico que estaba junto a la puerta, los días de luna llena, se podía vislumbrar un ligero resplandor entrando por el ventanuco de aquella habitación interior junto a la cocina, sentía el cambio de temperatura al sacar el brazo de debajo de la ropa, pero mi miedo no me dejaba intentar hacer nada más.
    En fin después de muchos años, supe, que ella lo sabía, y me tenía que preparar para la ocasión. Así que cuando me ocurrió un grave accidente y el más allá me reclamó, me limité a hacer, lo que tantas veces había hecho, sabiendo (no sé porqué) que mi recuperación iba a estar asegurada por completo, con las mínimas secuelas.
    Después de esto, he sentido su compañía, (sobre todo conduciendo) en muchas ocasiones, pero no es cuestión de contaros mi vida.
    En mis creencias, hay cabida para la casualidad, que el miedo me hiciera relacionarla, en un primer momento, pensando que eso era un castigo por mi soberbia y no un premio.  Serán experiencias reales, o solo sueños, de todas formas, seas o no quien yo creo:
 GRACIAS por ser mi Ángel de la Guarda.


 

jueves, 26 de agosto de 2010

melodia

      Esa noche, el cansancio se apodera de mi cuerpo, no me apetece, cenar,ni tan siquiera acostarme, por no hacer el esfuerzo de desnudarme y abrir la cama, por lo que directamente al llegar a casa, me siento sobre una almohada en el balcón.
  Acariciado por una suave brisa que se ha levantado, cierro los ojos, no con intención de dormirme, solo para soñar en nada, dejando abandonados todos mis músculos mientras escucho la radio.
    Llega a mis oídos una melodía que me transporta a mi adolescencia, a esos pueblos en los que junto a mi padre intentaba que la gente disfrutase de una velada de fiesta, en la verbena que celebraban en honor a su patrón;  Fue uno de los primeros tangos que aprendí, y con el que empecé a canturrear, como decía mi padre, siempre he tenido poca voz, pero desagradable, así que se hacía lo que se podía poniendo la intención de hacerlo lo mejor posible.
  Esa melodía no podía ser otra que: Melodía de arrabal, y después de pedir perdón, como lo hice tantas veces a D. Carlos Gardel, entre otros, por maltratar inconscientemente su repertorio, intentaré que disfrutéis de tan linda joya.


sábado, 21 de agosto de 2010

Se fueron

     
    Por el kiosco, en el que me encuentro todas las tardes, debido a su ubicación, en el casco antiguo, pasan todo tipo de gentes, diferentes nacionalidades é idiomas.
    Tanto ellos como yo, hacemos un esfuerzo verbal y de signos, para comunicarnos, bien sea porque les apetece algo de lo que allí se vende, o para aclarar alguna duda sobre la situación de alguna calle o monumento de la ciudad, el caso es que de esa mínima “conversación” todos resultemos satisfechos.
    Ahora en Agosto, el perfil cambia, entran conocidos de años atrás, que aprovechan las vacaciones para volver a su lugar de origen, y visitar a sus familiares.
    Pues bien resuelta que algunos, (por suerte no demasiados). “esos” que conocí hace treinta y pocos, cuando ellos eran quintos, y en la fiesta de su pueblo corrían las cintas a lomos de un asno que algún vecino les había prestado para la ocasión, “esos” que hace veinte y muchos, al abrigo de otros familiares que se fueron antes a dejarse el lomo par que lo tuviesen más fácil, también emigraron a otras regiones o países para ganarse el pan que su tierra no les podía proporcionar, “esos” que se sentían orgullosos, de que la gente en su puesto de trabajo los llamasen por el nombre de su lugar de origen, “esos” que montaron un pequeño negocio y el día más memorable fue aquel en que colgaron sobre la puerta el cartel con su gentilicio, “esos” que hace diez y bastantes volvían marcando la diferencia con unas cuantas (lechugas) en la cartera y con la frase típica ( a esta ronda invito yo) en el bar de su localidad, ante el asombro y las miradas de los que allí se habían quedado, al ver el vehículo que había aparcado a la puerta, “esos” que desde hace pocos vienen con la simple intención de ver si a sobrado matanza, pisto o demás alimentos naturales de los que conservan sus padres durante todo el año, "esos" que traen a la familia en un coche que hoy ya es normal, y son ellos los que miran atónitos ese tractor nuevo que ha adquirido el que poco a poco fue comprando las tierrecitas que nadie quería y unidas ya son unas hectáreas que dan para vivir decentemente y en su tierra, “esos” no se resignan a dejar de ser diferentes.
   Como iba diciendo, “esos” entran en el establecimiento con sus pequeños, y empiezan a hablar en un idioma que ni ellos entienden, queriendo exagerar un acento, al tiempo que mezclan palabras y verbos, para formar frases incorrectas tipo idioma “SIUX”. Me limito a esperar, a ver si se deciden a decirme lo que quieren, en la lengua que él sabe que los dos entendemos, pero nada, él erre que erre.
    A su lado dos niños nacidos en aquella tierra, miran a su progenitor extrañados y se preguntan: .- ¿por qué habla así?, si hace un momento, en la puerta, frente al cartel, nos ha preguntado en un perfecto castellano, que tipo de helado queríamos. Tal vez a este señor haya que hablarle así; Ellos le responden con naturalidad, en un idioma que yo no entiendo, pero se les nota la fluidez y la cara de normalidad.
    Al final uno de los niños dice alto y claro: .- queremos este y este, al tiempo que los señala con el dedo.
    Ahora viene la hora de pagar, los verdes ya no rebosan en la cartera, y para dos jodidos euros hay que buscar en el bolsillito pequeño, para contar las monedas, con la excusa de quitarse peso.
    Al irse, correctamente les he despedido con un adiós claro, solo los niños han contestado en mi idioma, solo ellos se han dado cuenta de que lo importante era conseguir el helado.

sábado, 14 de agosto de 2010

Día clave

        Siempre hay días que nos hacen pensar en algo ó alguien, recordar acontecimientos, alegrando o entristeciendo nuestro entorno, de rabia o satisfacción, dependiendo del hecho acaecido en dicha fecha, cada cual tiene bastantes a lo largo del año, y entre ellos como es natural, se encuentra el día del sant@ adjudicad@ a la profesión que le corresponde.
    En mi caso, yo se que la patrona de los músicos, es Santa Cecilia, de la que conmemoran su muerte el 22 de noviembre, fecha de la cual me acuerdo casi siempre un par de días más tarde.       Sin embargo hay una fecha, que debían de proponer como patrona de la farándula y el orquesteo, me refiero como no podía ser de otra manera a aquella que siempre se ha tenido como fecha especial, debido a la cantidad de sitios en que se celebran fiestas, y debido a la oferta y la demanda, al precio que se cobra, como si fuera el día de la paga extra, aunque últimamente la tajada se la lleven los tratantes, poniendo mil pegas y excusas de gastos no demostrados.
    Me refiero como no al 15 de Agosto, esa que a ninguno se le olvida, esa que está reservada desde el año anterior, esperando la oferta del mejor postor, esa que por firmarla más cara, te lleva donde Cristo perdió el gorro, y claro, normalmente se queda mal, pues la relación calidad precio no tiene sentido, y los gastos que uno paga de más, el otro se los gasta en el viaje, por lo que al final sería mejor cobrar menos cerca de casa, eso pensamos todos los 16 de agosto, agotados, pero al año siguiente, por unas cosas o por otras, otra vez se vuelve a las andadas.
    Es curioso, pero a partir de ahí, empiezan las marejadas; Uno empieza a dejar caer entre los compañeros que al año siguiente no sigue, que si las condiciones, que si el trabajo, las dietas, en fin todo desemboca en un septiembre de caras largas, cada cual se cree el mejor, y por lo tanto imprescindible para que eso funcione, y al final a otro sitio, casi siempre igual, (aunque alguien sabio me dijo un día “ otro vendrá que buena me hará”) y a empezar de nuevo con gestiones y ensayos a partir de octubre, a darse prisa para aprovechar la noche vieja, y el próximo 15 de agosto, otra vez a tropezar en la misma piedra.
             Yo, este año, será el primero que no esté por esas carreteras de dios, y seguro lo echaré de menos, siempre se añora lo que no se tiene.
          Amigos, que paséis un buen día de Santa Farándula, y sobre todo que aunque cansados, lleguéis.

CUIDADO CON LA CARRETERA.

sábado, 7 de agosto de 2010

Peloto

         Anoche, me desperté con un sueño, como es lógico, algo extraño; Después de ciertos sucesos desagradables, yo lo cogía en brazos, desnudo, delgado casi no pesaba nada, y en ese momento el se reía a carcajadas, como un niño, como agradecimiento, como hace Raquel.     Eso me desveló, hacía tiempo que ni siquiera lo recordaba y su imagen era tan nítida, incluso estando despierto, que me hizo volver a mi niñez, sentarme junto a él, en aquella buhardilla, junto a la cama turca en la que dormía al calor de una estufa de leña, puesta en medio de lo que pudiéramos llamar comedor de aquella estancia.
     Recordé algunas de sus historias irónicas que el contaba, mientras yo embelesado lo miraba; Todas estaban envueltas de un humor socarrón, por trágicas que pudiesen parecer, en aquellos años su vida no debió ser demasiado amable, pero el parecía positivar sus experiencias.
    Creo que quedó cojo de una caída, jugando con su hermana, siendo un crio, yo siempre lo recuerdo con su muleta de madera en el sobaco, y una garrota en la otra mano, no sé por qué, pero a mi tío perico de pequeño lo llamaban “peloto” como apodo.
    Entre sus correrías, contaba que un día, fueron a coger nidos y cuando estaban a mitad del árbol, solo se le ocurrió tirar de pantalón, pagando las consecuencias su amigo “el bolero” que se encontraba un poco más abajo.
    Nos relataba como su primo “el guapo” echaba cachos de tocino tan grandes como puños, por la boca cuando el médico lo reconocía, debido al atracón de matanza fresca que se había dado la noche anterior.
    “el guapo” debía también de ser un ingeniero en eso de inventar maldades, pues nos contaba Peloto como un día le debió de atar con una cuerda el pititín, y acto seguido el muy (...) salió corriendo y como no podía ser de otra manera al cojo no le quedó más remedio que acelerar sus muletas tras él.
    Decía que le costó trabajo acabar con diez zarajos de una sentada para no dejar rastro de ellos camino adelante, así que cuando pasados unos días le preguntaron por ellos, a él solo se le ocurrió una contestación: Ah, pero ¿esas tripas eran zarajos?
     Luego tuvo que estar escondiéndose entre las alforjas a la hora de comer algún tiempo, debido a una pillería que realizo con unos pollos y un mimbre, claro su familia para escarmentarlo, cada vez que se ponían a comer, alguno gritaba : La guardia civil, y peloto a esconderse.
    Supe que estuvo en la cárcel después de la guerra, pues contaba que se debió de hacer pasar por tuerto, en el recuento de entrada, y luego se rieron todos al ver que los guardias se volvían locos, y el tuerto no aparecía por ningún sitio.
             En fin, verdades, mentiras, qué más da, son unos recuerdos que el dejó bien acomodados en ese baúl de los recuerdos que tenemos escondido, y que anoche mi tío perico se dignó a abrir para hacerme pasar unos momentos entrañables.

lunes, 26 de julio de 2010

Mirada agónica

    Se abrió la puerta, y comenzaron a entrar los visitantes, todos admiraban el interior del recinto, su estructura llena de columnas, arcos, frescos en el techo, sus vidrieras, como no, sus tallas, cuadros e imágenes de santos que por todo él, estaban repartidas, sin olvidarse de ese altar mayor digno de toda admiración.
    Pasada una hora, tan solo quedaban en el interior unas pocas, todas de nacionalidad extranjera por su aspecto, como del norte de Europa, iban poco a poco examinando cada detalle; Con sus gestos suaves, indicaban el sorprendente trabajo realizado en ese lugar en un pasado ya lejano, pero con tristeza también veían el desprecio y desidia que los lugareños habían dedicado a sus obras de arte en un pasado reciente.
    Miraban extrañados como junto a la pila bautismal, alguien con un objeto punzante había dibujado un corazón con una flecha y dos letras, la parte de abajo de las columnas, estaban casi sin forma, probablemente, estas se habían utilizado para apoyar el zapato y así hacer más cómodo el atarse los cordones, en los bancos de madera que llenaban la parte central, las palabras escritas con bolígrafo, eran la tónica general, incluso algunas mal sonantes y prohibitivas para aquel sitio.
    El ruido de unas bisagras oxidadas llamó la atención y desvió la mirada de todos. De la puerta, a un lado del altar, salió un sacerdote, se acercaron a el, con lo intención de que les diesen algún tipo de explicación, sobre cómo, porque y en que época se hizo dicho monumento, como respuesta encontraron un gesto desagradable, y luego volvió a entrar por donde había salido cerrando tras de sí la ruidosa puerta.
    Como por casualidad, todos dirigieron su mirada a los ojos semicerrados de un Cristo agónico colocado en un rincón poco visible, quedaron embelesados unos minutos, como si les estuviese diciendo algo; Bajaron la cabeza y salieron por la majestuosa entrada sin decir nada.
   Todos habían entendido que para muchos lugareños, aquel templo, tan solo era un sitio que representaba a una religión, a la que su representante en el lugar, impregnaba de arrogancia y despotismo hacia todos y todo, por lo que probablemente, ese velo con el que habían cubierto sus ojos, no les dejaba ver, ni sentir el arte tan preciado que en su localidad poseían.

jueves, 22 de julio de 2010

Mi señora

           Hoy, me he vuelto a quedar en casa por la mañana, y así será durante un tiempo, Ana como siempre tiene razón, son unos días, y ya me noto más tranquilo, con lo que sacaré algún momentillo para publicar alguna historia que otra, para quien esté dispuesto a leer cosas intrascendentes y pasar un ratito un poco más cerca de mí.
       Ana, es mi señora, (que mal suena eso verdad) pero es así. La fatalidad en el amor de adolescentes, hizo que nos apoyásemos el uno en el otro, compartiésemos sentimientos y al final uniésemos nuestras vidas tradicionalmente firmando un papel, (por cierto, que ni ella ni yo firmamos).
     Durante los primeros años, compartimos las 24 horas de todos los días, se convirtió en una excelente técnico de sonido, se sacó el carnet de camión y formó parte activa de la farándula (desde fuera parece sencillo, pero es jodido y duro cuando se está dentro).
     Creo que todo lo hizo por estar más tiempo a mi lado y entenderme un poco más (hay que tener ganas para aguantarme, con lo chinche que soy).
     Yo me sentía y me siento súper orgulloso, aprendí mucho de ella, pero no podía dejar de exigirle cada día un poco más, quería que fuera la mejor y así fue.
       Años más tarde llegó Raquel, durante su embarazo, recuerdo que su cara redondeada, resplandecía de manera especial, de ahí lo de “cara de luna”, la vida se nos torció un poco, pero la compensación a todas nuestras desdichas llegó con algo tan simple como su sonrisa, que aún hoy nos sigue regalando cada día.
         A los cuatro años justos, otra vez esa cara tan espectacular, y de ella salió Lucía, una gota de agua fresca y radiante, que dio un nuevo sentido a nuestras vidas.
       Los dos momentos más importantes de mi existencia, y como no, solo los podía protagonizar ella, esa persona a que un día le dije: Piénsalo bien, que esto es para toda la vida, y aceptó.
         Ahora pasados los años aquí sigue, a nuestro lado, cuidándonos, siendo la primera y mejor en todo, y así será por siempre.

                        Queridísima Ana; Nunca podremos darte tanto como tú nos has dado, pero siempre lo intentaremos.

C.R.L.



domingo, 18 de julio de 2010

un extraño en el espejo

          Hoy se levanto como otro domingo cualquiera, bajo a la cocina y se encontró sobre la encimera un café con leche y unas tostadas, hechas con todo el cariño del mundo, las untó con mermelada y desayunó apaciblemente, con el murmullo de la televisión como sonido de fondo.
    Luego movió la silla hacia el centro, cerca de un enchufe, apareció en escena su amamantisima esposa, portaba en una mano un peine y en la otra una bolsa de artilugios. Se desprendió de la camiseta del pijama y el rrrrrrr... de el "esquilator" enmudeció cualquier sonido que se hallase a su alrededor.
    Después de un rato, un cepillado suave por pecho y espalda, a continuación a la planta de arriba de la casa.
    Un afeitado en toda regla, un corte de uñas en manos y pies sentado en la taza del inodoro (por perrería más que nada) y luego una larga ducha.
    Durante un extenso periodo de tiempo, tan solo el sonido del agua contra su cuerpo; Al correr las cortinas para salir, de pronto, reflejado en el gran espejo, un cuerpo desnudo, enjuto, blanquinoso, OSTIAS, pero que es eso, ¡AH! Si soy yo.
  
Como dice mi hermano: “Conócete a ti mismo, pero con prudencia” .
 Lo que hace la falta de costumbre.

viernes, 9 de julio de 2010

Ya está con tigo

    Ha pasado una semana desde mi carta, y ya se ha reunido con tigo.
              La casualidad ha querido, que estos tristes acontecimientos, se hayan agrupado en un breve espacio de tiempo, y la cascada de reacciones no deje espacio para rehacerse de la anterior, sobre todo para la pequeña, la única que queda.
    Ella no solo se ha quedado sin hermanos, vosotros erais algo más. Desde niña por la muerte de vuestro padre, fue la hija de todos, esa a la que había que sacar adelante y hacerla una buena moza, para que fuera una gran mujer, aunque para vosotros siempre siguiera siendo la niña.
    Tu y Tomás, siempre habíais estado juntos en el trabajo, codo con codo para cualquier cosa que necesitaseis uno del otro y ahora volveréis a unir vuestras almas en un mismo proyecto que no se cual será, pero seguro que algo digno, como todo lo que hicisteis en vida.
    Seguro que no os faltará el apoyo de los demás, pero desde mi perspectiva, siempre es a los dos que más unidos he visto.
    Ahora, con este deceso, a Lucía, se le han vuelto a amontonar los recuerdos más tristes que guardaba en su interior de tus últimos días. Ella me los cuenta, me pregunta cosas sobre el más allá, llora un rato y se desahoga, en fin lo va llevando lo mejor que puede. A los demás me imagino que les pasará lo mismo, pero me entero menos.
             Bueno, recuerdos a los de ahí arriba, que tu nieta Raquel tiene que comer, que es la hora.

estrés

    A veces parezco bobo, otras sin embargo dejo de parecerlo y lo soy directamente.
    Llevo una semana en mi nueva ocupación y el estrés me consume, quiero modificar todo en un abrir y cerrar de ojos, pretendo reformar, vender, atender a los proveedores, hacer un programa informático, atender la sala y mantener todo limpio al mismo tiempo, NO PUEDE SER.
    Hoy mi mujer me ha dejado castigado en casa (con razón) mi estado de nervios lo estaba pagando todo el mundo que hay a mi alrededor.
    Bueno el caso es que ya está casi todo a punto para tenerlo  a mano y organizado a mi gusto, ahora solo queda colocar las cosas poco a poco de manera más vistosa, y organizar la lista de pedidos, para no cargar demasiado o quedarse cortos en algunos productos, pero para eso tiene que pasar un tiempo y ver que se vende más y menos.
    Creo que nos puede ir bien, la restructuración va a ser larga, pero pasito a pasito, estará a punto a finales de año (justo cuando empiece a dejar de tener miedo la gente a esto de la llamada crisis).

    Los poderosos ya tienen amarrado el mercado, locales, pisos, etc., y ahora llega el momento de ponerlos en circulación otra vez, así que ya se encargarán ellos de que la gente los compre, dando otros años de facilidades a tutiplén y después ya veremos.

         Os tengo algo abandonados, pero como alguien dijo:     Antes es dios, que todos los santos.

miércoles, 30 de junio de 2010

Carta al más allá

        Estimado amigo;      Hace ya seis meses, me imagino que a ti se te habrán pasado volando, igual que a nosotros.
    Por aquí las cosas han cambiado bastante, a raíz de tu partida, se enmarañaron aún más los hilos de alguna mente, por lo que la medicina, tuvo que entrar en acción, resolviendo favorablemente la situación que ya venía de lejos, y mejorando paulatinamente, el estado de estrés y ansiedad.
    Me refiero por su puesto a Antonia, tu esposa,(eso de tu viuda todavía no lo tengo asumido), Yo creo que se medicaba de más al principio, pero ahora la veo más asentada con el tratamiento, aunque a decir verdad no paso tanto tiempo con ella como quisiera, por diversas cuestiones.
    No majo no.    No es porque yo ande de viaje con la música, eso se ha acabado por ahora. Te acuerdas de los bocadillos del recreo, pues también se han acabado,nos hemos metido en un local, otro kiosco, que está en la plaza mayor, también con maquinas y ordenadores, se lo hemos cogido al dueño del otro, pero este es todo por nuestra cuenta, mañana es nuestro primer día, y allí si que hay que echar horas, pero es para nosotros.
    La pequeña, Lucía, al final ha terminado bien el curso, te acordaras que lo llevaba cuesta arriba y que esta maestra le daba mucha caña, pues al final a aprobado todo, bueno menos el inglés, con un 4.85, es de ser tacaños, pero yo creo que lo ha hecho para que se esfuerce un poco este verano.
     A partir del día de las vacaciones la mayor, Raquel, ya no va al centro de día, donde las monjas, dicen que ya es demasiado mayor, y que hay que buscar otro sitio, en fin que este verano lo pasará todo en casa, y algún día que otro se tendrá que quedar cuidándola la abuela, como tantas veces hicisteis los dos cuando era una mocosa, bueno era y lo seguirá siendo siempre, aunque un poco más crecidita.
      Ana, ya sabes, dándose la paliza a limpiar toda la casa a fondo ahora que tiene un poco de tiempo, e intentando que las plantas crezcan en las macetas como cada verano. Al final este año no han puesto huerto como pensaban, en parte mejor, con el tiempo que tenemos, no lo podrían haber atendido como a ti te hubiera gustado.
    Amparito, la que está en Valladolid como siempre, solo reseñar, que ángel a cambiado de empresa, yo creo que para mejor, ahora le toca hacer turnos, y algunas semanas pues duerme de día, que le vamos a hacer.
     Rosa y los suyos, todo bien, trabajando y tirando para delante, que esos ya son unos mozos.
    Todos nos acordamos mucho de ti, ninguno lo exteriorizamos, para no poner tristes a los demás, y cuando lo hacemos es para poner como ejemplos aquellos momentos de guasa y enfado que te caracterizaban.
     Tu hermana también se fue hace poco, y tu hermano no está para tirar cohetes, pero bueno no se ve la cosa demasiado mal, si no fuera por los dolores, que lo tienen ingresado una semana si y otra también, así que ya sabes a cuidarlo un poco.
    Bueno amigo mío, algún día te escribiré algo que rime, una poesía, o tal vez una canción, o un simple pensamiento.    Cuídate y cuídanos, que la eternidad es larga y si no haces nada te vas a aburrir.
                     Te quisimos, te queremos, y siempre te querremos.



                                         TU FAMILIA

martes, 22 de junio de 2010

Te echarán de menos

      Los chavales terminan este curso, y el próximo, se encontrarán cuando vuelvan la puerta cerrada, muchos seguirán sin darle importancia, pero sé que otros, seguro que te hacharán de menos.
     Ya no tendrán esa madraza postiza, que les echa bronca tras bronca cada vez que faltan a clase, o sacan malas notas, esa, a la que pueden contarle sus cosas por no ser de la familia, a la misma vez que les aconsejaba con la experiencia de su edad, pero utilizando palabras y frases comunes de la adolescencia para que entiendan el porqué y sus posibles consecuencias.
    Puede ser que en los alrededores, alguien les venda en el recreo el bocadillo de tortilla, pero será congelada, nadie se meterá en la cocina todas las tardes, para que al día siguiente coman algo casero, una buena ración y calentito, que les de fuerza para terminar la mañana, y a un precio irrisorio, para que todo el que baje, pueda jugar una partida con la vuelta, en vez de estar mirando o quedarse sin almuerzo.
    Les faltará esa persona que según ellos les da collejas educativas, o les amenazaba con una paliza que jamás llegará, algo que no lo permitirían de cualquiera, que no se preocupase por ellos.
    No habrá quien salga disimuladamente con las llaves, para invitarlos a un futbolín, esos días en que la economía de alguno de ellos, se ve resentida y el tiempo no es propicio para pasear por el parque, donde van a ir que mejor estén.
    Algunas niñas que bajan, a susurrarte al oído que algo se les ha olvidado, son cosas de mujeres, y siempre, después de tomarles el pelo un poquito, buscas en tu bolso, para darle solución, y que puedan pasar unas horas tranquilas con sus amigas sin tener que volver a casa.
         También habrá quien te tenga manía, esos que nunca entendieron que cada uno tiene que estar en su sitio a pesar de la confianza y que la mejor base para la amistad es el respeto, pero seguro que incluso estos te echan de menos, como dice un refrán “otro vendrá que bueno me hará”.
    Esto solo es un cambio de ubicación, seguro que más de uno pasará por la plaza, entrará a saludarte y a decirte lo que está estudiando y que ha aprobado, como lo hacen aquí, los que en años anteriores fueron volando por su edad, y ahora vuelven a recordar con tigo esos días en los que no sabían ir a otro sitio, su primer rollete, o sus gomis y chuches preferidas.


       Los Chicos y Chicas de la E.S.O. y Bachiller.

miércoles, 16 de junio de 2010

Gracias por tu adiós

      Me he puesto a pensar un titulo, uno que fuese solo provisional, algo que me diese una pista de por dónde empezar esta historia, no encuentro ninguno, mis sentimientos son contradictorios, ¿por qué? yo nunca he sido así, soy una persona a la que le afectan las cosas emocionalmente y me implico demasiado en problemas y sentimientos de otros que ni tan siquiera conozco, pero hoy me encuentro apático y eso me preocupa, no siento ni tristeza, tan solo siento nada, la lejanía en el tiempo lo invade todo, y los buenos recuerdos que conservaba parecen haberse difuminado con la noticia.
           Intentaré deciros lo que pensaba hasta ese momento y ojalá piense otra vez a partir de mañana.
    Antes de ayer, si, el 14/06/10, andando por la calle, andaba como siempre despistado, pensando en las musarañas, me crucé con una “antigua” amiga, de cuando teníamos veinte y pocos años, nos saludamos y me comentó que llevaba toda la semana pensando en mi, y sin más preámbulos me dijo que Elena mi ex novia, no saldría de esa noche, estaba ingresada en Barcelona con un cáncer que se había extendido a todo el cuerpo y que era cuestión de horas.
    Fueron unos años de relación, yo la quise muchísimo, ella tal vez un poquito menos, cuando tuve el accidente, estuvo a mi lado y el de mis padres todo el tiempo mientras estuve hospitalizado. Cuando decidí volver a Zamora, tanto ella como su familia, me acogieron en su casa, yo no trabajaba, mi aspecto era lo más parecido a la muerte andante, pero me trataron como un hijo más.
    Cuando decidió no seguir con migo, lo hizo con tranquilidad, haciéndome entender sus motivos, pero guardándose muchas cosas externas para más adelante, para cuando estuviera preparado para oírlas.
    Me dolió (como es natural) cuando me dijo que lo dejábamos, pero después de un tiempo, es el adiós que más he agradecido, aquello no tenía futuro, y gracias a su adiós encontré un hola. De hecho el día de mi boda, fue una de las primeras personas que puse en mi lista de invitados, y su cara reflejaba felicidad, al ver la misma felicidad, que yo en mi camino había encontrado.
   Después de aquello, nos perdimos la pista, ni apenas coincidimos por la calle, ni una llamada de teléfono, ni preguntar por su paradero a las amigas, nada. De algunos problemas que tuvo, me enteré de casualidad, y años más tarde me comentaron que se había ido a Barcelona con su hijo, no volví a saber nada de ella, tampoco me preocupé por saberlo.
    A estas horas tal vez ya esté enterada, nadie me lo ha confirmado, tenía 52 años, una pena, pero no puedo sentir, mi Elena simplemente se marchó hace mucho tiempo, ni ha muerto ni morirá, seguirá teniendo veinte y algunos, y alguna vez, muy de tarde en tarde, lucirá su pelo rubio con el corte típico de aquella época (princesa Diana) tan solo en mi pensamiento.

lunes, 14 de junio de 2010

Chatarrada

                   Pues sí, al final me llamaron para una sonorización para el sábado pasado, sin hacerme demasiada gracia, más que nada por el viaje (a 300km de casa) me dirigí al lugar del evento, pensando que concia al grupo, el equipo y la plaza, pues ya estuve allí el año pasado.
     Desde que salí, todo fueron sorpresas:
           Fui todo el camino tormenta tras tormenta, incluso de granizo, mi pensamiento me decía: Solo falta que se suspenda y empecemos con los problemas de cobrar el tanto por ciento, o volver otro día.
   Por esas comarcales de dios, y como no podía ser de otra manera, me perdí, e hice unos treinta km de más, no había problema, yo no tenía que estar allí el primero.
   Al fin llegué, y me encontré con que no había nadie, (debido a que tuvieron un percance en carretera, con el camión del equipo). Me acerqué al “escenario” por llamarlo de alguna manera, le habían puesto unos palos y unos puntales, lo tenían cubierto con plásticos y con toda su buena intención (que no la voy a negar) aquello parecía un portal de belén en pequeño, eso sí, tuvieron el detalle de poner una especie de cobertizo, para que los técnicos estuviéramos resguardados también de las inclemencias del tiempo, (cosa poco habitual).
   Mientras esperaba, vi que la iglesia estaba abierta, entré por pasar el rato, y mirando el techo, sin darme cuenta me había metido hasta la sacristía. Tras de mí, como no, el cura, vestido de gala, preparado para la ocasión, ya que estaba a punto de salir la procesión. Me estuvo explicando, cuando se hizo la iglesia, el significado de los cuadros que había, que eran milagros de San Nicolás de Bari, que en realidad era de Turquía, se celebra en invierno, por lo que allí, dejaban la celebración del patrón reducida a una escueta misa, y las fiestas se hacían en San Antonio, que hacía mejor tiempo. Mira que yo soy poco de estos royos, pero el señor fue muy agradable y sin querer me culturizó un poco.
   Llegaron los montadores, se pusieron a descargar y me dejaron caer que iba a alucinar. En un evento anterior, un “ingeniero”, se había cargado el equipo, por lo que me traían lo que estaba en la nave, que hiciese lo que pudiera, por su puesto todo sin revisar ni cablear, entonces lo entendí, me habían llamado porque para esos marrones no hacen falta los que tienen muchos estudios, se necesita la zorrería del salir del paso de la mejor manera posible, y el resto escurrió el bulto, pero bueno ya estaba allí, y no era cuestión de amargarse.
   Me tocó cablear y chequear todo, gracias a que los músicos también llegaron tarde, me dio tiempo a tener a punto de prueba, en el momento preciso, pero había que probar rápido, el horario se echaba encima.
   No hubo demasiada gente, el equipo era una lata, los músicos tampoco es que me entusiasmasen, al final se acabó mi “ultima gala” vaya una chapuza, todavía tengo tiempo de dejar un buen recuerdo en mi memoria, aunque no creo que hasta el día 1 de julio salga nada más.
         Del primer día me olvidé, el último intentaré no recordarlo.
   A partir de ahora, lo que haga será distinto, sin dinero por medio, en plan amateur, sea bueno o malo, lo haré porque me da la gana, o porque alguien realmente me necesita, la perspectiva cambia mucho.

miércoles, 9 de junio de 2010

Farándula

        Ahora, cuando están a punto de cumplirse 40 años desde el comienzo de mi persona en el mundo de la farándula, se acerca el momento.  Faltan 15 días para decir adiós, ni tan siquiera sé si hay alguna fecha pendiente en este espacio de tiempo, en parte me gustaría, en parte no;      Esto, no es un hasta pronto; espero por el bien de mi familia y el mío propio, que sea un adiós definitivo “profesionalmente hablando”, eso querrá decir que el camino elegido ha sido acertado.
   Siempre he estado rodeado de artistas, animadores, músicos, danzantes, y porqué no nombrarlos, también de representantes chupatintas, que desde hace algunos años, reparten las comisiones y regalos que nosotros pagamos, para carroñeros de instituciones y comisiones de festejos, pero siempre en nombre propio, como si de su bolsillo saliera.
   Alguna vez, es de recibo recordar, que me he encontrado con alguno, de los que llamo amablemente “intermediario”, en singular, pues en plural parecería que de una mano no sobran dedos.
                          ¿Me da pena dejar este mundillo? NO.         Este ya no es ese mundo en el que crecí, cuando mis dedos correteaban por un teclado al compás de un pasodoble, el día de la fiesta, era un día grande, el único que podían escuchar música en directo, los vecinos del lugar, donde la calidad y simpatía, se valoraba por encima de todo, y se premiaba con la diversión, bailando juntos ancianos y adolescentes, al tiempo que los niños correteaban por la verbena, aunque de eso haga ya muchos años;    De hecho, en estos últimos, en los que la cantidad de watios en sonido e iluminación parece lo único importante, han sido pocas las fechas en las que he disfrutado oyendo al grupo u orquesta que me tocaba sonorizar, pero las suficientes para no olvidar esa sensación de responsabilidad en el estomago los primeros minutos de la actuación, ese momento en el que interiormente gritas “dentro” y subes el máster hasta los 0db, y “casi” siempre, todo empieza a sonar.
    Los recuerdos me ayudarán a no olvidar, a la gente que me ha acompañado, de los que he aprendido y a los que he intentado enseñar, recordándole a todos, que mi mano seguirá tendida, a quien necesite mi ayuda, no tengo porqué enterrar mi experiencia, y volverme como aquel que un día, respondió a mi pregunta: Quien quiera saber, que se busque la vida, uno, al que años más tarde ayudé con la única intención de no parecerme a él.
      Había soñado, con que este adiós, fuera para dedicarme a una actividad que me permitiese tener libres los fines de semana y algunas vacaciones en verano, para poder dedicarlas a mi familia, y poder ir todos juntos a ver a los abuelos, pero por ahora no va a poder ser, salgo de un charco para meterme en otro, es lo que tiene el tener que anteponer la economía familiar, al tiempo con la familia;         Eso sí, emprendo esta nueva andadura con la esperanza de poderlo realizar muy pronto, aunque no sea en verano, ni tan siquiera en fin de semana.
      Bueno, compañeros de la farándula, deseo que disfrutéis de esta profesión tanto como he disfrutado yo, podría contaros cientos de anécdotas que nos alegrarían este momento, pero los tiempos han cambiado, hoy, puede no tener sentido el decir, que mi primera actuación, fue en una esquina de un salón, encima de una mesa de matar marranos, el equipo iba enchufado a un ladrón en una bombilla a 125v, yo solo con el teclado y que sabia a medias 10 ó 12 temas; Con los nervios de mi debut, si me enteré de algo aquel día, ya no me acuerdo, a los que estuvieron allí, se les podría preguntar, pero seguro que tampoco se acuerdan.

   P.D.   En algún momento os contaré las vivencias del segundo, de esa fiesta, si que tengo muchos y gratos recuerdos.

lunes, 7 de junio de 2010

Siempre señora

Esbelta como el junco verde
que con el viento se mece
por el paso de los años,
la cabeza siempre alta
cabello blanco azulado
con ondas de brisa y mar,
la elegancia por defecto
y esplendor como bandera,
como una roca serrana
a la que abraza un pinar,
segura, la dueña de tu morada
guardián de tu descendencia
ante una simple mirada,
erguida, como atalaya de alcázar
que nadie intente acercarse
a un paso de tu muralla,
la blancura tu virtud,
el amor tu contraseña,
ejercito fiel los tuyos,
siempre unidos la consigna
que para que oigamos todos
encargas llevar al viento,
tan lejos en la distancia
tan cerca en el sentimiento.

para mi madre, en el día de su cumpleaños.

jueves, 3 de junio de 2010

Bilderbeng

Esta mañana he oído que hoy comienzan en Siches (España), las jornadas anuales del club Bilderbeng. Acompañando la noticia, han hecho un tipo coloquio sobre el tema.

He estado buscando información diversa en internet, para ver quienes lo formaban, los invitados, temas que tratan, cómo y en que afectan sus conclusiones.

Después de intentar sacar algo en claro y darme cuenta que el charco es demasiado grande y profundo, creo que es mejor que mi opinión la deje en:

SIN COMENTARIOS.

miércoles, 2 de junio de 2010

De Raquel

       Como siempre, cada noche, aquí a tu lado mientras cenáis, esperando a que termines y gritarte repetidamente, para que me des un flan, mostrando mi alegría, cuando veo que vamos al salón, enseñando mi sonrisa, agradeciendo tu compañía con esta mirada provocadora, que te incita al juego de hacer cosquillas, recién cambiada, con el pijama ya puesto, las manos siempre apretadas, y los brazos encogidos queriendo decir, acércate, relájame, estoy aquí, a gusto frente al ordenador, con tigo, pero quiero más, quiero tus besos, tus masajes, tus caricias, quiero que me dejes de observar y pases a la acción, llévame al sofá, aunque me resulte molesto cuando me levantas de la silla, límpiame las babas con tus labios y muérdeme la nariz, recuérdame aquello que de pequeña me hacías y algunas veces aun me dices suavemente :   Tiene la cara de luna, los ojitos de princesa, la nariz de conejo, los dientes de ratón; y luego al tiempo que me coges y agitas la cabeza me gritas con voz grave, Y LAS OREJAS DE LOBO;   y yo, me parto a carcajadas, y tú me abrazas con fuerza contra ti, al tiempo que me recorres con tus dedos la columna, que bien, otra vez a relajarme con esa barba de dos días recorriendo mis manos y antebrazos, y de cuando en cuando, un mordisquito en la barriga, y vuelta a empezar.
   Aunque me dé miedo, no te preocupes, intenta estirarme las piernas, muéveme las caderas, rodillas y tobillos, así como tú sabes, jugando, para distraer mi atención, canturreando canciones que te inventas en el momento, y con las que me cuentas cosas que nunca eres capaz de repetir igual en la siguiente vuelta.
   Ponme sobre tus rodillas, sentada, sujétame el cuello y la espalda mientras me meces al compás del gato que hacia ron, ron, y cierro los ojos por momentos, como si me quedase dormida en tu regazo.
   Otra vez a mi silla, la de casa, la pequeña, en la que más a gusto me encuentro; Un ratito y luego a la cocina con mamá, a que me de la leche y las medicinas, antes de ir a dormir.
   Hasta luego papi, que no se te olvide abrir mi cama cuando subas, mañana espero no tener fiebre, para que me puedas llevar al cole.

                   Otra ironía, me escribo a mí mismo, poniendo en sus labios lo que quiero creer que ella piensa.
    ¿Habré acertado en algo? Hay preguntas que jamás tendrán respuesta.