jueves, 24 de agosto de 2017

Tarjeta - 36


Reflexión o pensada. no lo sé.


viernes, 18 de agosto de 2017

Trinchera


      Hoy recuerdo aquella noche.   Las trincheras se iluminaban con la luz anaranjada de las bengalas que surcaban los cielos.  Las bombas caían y cubierto con uniforme y galones, mi valor se suponía.
              Empuñando aquel fusil cargado de hipocresía, defendiendo una alambrada que quería ser frontera, y al otro lado un amigo, un pariente, un hermano, con uniforme distinto por azares del destino.     Hijos de la misma tierra, la misma sangre en las venas, sin diferencia de ideas, los dos rezando al mismo Dios.
     Se cruzaron nuestras balas, los dos caímos heridos, los dos dejamos el frente para ir al hospital y hoy después de los años, sentados junto a una mesa, nos repartimos las cartas, nos echamos la partida.
     Juntos brindamos con vino el día en que se nuestros hijos contrajeron matrimonio y a los dos se nos cae la baba, mirando a este nuestro nieto que ya ve haciéndose un mozo.
            Y a veces cuando lo miro, recuerdo aquella trinchera y pienso…
   Qué suerte, que suerte que ninguno de los dos supiéramos ni como se apuntaba.



jueves, 17 de agosto de 2017

La espera



  ¿Quién anda por el tejado,
que no me deja dormir? 
   ¿Quién se esconde bajo el raso
que intenta mi alma embaír?
   Que quiere nublar mi cielo.
           Que quiere hacerme morir.

   Que quiere burlar mi sueño.
         Que quiere abrir cicatrices,
que quedaron olvidadas.
   Que quiere vestir de negro,
manchando las alas blancas.
   Que quiere poner cadenas,
a la libertad del alma.

    Con sus uñas afiladas,
intenta entrar en mi cama
empuñando una guadaña.
   A cumplir su cometido,
espera tras la ventana.
     Haciendo la noche eterna
para que no haya el mañana.

       Por fin el alba despunta
dejando paso a la luz
en el oscuro horizonte.
    El mar se tiñe de rojo.
         El cielo rompe su aullido
y  las praderas florecen.
   Las sombras visten de brillo
y el negro se desvanece.

    En vano ha sido su espera.
        Bajo su manto de luto
se marcha desconsolada.
    Ha perdido la partida.
       El anciano está tranquilo
con la cabeza en su almohada
   A veces se tiene todo.
        Y a veces…. Se queda en nada.









domingo, 13 de agosto de 2017

Ingenua




Paseaba sonriente, en chanclas y camiseta.
Las gotas de lluvia, cubrían su inconsciencia.
En su mano una tiza.
Frente a ella una pared de ladrillo,
donde plasmar un gran corazón.

Palabras rimadas en forma de soneto
iban escribiéndose, bajo la balconada.
En la soledad de una tormenta de verano.
En el anonimato fingido y a sus espaldas
unos ojos escondidos tras el cristal.

Criterio artístico deslucido, por caligrafía delirante.
Renglones inclinados y alguna que otra falta de ortografía.
Un inapetente sentido, del saber que nunca seria leído,
por el ser al que iba dirigido.

El ultimo terceto inacabado.
Su último verso, por unos puntos suspensivos
dejado al azar del viento cambiante.

Su camiseta empapada, serviría como bayeta.
En ella quedaría impregnado el corazón
 y las palabras escritas en su interior.
Arrugada, hecha un guiñapo, quedaría en el suelo.

Ella iluminada por el sol
que se habría de nuevo paso entre las nubes,
volvía a casa luciendo su ropa interior.
Con las chanclas de la mano
como símbolo de su irreverente ingenuidad.





jueves, 10 de agosto de 2017

Pestañas





     Era noche de verano.
        Con las ventanas abiertas
Y la persiana subida
Sobre la cama desnudo
Sentí en mi espalda una brisa.
     Luego los brazos de un niño
Me rodearon con ternura
Sentí calor en el pecho
Y un dulce beso en la nuca.
       Antes de saber quien eras
La brisa volvió a marchar.
       El insomnio de la duda
Dejó mi mente perdida.
     El sueño salió a tu encuentro
A despedir tu partida
Pero las alas del viento
Se habían quedado dormidas
Y las pestañas del alma
En el limbo suspendidas.









domingo, 6 de agosto de 2017

Libro

       Esta publicación coincide con la entrada nº 800 de Ironías de la vida, por eso creo que es el momento adecuado para guardar aquí esta portada y contraportada.

   Y vio la luz, fuera de este blog.
          Ahora ya está en la calle, seguro que alguien lo verá en una gran superficie o internet y tal vez se le ocurra comprarlo. Quizás algún día incluso le de por empezarlo a leer.

     Vosotros ya lo habéis leído. así que si os apetece comprarlo, lo haréis por mí, su autor y así la editorial se animará a poner el el mercado otro de esos que ya habéis conocido, capitulo a capitulo en este blog.

    De todos modos GRACIAS.


lunes, 31 de julio de 2017

Hermanos "41"






             Las hijas tampoco estaban.     Esta vez al personal de servicio, se le había dado el día libre.      Las bandejas con los distintos alimentos estaban situadas en el centro y cada uno se serviría según le apeteciese.
      ¿Cómo empezar aquella conversación?    El tiempo transcurría y nadie pronunciaba una palabra.    Hasta  que inesperadamente, la señora de la casa se levanto y alzando su copa dijo:   .- por Rogelio
       Y antes de que a ninguno le diera tiempo a levantar la suya, la bebió de un trago y se marchó.
       -de nuevo se oyó la voz de la señora desde el fondo del pasillo-
       .- ¿podéis venir un momento?
        Los cuatro se dirigieron al encuentro de aquella voz, bajo la escalera, tras una puerta, un cuchitril amplio, con las paredes llenas de fotos enmarcadas.
       .- entrad y sentaros donde podáis
                -ella quedó de pie y D. Fernando apoyado en el marco de la puerta-
       .- este era Rogelio, Guzmán según vosotros.   Tal vez un ladrón, sí, pero un buen hombre.    Nunca utilizó un arma para ninguna de sus fechorías.         Si supierais… a cuantas familias les quitó el hambre de la boca en su barrio.  Cuantos niños llevaban zapatos gracias a él sin saberlo.
      Hasta su última hazaña, nadie conocía ni su nombre ni su rostro.       Las prisas, por volver al lado de su amor, le hicieron cometer el fatídico descuido y una cámara lo grabo de frente.
              Ese mismo mes iba a dejarlo todo por fin,  era el último golpe antes de su boda.
             Estaba pletórico de felicidad.  En la habitación un pequeño hotelucho, su novia le acababa de comunicar que estaba embarazada, cuando la policía tiró la puerta abajo.   A él le dio tiempo a saltar por la ventana y huir.
                  Fue a casa de un buen amigo, compañero de correrías y le hizo prometer que la cuidaría a ella y a la criatura como si su vida se tratase.        Cuando cogió el coche para ir a despedirse de sus padres  antes de buscar un escondite seguro, varios agentes que le seguían el rastro lo acribillaron a balazos.   A él, solo le quedaron fuerzas para llegar hasta el puerto y precipitarse con el coche al mar.
      La boda se celebró como estaba previsto, pero Rogelio no pudo pronunciar el sí quiero.   En el altar lo sustituyó su mejor amigo.
         Al cabo de unos meses, llegaron noticias suyas y sus intenciones:    Seguir brindando su mano a aquellos que por diversos motivos eran perseguidos por la justicia y no tenían sitio donde volver.
              Mucha gente, más de la que os pensáis, algunos incluso quitándose el pan de la boca, pusieron su granito de arena para comprar una chatarra de hierro que hasta hace poco tiempo fue su hogar.          Bahamas, el mismo nombre que tenía el hoelucho, donde su novia la dio la buena nueva.
      Se dedicó a lo único que le proporcionaron.     Creó una nueva familia, pero nunca, nunca jamás olvido la que tenía en tierra.    Por eso cada poco tiempo, aún a riesgo de que se localizase su situación,  enviaba algún mensaje por uno u otro medio.
      El único que no pintaba nada en aquel barco eras tú. Sí, tú Samuel.        No podía permitir esa vida para ti y tú mismo  diste el argumento para alejarte de ese cascarón lleno de truhanes.  No quería dejarte solo, por eso se las ingenió para que te acompañase el mejor.
          Ya conocéis la historia y a sus protagonistas. Pero por favor seguir callados.  Su buen amigo creo también tiene algo que deciros.
            -la señora se sentó, esperando oír la propuesta de D. Fernando-
      .- se ha acabado el plazo de tres meses acordado.
    A mi esposa y a mí, nos encantaría que siguieseis con nosotros, pero debéis saber que aunque os prometo que nunca tuve nada que ver con el  “tráfico”  que realizaba Guzmán en su barco, ni conocía sus contactos, en tierra mi negocio tampoco es demasiado limpio.     Yo ni vendo ni compro.   Solo hago figuración, provocando una serie de transacciones de banco a banco con unos conceptos ficticios y que solo sirven como lavadora al dinero de los poderosos.
          Vuestra oficina es lo único legal y creo que con un poco de imaginación de ella podríais vivir holgadamente los tres.  Yo únicamente me limitaré a proporcionaros los nombres de posibles clientes potenciales.    Personas a las que no les importa pagar una buena cantidad de dinero  por cualquier información bien gestionada y una vez se conoce a los que quieren vender o quieren comprar, solo hay que cruzarlos entre ellos, quedando un porcentaje a quien está entre ambos.
       Pero tranquilos, tenéis un tiempo para pensarlo.
     Ricardo, mañana llevaremos a estos dos al aeropuerto, se van de viaje una semana  y luego a su regreso,  en el plazo de diez días, tras hablarlo entre vosotros deberéis darme la respuesta.

        Antes de subir al avión, D. Frenando les entregó un sobre en el que había un mapa.  En él, con una cruz, una  aldea marinera marcada.    Allí se deberían dirigir.

           Nada más encontrarse de frente al puentecillo que cruzaba el riachuelo, Samuel lo reconoció al instante.
          Era como si todo hubiese ocurrido ayer.  
          Se tuvo que sentar en el pequeño muro de piedra y respirar profundamente.
            Con paso firme se dirigió hacia la casa que lo había visto nacer. 
      Llamó a la puerta y una anciana de poco lustre, con la cara surcada por dobleces de desgracia la abrió con brío.
        .- ¡no compro nada!
.- madre que soy yo
         Ella se quedó muda, parada, lo miró de arriba-abajo.
.-  No, señor no me hagas esto
             Temiendo  que solo fuera una mera ilusión, estiró su temblorosa mano hasta tocar su cara.   Bajó la cabeza, respiró hondo y en segundos, sin previo aviso,  enderezó la espalda y soltó una sonora bofetada.
    .-  ¿Dónde has estado? A ver, ¿tú que te has creído? ¡Pasa que te vas a enterar!
                 Acto seguido, se abalanzó sobre él abrazándolo y besándolo.   Él, le echo mano por la espalda y las corvas y en brazos la llevó para depositarla en su vieja silla junto a la ventana.
              .- ay hijo mío, estás vivo.  Decían que estaba loca, pero algo me decía que te volvería a ver y no en el cielo.
.- ¡que despiste! Espera madre
       Samuel salió corriendo a la calle.      Weza sentado en una piedra esperaba paciente pensando en ya nada sería lo mismo.
.- vamos pasa, tienes que conocer a nuestra madre
           Esas palabras le llenaron los ojos de lágrimas, tras frotárselos y tragar saliva, se levantó  para entrar
.- madre, este es mi hermano, tu hijo
           Ella se acercó y lo abrazó por la cintura apoyando la cara en su pecho.  Cerró los ojos para poder escuchar la nobleza de los latidos de su gran corazón.   Luego alzó la mirada y con una sonrisa de satisfacción, lo miró a los ojos.
                 .- ¿la puedo llamar Madre?
    .- ¿pues como me piensas llamar si no?  Vamos, vamos sentaros hijos míos que tendréis hambre.
         Enseguida sacó una hogaza de pan y un buen cacho de longaniza.
   .- ya ves, la mar me robó a mi padre, a mi marido, hasta el alma me robó y ahora en compensación, por fin me ha regalado algo.    Un nuevo hijo grande y negro

          -Tras unos segundos de silencio replicó-
                .- Pero que feo eres jodío.




F I N (se acabó)

Cuanto tiempo "40"



         Se acercaba el día del cumpleaños de Susana y unos días más tarde de este,  el cumplimiento de los tres meses acordados.  
      La vida seguía su curso, ni cuenta de que se aproximaba ese momento.         D. Fernando los mandó llamar, quería hacerles un encargo muy especial, por lo que Ricardo los recogió para llevarlos a comer a su casa.
      -entraron por la puerta de servicio-
.- ¿no están sus hijas?
           .- no, hoy comen en casa de una amiga
      .- a sí, algo de eso hablaban el sábado pasado con Paula
.- esa sí que está como una cabra
      .- pero es maja
                 .- vamos dejaros de rollos
         .- como sabéis, mi hija está empeñada en que unos peludos actúen en su fiesta y también sabréis que dos días después acaba la palabra dada. Quiero que la fiesta la organicéis vosotros.
.- ¿y sabremos hacerlo?
         .- tenéis una semana por delante, también Ricardo os echará una mano.   Por la mañana, mi esposa y yo nos iremos de viaje y cuando volvamos, quiero ver la casa y el jardín,  tal y como la dejamos al partir
    .- vaya marrón
             .- ¿y por qué yo?
        .-  los tres y no hay más que hablar, ahora vamos a comer ya lo he hablado con mi esposa y  está esperando en el salón.
   -lo que no entendían era al porqué de aquella comida-
        La esposa quería saber en qué manos dejaba su casa. Ya los conocía, pero no lo demasiado para irse tranquila.
      Empezó a hablar del viaje que iban a realizar.  Hacía años que lo tenían programado, pero por unas cosas y por otras, siempre se había pospuesto para otra ocasión.  
       Una semana recorriendo el litoral gallego, con una parada especial en Finisterre para llorarle al mar y de vuelta visitar Santiago para rezar al apóstol.

             Para Susana todo tenía que ser una sorpresa, la madre junto con Judit, organizarían la fiesta como cada año lo hacían, contratando el bufé y actividades para la tarde en la piscina del hotel.      Cuando volviesen a casa todo debía estar preparado para la gran noche.
            D. Fernando hablaría con un par de padres, para que al recoger a los amigos en el hotel, los llevase hasta su casa, sabiendo que esa noche dormirían allí.
        Ricardo las recogería a ellas y algún imprevisto les haría llegar un poco más tarde, así todo estaría a punto para la gran fiesta.
             Susana y Judit, no podían creer que sus “nuevos” amigos, no fueran al cumpleaños.    Todo por un viaje de trabajo.  Que fastidio, ellos no podían aplazar la cita para otro día.

         A las doce de la mañana, los padres salían de viaje dejando en casa a dos malhumoradas hijas, que veían como aquel día que debía de ser tan especial, se había ido torciendo para acabar en un día más.
- Después de comer, Ricardo las recogía para llevarlas –
          .- vaya mierda de cumpleaños
               .- pero si tenéis fiesta en el hotel
         .- de todo lo que he pedido, nada y todo por culpa de mi madre. Tengo unas ganas de irme de casa
             .- no digas eso, no tienes razón
                 .- yo no digo nada, también se podían haber ido de viaje mañana
       .- por lo menos eso
       Al dejarlas allí, Ricardo se sentía mal, las crías tenían razón, pero él que podía hacer.
 Cuando volvió a casa los camiones ya estaban esperando para descargar y comenzar a montar todo:   el escenario, el equipo de sonido y luces.  
A un lado una barra donde saciar la sed a base de todo tipo de granizados combinados y al fondo una gran tienda de campaña con el suelo cubierto de colchonetas para todos juntos acabar la noche.
      Weza, Samuel, los camareros y los componentes del grupo, una vez relazadas las pruebas y quedar todo dispuesto, cenaban juntos en un restaurante cercano.
      A la hora acordada, los padres de los chicos y Ricardo esperaban en la puerta del hotel para recogerlos.
     Inesperadamente allí se presentaron D. Fernando y su esposa, habían cambiado el billete de avión para la mañana siguiente.   En la sala donde se celebraba el cumpleaños, la música paró de golpe. El matrimonio entró y juntos dieron un gran grito.
 .- FELIZ CUMPLEAÑOS
          -Susana corrió a abrazarlos –
      .- estáis aquí, este es el mejor regalo, gracias
 .- ahora vamos a la cafetería y nos tomamos algo los cuatro juntos, que ya eres mayor de edad
      .- ¿con alcohol?
.- no te confundas
        -Así harían tiempo para que al llegar, estuviesen preparados para recibirla-
              Todo oscuro, en silencio.     Al encender la luz, allí sentados estaban Black & White, como ellas los llamaban cariñosamente.  
      .- ¿pero qué hacéis aquí?
          .- ay papá que alegría
.-pero no llores
                     -ellos se levantaros para abrazarla-
          .- tontos que sois tontos, dejarme en paz
              Ricardo corrió las cortinas de los ventanales que daban al jardín, los focos se encendieron lanzando sus haces de luz hacia el cielo ante un gesto de incredulidad y antes de que esos haces se concentrasen en el escenario unos acordes de guitarra comenzaron a sonar.
               Lo chillidos de aquella loca eran insoportables, corrió al jardín, se movía por el césped sin sentido como un muñeco al que le acaban de dar cuerda.  De repente quedó sentada en el centro, mirando embobada hacia el escenario.

                   Una hora de actuación y el vecindario pudo descansar en paz. Los jóvenes, todos metidos en la tienda fueron aguantando el sueño, hasta que como luciérnagas el cansancio, uno a uno los fue apagando.
      Mañana de descanso para todos, nadie iría a  recoger nada hasta la tarde.
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        A la vuelta del viaje por tierras Gallegas, el contrato de tres meses había expirado.    D. Fernando los volvió a llamar y de nuevo se encontraron sentados a la misma mesa las cinco personas de la vez anterior, pero esta vez con un motivo muy diferente.
      







sábado, 29 de julio de 2017

Dudas "37" , "38" y "39"



          En aquella oficina no entraba nadie ni a preguntar la hora.          El trabajo encomendado se limitaba a ir un par de días por la tarde a la piscina del hotel  y a salir los viernes y sábados por la noche al encuentro de aquella pandilla de adolescentes de la cual formaban parte como dos más de la misma.  Luego a la una y media, los metían en la parte trasera del todo terreno y los iban dejando en la puerta de casa,  por lo que todos los padres les estaban súper agradecidos    - aunque no les agradase demasiado que tuviesen tanta amistad con dos personas mayores y tendencias sexuales indefinidas-.
 Nadie excepto Ricardo  –ni su propia esposa-  sabía que habían sido contratados por D. Fernando, pero gracias a la relación de amistad con los chavales, eran invitados a todas sus fiestas.    Momentos de conversación en que los padres aprovechaban para indagar en las ocupaciones e intenciones que aquellos dos “extraños”.

                   Weza, empezó a buscar información sobre el Bahamas y guzmán.     Lo más sencillo sería preguntar a D. Fernando, pero quería saberlo todo y este le daría una información sesgada y acorde a su conveniencia.
                     Por otro lado Samuel, intentaba encontrar el pasado que se había esfumado de su memoria, buscando noticias de cosas ocurridas en las costas gallegas tiempo atrás en ese año, teniendo en cuenta que según Weza fue por donde le encontraron.
     Cada mínimo dato era archivado y por la noche entre los dos, en casa lo analizaban, intentando entender que paso podían dar a la mañana siguiente para encontrar algo nuevo.
          Weza y Samuel se encontraban en puntos opuestos de búsqueda.        Sobre el Bahamas y Guzmán, no había casi ninguna referencia y las pocas que había se referían a otras personas o cosas.        Sin embargo, sucesos en las costas gallegas había demasiados.      Aquel otoño pasado habían tenido un tiempo muy revuelto y un día sí y otro no, se sucedían las catástrofes.  En aquellas costas, el mar había hecho acopio de barcos y personas, por eso Samuel pasaba bastante tiempo mirando las imágenes adjuntas de pueblos y puertos,  intentando recordar alguna y eso le sirviese de pista.
                 Tanto tiempo en aquel barco provocaba que el concepto del tiempo en él resultase indefinido y ninguno podía precisar el mes concreto en el que lo encontraron.
   
            La solución pasaba por hablar con D. Fernando, al menos los datos que les diera podrían proporcionarle un punto de inicio, aunque solo fuera el nombre real de Guzmán.  Samuel intentaría que le dijera como ponerse en contacto con el Bahamas  o que él mismo  preguntase el día en que lo encontraron y las coordenadas.
       -Guzmán llevaba todo anotado en un libro que cada noche guardaba bajo llave-
      Ya le habían dejado caer varias veces preguntas para ver si daba alguna contestación.   Siempre daba la vuelta y marchaba, sabiendo de su poder.     Incluso Ricardo le había sugerido que al menos les diera alguna indicación por donde buscar   -Siempre el silencio era su respuesta-
            A los pocos días, esperaban sentados cuando llegó D. Fernando.    Entró y dio unos contratos a Samuel para su firma. Weza se levantó y se apostó junto a la puerta.
    .- quiero el nombre verdadero junto con los apellidos de Guzmán.
       -D. Fernando hizo oídos sordos y una vez firmados los papeles se disponía a salir cuando el brazo de Weza le impidió la salida.
           .- ¿Quién te has pensado tú que eres?
    .- soy Weza. Alguien que quiere saber la verdad
          .- el antiguo Guzmán, decidió morir ahogado hace muchos años,  dejar atrás  tierra firme y yo lo tengo que respetar
    .- necesitamos saber al día en que encontramos atado a aquella boya  a Samuel y solo usted puede,  póngase en contacto con él para preguntárselo
       .- que tonto eres, eso ya se lo pregunté una vez y aún no he recibido respuesta.    La razón no la sé, en él está la decisión de cuando responder.
.- pues vuélvale a preguntar
          .- que poco conocéis a guzmán y ahora aparta ese brazo que tengo prisa


           
    
“38” Dudas



     D. Fernando, por primera vez habló abiertamente con Ricardo sobre ese tema en el trayecto de vuelta a casa.  
Sabia de la importancia que tenía para Samuel recuperar su pasado, por lo que cuando pudiera, intentaría volver a preguntar a Guzmán.    Aunque este era muy prudente  y jamás decía ni una palabra que no fuera absolutamente necesaria, pues un error podría poner en peligro a toda la tripulación.
  Ricardo por su parte, ahora ya tenía un pie, para poder preguntar sobre el tema e intentar sonsacarle algo que pudiese interesarles.

            Weza empezó a mirar en los contratos que había en los cajones.      Todas las compras que según aquellos papeles habían sido asesoradas por la oficina, se referían a cereal importado desde Hispanoamérica y a productos cárnicos exportados al sur de África.    Eran las rutas que solía hacer el Bahamas, pero que extraño,  no cargaba en ningún puerto, siempre lo hacía en alta mar  y a través de lanchas.
     Esperaría a que partiese o llegase un nuevo buque de carga para saber realmente que transportaba.
            Por las tardes, a última hora cuando la actividad en el puerto se realizaba entre claros y oscuros,  con la excusa de pasear junto al mar se pasaban por delante de las naves.      La de D. Fernando, siempre estaba llena de conteiner, que se movían de un lado a otro. 
  La casualidad y la vistosidad de aquella cabeza tractora rotulada con la cara de un leopardo, quiso que se fijasen en lo que transportaba.     El mismo conteiner que había salido días antes de la nave, con la particularidad de que tenía una esquina totalmente abollada,  volvía a entrar de nuevo en ella.
            Con el móvil fueron fotografiando uno a uno, los conteiner que salían y al poco tiempo volvían a su sitio.
                A Samuel le gustaba fijarse en las grúas que los apilaban con precisión.  En un movimiento inesperado se pudo percatar de cómo el error de un operario, no hizo saltar el dispositivo de cables de seguridad      –aquellos conteiner estaban vacios-
       Los que bajaban y subían a los buques de carga, los de la nave y los que transportaban los camiones, todos estaban vacios.   Solo alguno de vez en cuando, tal vez por ser más antiguo y de un material más pasado hacía que los rodamientos que se deslizaban sobre los raíles de acero, parecían cambiar el ruido al soportar algo más de peso.
             Pero eso no tenía sentido, vieron partir un buque cargado de conteiner vacios de puerto.     Todo indicaba que se dirigía a  Argentina, pero al los dos días el mismo buque, volvía a descargar los mismos conteiner en la  misma nave.
                     Todo aquello era muy raro, pero a ellos no les importaba a que se dedicaba D. Fernando, eso no era problema suyo, pero podrían utilizarlo para obtener algo a cambio.
        No haría falta.  Al podo tiempo un día llegó Ricardo a casa.
          .- a ver chicos traigo noticias
.- ¿qué pasa?
           .- oye, de esto ni una palabra a nadie
     .- por su puesto
         .- me ha dicho D. Fernando que os diga que en una semana tal vez sepa el día de tu rescate y  para calmar tu curiosidad que busques en los diarios de octubre de hace como dieciocho años a  Rogelio Márquez.
    .-Gracias Ricardo
         .-Esto no puede salir de aquí, discreción, no es nada  bueno remover el pasado
.- ¿porqué hay tantos contenedores vacios en la nave?
               .- Weza ¿has oído algo?
      .- no, yo no
              .- yo tampoco, habrá sido el aire que ha movido las cortinas
       -Ahora ya tenían un dato para empezar a buscar el pasado de Guzmán-
.- ¿Qué pensaría Guzmán si sospechase que estábamos investigando su pasado?
      .- nos colgaría por el cuello
.- ¿y por qué lo haces?
       .- no lo sé, pero desde que llegamos…  aquí hay algo oscuro y el está pagando las culpas de otro
.- él lo ha elegido así y tú no eres quien
       .- bueno solo saber quién era.





“39” Dudas



          En ningún diario de Málaga, había noticia  alguna que hiciera referencia a aquel nombre.
         Mediante filtros de búsqueda llegó a una página de sucesos donde se resaltaba en negrita Rogelio Márquez en el buscador de google:
   -continua la búsqueda de  un hombre que desapareció en el puerto de Valencia, tras haber caído al agua con su vehículo, culminando así la  persecución de la policía.
       Rogelio Márquez  está considerado como el cabecilla de la banda que más robos ha protagonizado en obras de arte en los últimos años por toda Europa.

      .- mira Samuel, ya lo encontré, menudo firma estaba hecho el amigo.     Bueno, desaparecer fue una forma de librarse de la policía
.- si que es raro  ¿porqué nunca quiso volver?  Podía haberse hecho una identidad nueva
      .- lo que creo es que tienes razón y no está bien que rebusquemos en el pasado
.- tengo unas ganas de saber algo por dónde empezar a buscar en el mío
     .- tú eres diferente, no tienes nada que ocultar
.- ¿y tú que escondes?
      .- un error de juventud, que me llevó a cometer uno tras otro, hasta terminar demasiado metido en la mierda y en una de mis fugas, terminé por fin enrolándome en el Bahamas
.- ¿pero un  error?
     .- demasiados y cada cual más grande
.- bueno, no pasa nada,  eso ya pasó. Algún día, el que te apetezca, ya me lo contarás

         Las influencias opacas habían dado sus resultados, por fin eran ciudadanos españoles.  Ricardo se presentó para adelantarles  que a la mañana siguiente debían ir en persona a recoger el ansiado documento.     Esa noche cenarían los tres juntos para celebrarlo por todo lo alto.
                 Mientras ellos brindaban por un país del que ya formaban parte de pleno derecho, en el contestador automático de la oficina de la nave.      Una voz alterada dejaba un mensaje al tiempo que se oía de fondo un gran estruendo  -diez de noviembre-.
      De madrugada la CNN, difundía una información de última hora.

                     -En una operación internacional contra el narcotráfico, tras años de búsqueda, se ha localizado al Bahamas.
            Barco que según datos de los servicios aduaneros transporta los mayores cargamentos de estupefacientes y armamento por todo el mundo.   Al ser requerido por las autoridades marítimas, este ha abierto fuego de artillería pasada contra la fragata de la armada, que en su defensa ha respondido con varios torpedos que han impactado en la línea de flotación, provocando el hundimiento de dicho barco.
     A estas horas se desplazan hasta el lugar equipos de rescate para intentar recuperar tanto los cuerpos de la tripulación, así como el cargamento de sus bodegas, que según fuentes del ministerio de defensa podría tratarse de armas automáticas con destino  a Sierra Leona.

   D. Fernando se lo notificaría al llegar al local, ellos aún dormidos se abrazaban a su nueva condición legal.   Hoy no tenían prisa por levantarse, hasta las doce no debían de ir a recoger los carnets.

           -El timbre insistente, les hizo levantarse-
             .- vamos holgazanes, abrir la puerta
         -entre legañas pudieron ver las caras tristes de Ricardo y D. Fernando-
.- ¿qué os pasa?
     .- ¿ocurre algo?
         .- Venia a daros una buena noticia, pero esa ya la sabéis
    .- pero tampoco es para que se ponga así, Ricardo lo hizo con buena intención
        .- el os dio la buena yo os tengo que dar la mala
    .- ¿le ha pasado algo a su familia?
        .- Sentaros.
            -encendió el televisor y selecciono el canal de noticias CNN-
       .- dentro de unos momentos darán comienzo los repasos de titulares, mejor que lo oigáis vosotros
         -efectivamente, no tardó en repetirse la noticia-
     .- eso es mentira, imposible, hay que hacer algo
          .- ¿y qué podemos hacer?
.- que se sepa la verdad, nunca el Bahamas utilizó armas
          .- ¿y cómo lo piensas demostrar?
    .- no lo sé, pero esto no puede quedar así
      .- sí Weza, esto va a quedar así y nada ni nadie puede  impedirlo
     .- al menos averiguar el paradero de los amigos que hayan podido sobrevivir, saber donde los han llevado
         .- créeme si te garantizo que ninguno de ellos lo habrá logrado, en ciertas acciones no hay testigos
        -la losa de la desolación y la impotencia cayó sobre ellos, desde aquel momento el Bahamas y su tripulación, pasarían a un historia jamás escrita, como tantas otras-