viernes, 31 de enero de 2014

Angélica-8.- regalo inesperado

       El despertador volvió a sonar. Como por costumbre, Sor Beatriz se había despertado con el alba, por lo que ya estaba terminando sus oraciones.  Se asearon y vistieron.
  (Mientras bajaban las escaleras).
     .-hoy empiezas el primer examen a las diez ¿Qué te parece si desayunamos un chocolate donde ayer?
.-vale, así como estamos muy cerquita, desayunamos más tranquilas
      .-pues vamos
             .-Buenisimos días hermana ¿han descansado bien?
     .-nos vamos que tenemos prisa
            .- ¿pero no desayunan?
     .-no nos da tiempo y no nos espere para comer
          .-pero eso no cambia el precio
     .-no se preocupe, lo entendemos. Quede con dios
.-pero hermana
     .-date aire, que se enfrían los churros
.-como es de golosa
     .- ¿llevas las pastillas?
.-si, para usted también
          Otra mañana viendo subir y bajar personas del autobús.  En un momento dado, abrió los ojos, se había quedado dormida. Que sopor, mejor me voy a tomar otro chocolate mientras sale esta niña.
       Por fin llegó la hora. Angélica salía como disgustada.
      .- ¿Qué ha pasado?
.-nada, en biología por un momento me he quedado en blanco. De las veinte preguntas, había dos que no se. Eran sobre las vitaminas y me lie con el nombre especifico, su función biológica y los alimentos que las contienen, sobre todo con la tiamina y la nicotinamida
    .-dos de veinte y sales disgustada. Tú eres tonta
.-pero creo que al final lo puse bien. Tiamina es la vitamina B1 y……..
    .-olvídate y déjame de vitaminas, que tengo un aburrimiento encima
.-bueno, yo creo que….
    .-eso ya es pasado. Ahora a pensar donde comemos hoy
.-no sé
    .-algo nuevo, moderno, diferente, pero sin salsas raras
.-ya está. Hoy vamos a una pizzería
      En las calles cercanas al instituto, había toda clase de lugares donde comer los estudiantes. Al fondo de una calle, un cartel rojo lo indicaba claramente.
.-mire, allí
       .-algo que se pueda comer y que no llene tanto como la dichosa hamburguesa. Que hay que dejar sitio para el postre
      Era un sitio algo reducido, solo contaba con un par de mesas pequeñas y la puerta estaba llena de motos con una especie de maleta grande en su parte trasera.
     .- ¿y tanta moto?
.-la gente normalmente las pide y se las llevan a casa
     .-bueno, pues encargamos unas cuantas y que las lleven al convento
.-va a ser mejor que no. Siéntese que ahora las pido
      .-aquí hay gente muy rara (pensando para sí)
.-me prepara una mediana de cuatro quesos y dos colas
            .- ¿para llevar?
.-no las tomaremos aquí
       .-oye ¿y los postres donde están?
.-no se preocupe, suelen tener unas tartas de whisky buenísimas
      .- ¿pero eso no es alcohol?
.-solo tienen un poquito de sabor. Pero me parece que para usted, una le va a saber a poco
       Al momento salió de la cocina la pizza humeante
    .- ¿y esto es una picha? Si tienen mejor pinta las tortillas que hace Sor Úrsula y eso que no llevan casi huevo
.-pero esto sabe a queso
    .-claro, claro, ahí debe estar el enigma oculto de la modernidad
       Cada una se hizo con una porción de las ocho en que estaba dividida.
.-vamos pruebe
     .-tú primero, luego ya si eso
.-está buenísima y crujiente
      .-a ver.  Tienes razón, se deja comer
       Tras terminar la pizza. Esta vez sí tenían sitio para el resto.
 .-nos pone tres tartas de whisky
               .- ¿tres?
.-si, si. Tres
      .- ¿y si con una me vale?
.-pues la otra nos la llevamos para esta tarde
      Ya en la mesa las tartas, las miró encogiendo los hombros
     .-no sé, yo creo que si me gusta puedo con dos perfectamente
.-ánimo, usted primero
      Metió un poquito con la cuchara en su boca y lo paladeó
      .-esto es una maravilla
.- ¿le gusta?
      .-me parece que vamos a pedir dos más
.- ¿se va a comer cuatro?
      .-no. Son para media tarde en un descansito en los estudios
.-ah, me había asustado
       Como es natural con la calma y el saborear la tarta casi llegan tarde a la pensión
       .-buenas tardes nos de dios
             .-igualmente
      .- ¿podría usar el teléfono? Es que todos los días debo llamar a la superiora a las tres
             .-llame, llame. Está a su disposición
                  .- ¿diga?
      .-madre ¿qué tal todo por el convento?
                 .-bien hermana ¿y por allí?
      .-todo perfecto, ya van tres y los tres bien
                 .- ¿está bien la pensión?
     .-si muy recogida y muy silenciosa
                .-cuídense y que dios las acompañe
    .-igualmente madre, ya rezamos todos los días por ustedes
               .-y nosotras.  Espero su llamada mañana a la misma hora y espero que todo sean noticias tan gratas
     .-adiós, madre
.- ¿Cómo va la cosa?
    .-bien, parece que está contenta
         Día tras día todo seguía más o menos igual. Hasta que llegó el viernes. Los dos últimos exámenes.     Angélica salió hoy del instituto cabizbaja.
       .-a ver ¿qué pasa hoy?
.-que el de religión me ha salido un poco flojo
      .- ¿pero para suspender?
.-hombre tanto cono eso no, pero no creo que pase de un siete
      .-entonces da igual ¿Te cuento una cosa? A mí, creo que tampoco se me daba bien, siempre andaba con el cinco rapado. Bueno, gracias que por el comportamiento, siempre me subían un poquito la nota.
     Fueron dando un tranquilo paseo con la intención de comer, recoger sus cosas y salir de viaje de regreso, así llegarían antes de que cayese la noche.
       Comieron con pausas de charla y después de saborear tranquilamente un rico flan casero y un café con leche. Sor Beatriz se levantó.
     .-ya son las tres ¿podría llamar por teléfono?
          .-llame, y perdone que no la acompañe, estoy terminando de fregar
     .-no se preocupe ya voy yo, gracias, tu espera aquí sentada
                  .- ¿diga? ¿Es usted hermana?
      .-si madre, ya se acabaron los exámenes
                  .- ¿y al final como lo ve?
      .-todo bien
                 .-pues cojan un taxi y aquí las espero para cenar
       .-había pensado que hoy nos podíamos quedar para descansar de tantos nervios de estos días y mañana salir a primera hora para llegar antes de la comida
                .-bueno, me parece bien, pero mañana antes de la una las espero
      .-Dios la bendiga madre
               .-hasta mañana hermana
    Volvió hasta la mesa
      .-Angélica, nos echamos un ratito la siesta
.- ¿qué siesta?
      .-señora, que nos quedamos también esta noche, marchamos mañana a la mañana
             .-de acuerdo, pero no he hecho su habitación
      .-da igual, a nosotras no se nos caen los anillos
.- ¿pero, esto a que viene?
       .- ¿no te apetece?
.-claro que me apetece
     .-pues se lo he pedido a la madre superiora y a ella le ha parecido bien
      Tumbadas en la cama, boca arriba, relajadas de una semana de tensión. La hermana preguntaba a Angélica por su pasado y como fue a parar a aquel reformatorio.
        .-duerme un ratito, que yo voy a rezar un poco
    Se arrodilló en el suelo, poniendo sus codos sobre la cama. Juntó las palmas de sus manos frente a su pecho y se dirigió a su dios:    
            .- Señor, sé que he cometido muchos pecados esta semana, más que en todos estos años desde que me acogiste en tu seno como novicia.  Todos injustificados. Así que por uno más. Si tu justicia aplica el castigo, como no va a practicar la recompensa.
      .-Angélica levanta
.- ¿qué quiere? ¿Le pasa algo?
      .-vamos a hacer una cosa. Ven
      Salieron de la habitación dejando la puerta abierta y bajaron a la planta de abajo.
     .-señora, puedo pedirle un favor
            .-usted dirá
    .-quisiera hacer una llamada, pero que no conste en la factura, yo se la pago
            .-considérela, obsequio de la casa
.- ¿donde se le ha ocurrido llamar ahora?
      .-yo no, tú
.- ¿yo?
      .-tienes una llamada, ¿a quién prefieres llamar a tu madre o a tu padre?
.-lo siento Sor Beatriz, si dispongo de una llamada, me gustaría hacérsela a una amiga
     .-ya me lo imaginaba yo, antes de que lo dijeses
.- ¿puedo?
     .-marca el numero que tú quieras, es tu llamada
     Antes de entrar a aquella especie de  cabina de madera con puerta de fuelle. Angélica se abalanzó y abrazó con tal fuerza, que sus lágrimas se fundieron en sus mejillas.  La señora de la pensión giró la cabeza y volvió a la cocina con los ojos vidriosos, el corazón en un puño y el caminar  emocionado.
      .-vamos boba, que me vas a hacer llorar
.-pero si ya está llorando
     .-pues eso, que llames de una vez
        Se puso a marcar el número, pero ni cerró la puerta. No había nada que ocultar de aquella conversación.
            .- ¿dígame?
.-hola Claudia
           .-Ángy ¿eres tú?
.-pues claro
       Al otro lado, un chillido con tal alegría que hizo que Angélica se retirase el auricular del oído.
.-te llamo para que les digas a todas que estoy bien
      .-pero ¿dónde estás? ¿Cuándo bienes?
.-tranquila, cuidaros mucho yo estoy bien
      .-cuenta, ¿sales mucho?
.-he acabado hoy los exámenes y creo que he aprobado todas
     .- ¿y cuando vuelves? este verano, lo vamos a pasar genial
.-lo siento tengo que colgar, cuidaros
        Dejó el teléfono colgando por el cable.
       .- ¿Ángy, Ángy?
        Sor Beatriz en silencio colgó mientras ella subía a toda prisa las escaleras hasta llegar a su cama, sobre la que se tiró boca abajo para exteriorizar su desconsuelo.
     .-perdóname mi niña, he sido una tonta, yo no pretendía hacerte sufrir
.-no hermana, lloro de alegría, de haber vuelto a oír su voz, de saber que están bien
      .-yo esperaba hacerte feliz
.- ¿feliz? hacía mucho tiempo que no me sentía tan feliz. Es el mejor regalo que nunca me habían hecho.
        Se unieron en un abrazo y se echaron juntas. Con los ojos cerrados, quedaron dormidas una junto a la otra.
      Cuando quisieron despertar, ya casi era la hora de cenar. Se lavaron la cara y bajaron.
     Al pasar por recepción, como siempre la puerta estaba abierta de par en par.  En el exterior, la gente pasaba por la acera de un lado al otro.  Las dos se miraron fijamente. Pensaban lo mismo: Esta es nuestra oportunidad para irnos a recorrer mundo y no regresar jamás. Ahora o nunca.
      Ante la admiración de Sor Beatriz. Angélica la cogió de la mano como si fuese realmente su hermana, apretando y con un pequeño tirón:
 .-vamos a cenar, será lo mejor
     .-una nueva vida nos espera
.-el mundo, no se acaba hoy, puede esperar
    No se dirigieron una palabra más, hasta después de llevar un rato acostadas.
       .-Angélica, ¿duermes?
.-no tengo sueño
     .- ¿te apetece venir un ratito con migo a la ventana del pasillo?
.-así me cuenta, lo que hace ahí por las noches
      .-nada en particular. Miro la ciudad
      Estuvieron hablando sobre las calamidades de una y la vocación de la otra hasta que la luz natural del alba empezó a entrar por aquellos cristales.

martes, 28 de enero de 2014

El porqué de un cuadro

 

      Cuando me casé hace ya bastantes  años, cada vez que mi mujer me preguntaba: ¿Cuánto me quieres? Mi respuesta siempre era: como un carro cargado de paja, bromeábamos con esa frase.

     Al nacer Raquel, el carro siguió estando, pero la paja, NO. A nuestra niña siempre le decía lo  mismo cuando la miraba.

    Pasaron los años y cuando la empezamos a llevar al aula infantil de educación especial del colegio Miguel de Cervantes en Zamora.

    Las primeras navidades, la profesora y cuidadoras (una gente maravillosa) hicieron unas laminas como regalo de los alumnos a los padres, todas distintas. Por azar a Raquel le dieron una especial, nadie excepto Ana y yo sabía nada de nuestra frase familiar.

     Cuando la vimos, por supuesto nos emocionamos y a los pocos días la pusimos con un marco sobre la cabecera de su cama.

   La habitación ha ido cambiando, distinta cama, muebles, más y más peluches y muñecos, pero el cuadro sigue y seguirá en el mismo sitio. Aunque con el tiempo y sin ningún motivo, ya no sea una frase tan  habitual:

 


 Te quiero más, que un carro de flores.




lunes, 27 de enero de 2014

Angélica-7.- comida basura



         Que lujo hasta las ocho en la cama.
  Una vez aseadas y desayunar, debían de apresurarse para estar en la puerta de la peluquería antes de que abriesen y así ser las primeras en ser atendidas. Un corte sencillo, bonito y fácil de peinar (tampoco es que hubiese demasiada largura que permitiese hacer nada especial)
     En la tienda de ropa, una camiseta interior color rosa, que le quedaba chula con una camisa azul oscuro. Luego escogió un vaquero. Según Sor Beatriz demasiado ajustado para su gusto, pero entre ella y la dependienta la convencieron y atado a la cintura por si se bajaba algo frio un jersey de rallas muy llamativo.
       En la sección de zapatería, había en oferta unos botines marrones de piel vuelta. Tenían un poquito de tacón, lo que le hacia las piernas más largas. Pero al fin y al cavo, daba igual, si al final tendrían bronca con la superiora.
     El uniforme lo guardaron en una bolsa de plástico. Según salía por la puerta del probador, con aquella cara de felicidad a la hermana casi se le saltan las lágrimas de emoción. Que preciosidad de niña, toda una mujercita. Sintió una especie de envidia de cómo iba vestida, pero ella debía llevar su hábito. Ya era lo suficiente mayor para cambiar de ropa y costumbres.
       Todavía eran las once y cuarto. Al lado del instituto había una cafetería. Entraron a saborear un chocolate con churros y a tomar la pastilla para los nervios.
      Al salir, todavía le quedaba ese sabor dulce en la boca. Que chocolate más delicioso, así espesito y que churros tan crujientes.
      Cerca de la esquina, había unos asientos, dentro de una parada de autobús.
      .-yo con este habito, prefiero sentarme aquí a esperar a que salgas. Mejor no te acompaño hasta la puerta, no sé, por los demás.
.- como quiera, pero yo me siento súper orgullosa de que usted esté a mi lado
      .-bueno apresúrate y haz todo lo que puedas
.-tranquila, lo haré
     .-espera Angélica. Dame una de esas pastillitas
.- si lo mejor es la oración
     .-ya, ya, pero todo ayuda.
    En el tiempo que duró el examen, ella permaneció sentada en el mismo sitio. Observaba como la gente subía y bajaba cada vez que llegaba el bus. Veía como se vaciaba la fila de asientos y hasta el próximo llegaban más personas, que iban cambiando cada cuarto de hora aproximadamente.
     Angélica salió corriendo hacia ella, su cara de satisfacción lo decía todo.
     .- ¿qué tal? ¿Qué tal?
.-yo creo que muy bien, ha salido todo lo que estuvimos repasando ayer tarde
     .-vamos, esto hay que celebrarlo
.- ¿pero cómo?
     .-tú calla, pero que no se entere la superiora
.-soy una tumba
    .- ¿que son esos bocadillos redondos que hay pintados en la parte de atrás de los autobuses?
.-no se
    .-mira hay va uno, fíjate
.-ah sí, hamburguesas. Pero no sé si le gustarán
     .-la única manera de saberlo es probándolas
   Buscaron una hamburguesería, un sitio de esos llamados de comida basura, según le explicó Angélica.
.- ¿qué le apetece probar?
    .-lo mismo que pidas tú
.-por favor: dos holandesas extra y dos colas
          .- ¿vaso de medio?
.-si
        .-yo os lo llevo, podéis sentaros
    .- ¿no nos quedaremos con hambre?
.-pues pedimos más
       Cuando llegaron las hamburguesas llenaban el plato e iban bien rellenas, con huevo frito y todo. 
      .-yo me pensaba que iban a ser más pequeñas
.-por eso las pedí extra, para que no se quede con hambre
       .-menos mal que las alitas son seis contadas y pequeñajas.   Bueno empieza y yo te copio
     Retiró la parte de arriba del pan y vertió unos chorros de unos botes rojo y amarillo que había sobre la mesa
 .-esto es kétchup y mostaza, no eche mucho de la amarilla que es fuerte
      .-yo como tú
       Angélica volvió a poner la parte de pan, agarró con fuerza la hamburguesa y le atizó un buen bocado.  Masticó un poco y trago. Con los morros llenos de salsa como una gocha, exclamó:
.- que delicia poder volver a comer algo decente
      Sor Beatriz hizo lo mismo. Esta al masticar, directamente aguantó la respiración y lo tragó de un golpe. Cogió el vaso y dio un buen trago, lo que le hizo soltar un eructo que se oyó en todo el local.
      Se puso colorada como un tomate, mientras todos miraban hacia ella.
     .- ¿decente? esto está súper ácido y luego esta bebida, parece que solo es espuma
.-espere que lo arreglamos
    .-a buenas horas. Qué vergüenza
        Angélica cogió el cuchillo y retiro las salsas de la hamburguesa de Sor Beatriz. Luego la partió al medio para hacer más fácil el comerla sin mancharse demasiado.
.-pruebe ahora
     .-bastante mejor, que salsas mas asquerosas. No sé como os puede gustar eso
.-usted, a mordisquitos pequeños
    .- ¿y cuando tenga sed? mejor pídeme agua
.-beba, pero a traguitos pequeños, si no el gas es mucho y claro sale de golpe
     .-de todas formas esto son comistrajos
     Cogió una alita y la untó con un poco de otra salsa
.-pruebe a ver si le gusta, es salsa agridulce
      .-déjalo, yo mejor las como sin historias
        Terminaron de comer. Antes de pedir la cuenta, aunque se encontraba bastante llena:
     .-eso sí, el postre lo elijo yo
     Se quedó mirando fijamente a un expositor de cristal.
    .-señorita. ¿Le importaría traernos dos helados de esos de nata?
          .- ¿tarrina normal?
     .-no, grande
.-pero va a poder con el
      .-aunque reviente. Eso sí que lo he echado de menos estos años
.-o sea que es usted golosa
    .-mucho, mucho
      Iban comiendo con tranquilidad, había que acabárselo como fuera, aunque se le saliese por las orejas.  A Angélica le dio por fijarse en un reloj que había colgado en la pared.
.-perdone, nos dice cuanto le debemos. Vamos hermana, que nos pelan
    .- ¿qué pasa?
.- que son las tres menos cuarto y a las tres en punto hay que llamar a la superiora desde la pensión
     .-es verdad, se me ha pasado el tiempo volando. Pero el helado me lo llevo para el camino
.-y yo también
     Pagaron y salieron a toda prisa. A las tres justas entraban por la puerta.
         .-lo siento hermana, pero el comedor es de una y media a dos y media, si me hubieran avisado
    .-tranquila, ya hemos comido. Lo que necesito es llamar por teléfono urgente
        .-llame desde aquí mismo
       La superiora estaba en su despacho, frente al único teléfono que había en todo el convento, destinado a su uso exclusivo. Nadie más estaba autorizado para llamar ni recibir llamadas del exterior.
       .- madre, soy yo
           .- ¿cómo va la cosa?
       .-bien, el examen ha salido bien
           .-espero que pasen el mayor tiempo posible en el recogimiento de su habitación. En la ciudad a cada paso está la tentación.
      .-por supuesto que sí madre, el estudio es la única razón de nuestra estancia en este lugar. La dejo para rezar mis oraciones antes de empezar a repasar los exámenes de mañana
           .- Deus, animam illam requiem
.- ¿está enfadada?
     .-no 
.- ¿y de la ropa que ha dicho?
     .-ella no ha preguntado, yo no he tenido que responder. Ahora a rezar un poco y luego a repasar, que mañana hay dos nuevos retos
     Nada más entrar a la habitación Sor Beatriz se fue directa a coger el mando y encender la tele
.- ¿no será mejor que realice sus oraciones con la tele apagada?
    .-sí, tienes razón. Por cierto ¿y tú? te he observado muchas veces y nunca lo haces
.-pero hoy sí, así a las dos juntas nos oirá mejor
      .-gracias, siempre me sorprendes. Pediremos para que los exámenes salgan bien
.-usted pida por mí, yo pediré por usted
      Oraron y repasaron las materias que tocaban al día siguiente. Luego bajaron a cenar y volvieron a la habitación para dormir. Angélica se desnudó y se acostó, dejando el mando encima de la cama de al lado. Sorprendentemente Sor Beatriz, no encendió la tele. Salió al pasillo y tras la ventana situada al final de este, pasó un largo tiempo observando el movimiento de las luces de los coches por las calles y el deambular de las personas, antes de acostarse. Angélica a esas horas, ya iba por el segundo sueño.

viernes, 24 de enero de 2014

Angélica -6.- El olor a polución

 

      Llegaron los días en que estaban programados los exámenes. La segunda semana de junio era la señalada.
       En una semana, se concentraban todas las materias e iría todas las mañanas acompañada por Sor Beatriz a la ciudad, que se encontraba a cincuenta kilómetros de aquel recóndito, solitario y antiguo convento. Una hora y algo más de viaje, debido al estado de aquello a lo que que llamaban carretera.
     La madre, había metido en una maleta, ropa limpia, mudas y todos los libros.  El domingo, después de comer, llegó un taxi a la puerta.
          .- Angélica, Sor Beatriz, vamos aligerar el paso que el taxi espera.
     .-pero ya nos vamos
          .- ¿estáis dormidas?
.- ¿ya?
          .-otra. Me estáis poniendo.  Angélica, coge esta maleta. Usted, tenga este sobre y cuando lleguen lo abre.  Dentro están mis instrucciones para esta semana. Debéis seguirlas al pie de la letra u os las veréis con migo a la vuelta.
        Se subieron a la parte de atrás, la sorpresa les hizo ir en silencio un largo recorrido del camino. Sor Beatriz estaba nerviosa, no podía resistir la tentación.
       .-No aguanto más. (Abriendo el sobre)
.-pero la madre ha dicho que lo abriese al llegar
      .-conociéndome, me imagino que lo diría sin ninguna convicción
        En su interior una cantidad holgada de dinero, para todos los gastos de la semana y un folio escrito de su puño y letra.
 
                  Me imagino que ya habrá abierto el sobre antes de medio camino, primera y espero, última falta de desobediencia.
     Cuando lleguen, digan al taxista que las lleve a una pensión modesta que no quede demasiado alejada del instituto,  pidan una habitación interior  y pensión completa.
    El lunes el primer examen, es a las doce. Nada más levantarse, vayan a una peluquería. (Reconozco que los cortes que yo hago no son demasiado estéticos).
   Luego a una tienda de ropa. Nada de faldas por encima de la rodilla, así que mejor, un pantalón, camisa, rebeca y algo de ropa interior. Ah y unos zapatos.
    Las tardes  las emplearán para repasar la materia del día siguiente, después de cenar, sus oraciones y a dormir con la caída del sol, que por la mañana tienen que estar descansadas.
   Hermana, llame usted todas las tardes a las tres en punto, para saber cómo va todo y que sean las tres.
 
    La ciudad ya se podía ver a lo lejos. Sobre ella una especie de nube oscura.  Meses sin saber nada de la civilización. Era un sitio desconocido, que pena no poder ver a sus amigas, pero bueno algo es algo.
    Sor Beatriz al llegar a la carretera principal puso cara de asustada. Era una autovía, toda llena de coches que parecían chocar con ellos por todos los lados. Llevaba veinte años sin salir del cerco de aquellos muros. Le faltaba la respiración.
     .-Angélica, me puedes abrir un poco la ventanilla, es que no encuentro la manivela
.-si, hermana.  Pulsó un botoncito y el cristal se deslizó suavemente
    .-qué asco, que mal huele, ¿cómo se puede vivir con este olor?
.-no se preocupe, se acostumbrará en un momento. Huele al humo de los coches, pero también a trabajo, actividad, gente, diversión….
     .-caya, caya y perdona pero huele a mierda y punto
       Cuando llegaron, todo era un tumulto. Personas que parecían tener prisa, edificios altos que no dejaban entrar el sol. Frenazos, acelerones, ruidos. Aquello era un verdadero caos.
     Al bajarse del coche, se quedó parada mirando a su alrededor con estupor.
.-vamos hermana, es aquí
      Después de rellenar la ficha, subieron a la habitación. Por suerte aunque modesta, estaba recién reformada. Sobre una mesa, frente a las dos camas había un pequeño televisor.
       .- ¿Qué es esto? Un cuadro sin nada, que raros sois en la ciudad
.-no hermana, es una tele
      Cogió el mando, la encendió y empezaron a salir imágenes en color. La hermana textualmente alucinaba. Ella recordaba un mamotreto sobre el cual había un pañito de ganchillo y unos retratos de las bodas de sus hermanos mayores. Era en blanco y negro y la imagen parpadeaba continuamente.
.-mire, le enseño como funciona este trasto.  El botón rojo es para encender o apagar
     .- ¿y esos números? ¿Qué son? ¿Un teléfono de esos modernos?
.-no. Es para cambiar de canal. En cada número puede ver una cosa distinta
    .-déjame que ya se yo
        Se sentó en la cama y empezó a pulsar teclas. Cada vez que cambiaba de canal, los ojos se le hacían más grandes.
.-Sor Beatriz ¿y si repasamos el examen de mañana?
     .-solo un poquito más, vete preparando el libro
.-que luego la madre….
      .-la madre, la madre. Perdona, tienes razón, mejor será que hagamos lo que hemos venido a hacer.
     Los nervios se iban apoderando de angélica, mucha materia para un solo examen.
.-hermana, ¿porqué no salimos a que nos dé un poco el aire? buscamos una farmacia de guardia y compramos unas pastillas para los nervios. Creo que mañana me van a hacer falta
     .-para la intranquilidad, lo mejor es la oración
.-que estoy hablando de otros nervios
     .- ¿pastillas? ¿No te pensaras drogar?
.-si y luego me tomo una botella de chupito y me voy de juerga
    Sor Beatriz se echó las manos a la cabeza.
     .-estás loca, yo que había puesto todas mis esperanzas en ti
.-que no, que es una broma
     .-pues esas bromas del demonio no se pronuncian
.- son unas pastillas relajantes, para no estar nerviosa en el examen. Como cuando le duele la cabeza y se toma un paracetamol
    .- ¿no me estarás engañando?
.-pregúntele usted a la farmacéutica
     .-no. Si pienso hacerlo.
      La casualidad, hizo que la farmacia de guardia quedase a un par de calles de allí. Con la hermana no había forma de avanzar. Se paraba en todos los escaparates. Todo eran preguntas que Angélica intentaba explicarle. Tantas cosas que jamás podía haber imaginado ni que existiesen.
     Al caer la tarde, las tiendas empezaron a iluminarse con letras de colores. .-qué bonito es todo, algo tan hermoso, no puede estar reñido con la grandeza de dios.
    Por fin llegaron a la dichosa farmacia.
.-buenas, queríamos una caja de algún tranquilizante flojo. Es que esta semana tengo exámenes y ando atacada
             .-bien, te daré este de cinco miligramos. Te tomas uno antes de dormir y luego otro media hora antes del examen. Con eso será suficiente. Pero lo más importante es que te lo sepas, si no esto no sirve de nada
      .- ¿pero esto no serán drogas?
                 .- no hermana, una es para que descanse mejor por la noche y la otra para que la presión del examen no le haga ponerse nerviosa y tenerlo que dejar en blanco.
      .-a bueno
.-vamos, no se enrolle que se nos pasa la hora de la cena
      .-gracias
             .-que apruebe usted señorita
.-lo intentaremos
      La hermana, le dio una colleja, y con genio:
      .- ¿como que lo intentaremos? Vas a aprobar todas
       Después de cenar, había que dormir, pero su fascinación por aquella pantalla no le dejaba conciliar el sueño. Cambiaba a cada momento de canal, ni veía ni dejaba ver nada.
.-deberíamos dormirnos ya
       .-no sé, es que no me entra el sueño
.-nos tomamos una pastilla cada una, apagamos la tele y listo
      .-tu duérmete, que yo en un ratito apago
.-pondré yo el despertador
         Tras tomar la pastilla, se tapó hasta la cabeza. Que a gusto sabanas suaves y una manta que abrigaba sin pesar. Cerró los ojos y sabiendo la responsabilidad que tenía al día siguiente se durmió.
        Poco a poco a Sor Beatriz se le fueron cerrando los ojos y quedó dormida a las tantas y sin apagar la tele, gracias a que estaba bajita, no se despertaron hasta que el viejo despertador sonó.